Follow by Email

sábado, 12 de julio de 2014

México, Filosofía, España. Antecedentes históricos y filosóficos del exilio intelectual español de 1939: del positivismo de Barreda al elitismo liberal de Cosío Villegas. *








Cosío Villegas (1898/1976), economista,  historiador, editor. Autor de la llamada a los intelectuales españoles. 





ÍNDICE:

I. Antecedentes del exilio intelectual español de 1939: revolución e ilustración.

I.A. Justificación de la historia.
I.A2. Conclusión a modo de prólogo filosófico.



I.B. Inicio del desarrollo y la primera ilustración como ideología: el positivismo de Barreda y el evolucionismo de Sierra en la presidencia de Porfirio Díaz.


I.B. 1. El positivismo científico y anti-teológico de Gabino Barreda (1820-1881)  
I.B. 2. El evolucionismo y despotismo ilustrado de Justo Sierra Méndez (1848-1912).


 I.C. La segunda Ilustración  mexicana a partir de la revolución de Francisco Madero (1873 -1913)


I.C.1. La figura de Madero  y la Revolución.
I.C.2. La segunda ilustración como continuadora de la revolución de Madero.
I.C.3. La Revolución y la Evolución de México a partir de “la teoría de las generaciones.”

- 1º. Autores de la Revolución.
- 2º. “Generación del Ateneo”.
- 2ºb . Los “Siete sabios”.
- 3º. Generación de 1900, la de Cosío Villegas, el pionero de la “Operación inteligencia española.”

I.C.4. “La Generación del Ateneo.” (La generación de Ortega). Generación de 1880.

I.C.5. Antonio Caso, el filósofo del Ateneo (1883-1946).

I.C.6. José Vasconcelos Calderón (1882-1959) líder del Ateneo, pedagogo y filósofo.

I.C. 7. Los 7 sabios y la generación de 1900(15).





II. El papel del arte y los Congresos internacionales de cultura y de estudiantes.

II.A.  1930. La pintura y el grabado como pioneros.    

 

II.B.  Los Congresos e intercambios Internacionales de Estudiantes y Artistas.

- Primer Congreso  Internacional de Estudiantes en México.
- La “Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios”
- El Taller de Gráfica Popular
- Congresos y Asociaciones Internacionales en defensa de la cultura: Nueva York y París.
- Alianza de Intelectuales Antifascistas: Madrid y Valencia.
- II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura: Valencia, Madrid y Barcelona.



III. La primera emigración española: “los niños de Morelia”.



IV. Daniel Cosío Villegas y Lázaro Cárdenas:
autores y avatares de la llamada de la intelectualidad española.

IV.A. Anti-política y economicismo editorial.

IV. B. Cosío en España. Creación del Fondo de Cultura Económica.

IV.C. Cosío y la “Operación inteligencia”.

IV.D. “Las listas”.

IV. E. La Casa de España en México.
IV.F. 1939-40. 1939-40. La "lista" de San Nicolás de Hidalgo. 











I. A. Antecedentes del exilio intelectual español de 1939: revolución e ilustración. 




I.A. Justificación de la historia.

Puede que nos suene Lázaro Cárdenas, el Presidente de la República de México que propició la llamada y salvación de tantos intelectuales, filósofos y artistas de aquel infierno que supuso el final de la guerra civil española, allá por 1939. Y también, puede que algún ciudadano español, algún universitario haya leído que nuestro filósofo José Gaos, junto con otros científicos españoles,  viajó a México en la agonía de una guerra entre españoles.
Pero no sabemos nada de ese México de varias cabezas y muchos corazones, poco del México revolucionario y nada del ilustrado; ignoramos cómo llegó Lázaro Cárdenas al poder,  los presidentes que le antecedieron y  los movimientos culturales que justifican esa llamada de parte de la intelectualidad española;  los nombres de Villa y Zapata, Madero y Carranza, sólo nos suenan a viejo film en blanco  y negro. Puede, incluso, que  todo se resuma en la imagen de Marlon Brando o en algún pasaje del novelado “México insurgente” de John Reed. (1)




Marlon Brando, como Emiliano Zapata. (2)

























¿Qué relaciones existían en la década de los treinta entre el pensamiento mexicano y el español?  ¿Es posible encontrar algún pensador español, krausista, marxista o anarquista inmerso en la Revolución Mexicana? ¿El incipiente y luego apoteósico muralismo mexicano tenía alguna conexión con la pintura española? ¿Quién sospecha la existencia de un tal Daniel Cosío Villegas? ¿Y del  Fondo de Cultura Económica y de la Casa de España en México? Poco o nada. De algo de todo eso trata esta pequeña indagación.





