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sábado, 7 de julio de 2012

Perspectivas e intuiciones.



El origen se pierde en la noche del renacimiento, esto es en el renacimiento no italiano, de manera que se supone a Kepler pionero de la noción; algo así como “ver a través de...”, exactamente a través del objetivo de la primera “cámara oscura”.
Con Brunelleschi y Alberti ese “ver a través” se convierte no sólo en más real, sino también en más simbólico: aparece el uso pictórico de la misma y se generaliza la ventana. La “ventana” de la que ha hecho un tópico informático Bill Gates, es ya un número uno del ranking en esa Italia de las perspectivas. La ventana es el corte en la pirámide visual -foco visual- que también tiene su parangón en la sección plana de la citada “pirámide visiva”. Pronto la ventana se convertirá en máquina de taller con Durero.
El teorema de Tales está en la genética de tales manipulaciones visuales. Y la “idea” de Platón -algo así en griego arcaico como “golpe de vista”-...
La realidad puede entenderse mejor -”verse”- a través de los sucesivos marcos que la Edad Moderna va descubriendo, desde la “cámara oscura” hasta Windows, pasándo por el hexagrama de Pappus o el la geometría proyectiva de Desargues. El método de Rene Descartes es otra ventana más...y Windows y FaceBook y...
Ya no sólo la pintura, la foto y la balística son realidades perspectivas, también sabemos que la fabricación de piezas en serie, con exactitud milimétrica, son sólo posibles Perspectiva mediante, y la arquitectura entera y la astronaútica y...
El enriquecimiento de la vida y su control positivo o negativo, necesario o abusivo -recordemos el “Panóptico” de Bentham sirviendo de modelos para las cárceles de alta seguridad- navegan por el inmenso océano de la perspectiva.
Ahora, iniciándonos en la técnica del blog, abrimos una nueva puerta, seccionamos una vez más la realidad aparentemente plana y obvia para advertir que, imparablemente, el espejo de la vida nos devuelve otra vida distinta, más compleja o más creativa que la supuestamente reflejada. Al menos eso espero: no perdemos nada por “echarle un vistazo”.
(De mi anterior y primer blog: "Perspectivas", de 18 de octubre de 2010)


Perspicacias. Intuiciones.

Ya no bastan las perspectivas. Eso creyeron nuestros maestros pensadores renacentistas y barrocos. La fe alcanzó hasta el naturalismo filosófico del vitalismo y la ultima generación de la filosofía española, la orteguiana. La perspectiva fue entendida como un milagro más de la arquitectónica o matemática divinidad; fue tal la sorpresa de aquellos pensadores y admiradores del nuevo mundo y la nueva ciencia que no pudieron digerir aquella supuesta revelación -la de caer en la cuenta de que miramos y vivimos en perspectiva- que, sin embargo era tan antigua como el homo sapiens-sapiens: posiblemente tan antigua como el lóbulo prefrontal. Sólo hacia falta la conciencia de "cómo" se veía, de "cómo se había visto" siempre, desde que el hombre es hombre. Posiblemente hacía falta llegar a la edad de la razón, a los siete años de la humanidad, al Discurso del Método cartesiano, para "caer en la cuenta" de la perspectiva. Pero hoy ya podemos dar por descontado que la perspectiva, a pesar de que en ella se revele la subjetividad como eje de toda vivencia y ciencia, a pesar de que en ella se manifieste la relatividad de todo lo real y su conocimiento, damos por descontado -digo- que la perspectiva es algo más mecánico de lo que nunca pudimos sospechar. El perspectivismo orteguiano tenía varias procedencias: una, la primera, la nietzscheana, visión que tan perfectamente captó Hans Vaihinger.
Y la prueba es lo bien, lo fácil que es programar una máquina -cualquier máquina- para fabricar mediante la perspectiva y todo su cosmos de cónicas. Si algún día se cumple la pesadilla de Matrix, ese día los nuevos señores, las máquinas de pensar, implantarán como día festivo el día en que un iluso humano, el primero, ideó o vio algo de manera perspectiva. Hace falta algo más. Hace falta perspicacia, penetración que diría nuestro viejo y traducido Kant, captación creativa y crítica, predación de la realidad mediante nuevas visiones y no necesariamente perspectivas, agudeza, sutilidad. El Arte y el Conocimiento, y menos aún la Filosofía, no tienen necesidad vital de la perspectiva. Tómese este manifiesto como nacimiento de este blog y muerte del anterior que se denominaba -y no es casualidad- "Perspectivas". El momento en que el hombre dió cuenta de la perspectiva, ese segundo fué un momento "Perspicaz".

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