"QuetzallCōātl": la Emplumada Serpiente. Lo sabía todo.






I.A2. Conclusión a modo de prólogo filosófico.   

Este pequeño recorrido sobre la historia y la cultura política que dio lugar a esa llamada y salvación de una buena parte de la intelectualidad española va a constatar un hecho: la coincidencia entre los “antecedentes” y el “efecto”. Los antecedentes culturales mexicanos nos exponen, junto a la anarquía o autocracia permanente de la oligarquía, la presencia de cierto pensamiento filosófico,  más o menos denso, limitado a una élite, pero siempre detectable y concreto. Relativo marco filosófico que, por pequeño que pueda parecer, nadie podía haber imaginado en un país tan atrasado en la industria como en la universidad o la democracia.
En un principio, esa presencia de la filosofía tendrá su puesta en escena como “ideología” de la oligarquía, lo que no impide que se trate de parámetros de filosofía real y contemporánea del momento en que aparece – el positivismo de Comte y el evolucionismo filosófico de Spencer -; en una segunda fase, la filosofía retorna al humanismo  e incluye todo el prisma del pensamiento de inicios del siglo XX: vitalismo, krausismo, fenomenología, filosofía de la existencia e, incluso, un atisbo de personalismo. Es verdad que esa presencia filosófica está supeditada a la polémica  de las opciones y vías políticas que se van abriendo con dificultad. Pero esa polémica es constante y no sólo produce un debate de una fertilidad inusitada para el que no está iniciado en la historia de la cultura mexicana del XIX y del XX, sino que, además, es una de las causas de que se pudiera imaginar, proponer y realizar esa aventura heroica de la llamada y socorro del pensamiento español atrapado en el “ruedo ibérico”.
Vaya aquí, de antemano, nuestra felicitación y recuerdo de todos esos pensadores mexicanos gracias a los que nuestros intelectuales pudieron seguir pensando libremente en las tierras de Quetzalcóatl.
No por casualidad, el gran dios de los mexicas era, en “náhuatl”, una `cōātl´, una Serpiente  –parte o cuerpo material- pero, eso sí, `quetzalli´, esto es emplumada  – dotada de principios espirituales-. Se trataba de una divinidad dual, pues el universo era creado y destruido por la misma potencia…Las semejanzas simbólicas con el daimónico y ofidio señor  del árbol del conocimiento y del aire no se nos ocultan.

«Tezcatlipoca - Quetzalcóatl como destructor-  era el que sabía todos los pensamientos y estaba en todo lugar y conocía los corazones; por eso le llamaban Moyocoya, que quiere decir que es Todopoderoso o que hace todas las cosas; y no le sabían pintar sino como aire.» (Garibay, Á.M.: Teogonía e Historia de los Mexicanos) (3)
Las enseñanzas de los “Huehuetlahtolli” (documentos mayas y toltecas) se abrazan simbólicamente con el canto ofíteo que tantas veces entonó Friedrich Nietzsche:

“`Donde se alza el árbol del conocimiento, allí está siempre el paraíso´ - Esto es lo es lo que dicen las serpientes más viejas a las más jóvenes.” (4)
Pero también resuena la poética prosa del humanista y celebrado Rodó:

“Ariel, genio del aire, representa, en el simbolismo de la obra de Shakespeare, la parte noble y alada del espíritu. El entusiasmo generoso, el móvil alto y desinteresado en la acción…Ariel es el imperio de la razón y el sentimiento sobre los bajos estímulos de la irracionalidad;” (5)




I.B. Inicio del desarrollo y la primera ilustración como ideología: el positivismo de Barreda y el evolucionismo de Sierra en la presidencia de Porfirio Díaz.



Tras la Constitución federalista, confesional y reafirmadora de la independencia de España de 1824, y la más liberal de 1857, el presidente con el que comienza el desarrollo de México y su “inicial filosofía” es Porfirio Díaz (1876-1911). La primera ilustración, positivista y liberal se formará en el periodo de 1867 a 1910.


José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (1876-1911).

Porfirio Díaz, tras la presidencia de Juárez (varias veces desde 1857 a 1872) es el máximo impulsor del desarrollo de las comunicaciones, de la producción de materias primas; la acción y la inversión exterior promueven un incremento de la riqueza durante su mandato, eso sí, con su correlato en la desigualdad, al producirse abismales diferencias entre la oligarquía y la absoluta mayoría de la población agraria – 13 millones -. Porfirio encabeza la pacificación y la unión nacional junto a una represión sistemática de la prensa y de cualquier tipo de protesta. A las diferencias de renta se suma la explotación de los indígenas en un régimen de práctica esclavitud – especialmente en Yucatán y en Valle Nacional-.
La extensión de la educación se enmarcará en un “positivismo” – Gabino Barreda- que justificará  el “Progreso” a cualquier precio, esto es mediante cualquier tipo de “Orden”. La gran diferencia entre el liberalismo de esta etapa positivista y el de la anterior, era que los renovadores, la “primera ilustración” que aquí denominamos, entendían falso por absoluto el liberalismo anterior: la sociedad no era la mera suma de los individuos, sino el organismo vivo que se constituía por todos esos individuos. La libertad, por lo tanto, no podía pedirse radicalmente, en abstracto, sino que sólo debía perseguirse según el grado de desarrollo de ese organismo.
A pesar del método científico y su “previsión”, a pesar del uso de la razón como medio para acabar con el “estadio teológico”, el clero seguirá –como antes de la guerra y de las leyes de Reforma- explotando con sus diezmos al campesinado indígena, mientras compite de manera desleal con los hacendados independientes. De esta primera ilustración mexicana, indudablemente convertida en “ideología” por el porfiriato hablaremos a continuación, pues sea como sea la interpretación que le demos, es el primer fenómeno de modernización cultural de México.
Los críticos con “los científicos” sospechan que parte de ese racismo explotador, provenía precisamente del sesgo “evolucionista” y “positivista” de la nueva ideología con la que el porfirismo se había dotado.
A pesar de la denigración y crítica absoluta de la obra y la persona de Porfirio Díaz –el Tirano banderas de Valle Inclán está inspirado en el presidente y dictador-, su legado ha sido revisado al alza en el siglo XX. (6)
Dos son los componentes –muy personalizados- de esa auténtica ideología “positivista” con la que Porfirio se acoraza y justifica: el positivismo cientifista de Gabino Barreda y el evolucionismo y despotismo ilustrado de su discípulo Justo Sierra Méndez.





I.B. 1. El positivismo científico y anti-teológico de Gabino Barreda (1820-1881)   
Persona pluridisciplinar y activa, médico, químico, filósofo, catedrático de lógica y político, discípulo en Francia de Augusto Comte, Barreda se convertirá en la gran figura de la primera ilustración mexicana, líder de su propio grupo y revista y, por supuesto, adalid de la construcción ideológica de México. Otra rama de su fundamento filosófico lo constituía la visión utilitarista, liberal y evolutiva del inglés Herbert Spencer.
Nombrado director general de la primera Escuela Nacional Preparatoria, implantaría el positivismo con su lema “Amor, Orden y Progreso”, conjugándolo con la función previsora del saber. “Saber para prever, prever para actuar”.  En la misma escuela impartió lógica. Según sus proyecciones, la educación positivista lograría el progreso sin olvidar la eliminación de su gran peligro, la anarquía. (7)
























    Gabino Barreda y Moisés (1818 -1881)




Creó el Partido Científico y la Sociedad Metodófila (1877), de la que dependían la editorial “Anales de la Asociación Metodófila” y la “Revista Positiva”. Porfirio Parra (8)  sería su principal discípulo, teniendo el honor de escribir la “Introducción a los Anales de la Sociedad”. (9)
En su ensayo “De la educación moral”, la ciencia y la limitación al ámbito de la experiencia no sólo eliminarían las falsas quimeras del estado teológico y del metafísico, repletos de “dogmas absurdos”, también harían avanzar la “ciencia moral” a partir de “creencias verdaderamente universales”. El problema nacía cuando se hacía hincapié en su visión de orden:
“Lejos de ser incompatible con el orden, la libertad consiste en todos los fenómenos, tanto orgánicos como inorgánicos, en someterse con entera plenitud a las leyes que los determinan. Cuando dejo caer un cuerpo sin sujetarlo ni estorbarle de otro modo su marcha, baja directamente hacia el centro de la tierra con una velocidad proporcional al tiempo; es decir, que se sujeta a la ley de gravedad y entonces decimos que baja libremente. Cuando pongo frente a frente y libres el oxígeno y el potasio, ambos manifiestan su libertad combinándose inevitable e inmediatamente; es decir, obedeciendo a la ley de las afinidades.” (10)

No sólo es imposible e inaccesible todo lo que “no permanece dentro de la experiencia positiva”, es que además la libertad se define exclusivamente dentro de los parámetros fisicistas. Esta concepción venía al pelo a la dictadura porfirista para negar y limitar todo aquello que no era ya realidad en la sociedad y la política del momento. Además, todo lo que se salía de esa “experiencia y libertad positivas” sería prohibido por alterar el “orden” preciso “como base” para lograr el “Progreso como fin”.
“Hoy la paz y el orden, conservados por algún tiempo, harán por sí solos todo lo que resta.” (11)  
Fue en su posterior “Oración Cívica” (1868) cuando plantea su interpretación del pasado inmediato de la historia mexicana.
El “estadio teológico”, en el que dominan el clero y la milicia, quedaba identificado por la etapa de México como colonia española; el “espíritu negativo,” se encarnaba perfectamente en la Iglesia heredada de España; a su vez, el “estado metafísico” lo implantaban las fuerzas conservadoras tanto como los anárquicos movimientos del liberalismo, heredero histórico del estadio teológico. Finalmente, el “estado positivo” se llevaría a cabo por la reforma de Juárez. Este momento positivo se iniciaba según Barreda con la presidencia de Juárez, las leyes de Reforma implantando la separación de poderes, y el recorte de los poderes del clero, así como el fracaso de la opción colonialista que había impulsado Napoleón III, implantando una monarquía con la coronación como Rey del Segundo Imperio del archiduque austriaco Fernando Maximiliano.
Pero, de nuevo, en la fascinante “Oración Cívica” –al menos para Juárez- se desliza el inmovilismo que terminaría disparando la revolución. Y siempre con formulación supuestamente “científica”:
“Que en lo sucesivo una plena libertad de conciencia, una absoluta libertad de exposición y de discusión, dando espacio a todas las ideas y campo a todas las inspiraciones, deje esparcir la luz por todas partes y haga innecesaria e imposible toda conmoción que no sea puramente espiritual, toda revolución que no sea meramente intelectual.”  (12)



I.B. 2. El evolucionismo y despotismo ilustrado de Justo Sierra Méndez (1848-1912). 
Miembro del grupo “Los científicos”, dirigido por el oligarca Limantour.(13)  Siendo asesor de Porfirio, organizó las guarderías, el magisterio, la obligatoriedad de la enseñanza primaria laica, desayunos escolares, reorganización de la universidad –Unam- y su implantación en las provincias, estableciendo becas e impulsando la reflexión sobre la memoria. Fue uno de los principales asesores presidenciales en la segunda etapa del porfiriato (1884- 1911) en la que ocupó varios puestos públicos en el primer plano del escenario político nacional.(14)  


           Justo Sierra Méndez (1848-1912). “Maestro de América”, defensor de la “evolución mexicana”


El evolucionismo de Spencer (15) permitía de nuevo postergar la libertad hasta que el orden proporcionase la fuerza necesaria al “organismo social” –a fin de lograr la “adaptación al medio”-, mediante la libre competencia económica –“la lucha por la vida”-.(16)  Sin embargo el carácter moderado, equilibrador de Sierra le harían ser 
“un científico poco ortodoxo”, y el utilitarismo spenceriano, “uno de los peligros de esta concepción de la sociedad, se vio matizado en su caso por un deseo de espiritualismo, de gratuidad, de culto por el arte y lo bello…” (17)

Es evidente que esta primera ilustración –luego denominada “Generación azul” – estaba copada por fisiólogos (Barreda y Sierra), psicólogos  (Enrique O. Aragón), lógicos, matemáticos, ingenieros (Juan Mateos y D. Agustín Aragón), pedagogos (Manuel Flores, Julio S. Hernández y Luis E. Ruiz) y pocos de jurisprudencia  (Chávez y Lavista y Juan N. Cordero ). (18) Y de entre todos estos positivistas, un español: Telesforo García, (19)   filósofo y politólogo, procedente del krausismo, aunque pronto considerado “cismático” (20) y con una obra no extensa, pero un librito famoso, su  Polémica Filosófica.(21)  La pregunta que centra y subtitula su libro - “¿garantiza mejor el progreso el sistema metafísico que el sistema experimental?”-, expresa el gran choque que se ha producido entre la “primera ilustración”, la positivista, cientista y evolucionista, y la cultura religiosa o “metafísica” a la que se sentían llamados a superar –dentro de la que ya restaba Krause-. (22)  Los derechos no son absolutos, sino relativos e históricos. La doctrina metafísica no era apta para la educación del pueblo mexicano hasta que éste tuviera conocimientos “sólidos”. Es más, Telesforo considera que esas abstrusas abstracciones no son aptas para la “raza” latina que, además, no tiene nada del individualismo germánico.(23)  

La supresión de la enseñanza de la metafísica y el derecho eclesiástico en la segunda “Reforma” positivista -1869-, dejó la educación en manos de la lógica y la fisiología. El positivismo de Barreda, al distinguir entre hechos e ideas, daba inicialmente de lado la política –y por lo tanto la extensión de su doctrina al pueblo mexicano- y la metafísica. A pesar de su vocación pedagógica, la línea general estaba basada en las élites y en una universidad cerrada a la gran mayoría. El problema remanente del  positivismo era el de la imposibilidad de generar buenos ciudadanos con sólo la ciencia. Es más, ese cientifismo podía extender el escepticismo entre la juventud. Este era uno de los mejores argumentos de los nuevos ilustrados dentro todavía del porfiriato.
Tarde o temprano el doctrinarismo positivista, anti metafísico y anti-religioso se haría peligroso para la propia política de Porfirio, que no dudaría en dar pasos hacia la colaboración con la iglesia y con los liberales puros. Por otra parte los abogados – la Escuela de Jurisprudencia- habían sido requeridos en gran número por el propio Barreda para mover sus Reformas, con lo que otro tipo de personalidad, de cultura y de motivación había ido entrando de manera invisible en “la red oficial”: su capital era también literario y filosófico –historia de la filosofía-, incluso su orientación se teñía de cierto sentimentalismo romántico. Retorna el espiritualismo y se retoma de nuevo –desde Bélgica, no sólo desde España- el krausismo. (24)  Curiosamente la doctrina que había importado –aunque luego se convirtiera al positivismo- el español pensador y empresario de éxito Telesforo García. Otra “casualidad”, Justo Sierra, el positivista y evolucionista, el que será puente de paso hacia la nueva era de la cultura y la ilustración, Justo Sierra repito, era abogado.




I.C. La segunda Ilustración  mexicana a partir de la revolución de Francisco Madero (1873 -1913)




































Francisco Ignacio Madero González (1873/1913) El “antirreeleccionismo”, en apariencia exclusivo de Madero, ya lo había propuesto el propio Porfirio Díaz en su juvenil política contra Benito Juárez.(25)





I.C.1. La figura de Madero  y la Revolución.
Potente hacendado por herencia paterna, Francisco Ignacio Madero González (1873-1913) se distinguió por su capacidad de trabajo, ansia de saber y carácter humanitario. Estudió agricultura en los Estados Unidos y Francia, reorganizó sus haciendas con criterios de respeto y calidad de vida para sus trabajadores, implantando normas de higiene y homeopatía. Creó con fondos propios la Escuela Comercial de San Pedro. Fue inicialmente liberal.
Interesado  por la filosofía y el espiritismo, editó con sus comentarios el Baghavad Gita  y  El libro de los Espíritus de Allan Kardec, asistiendo como delegado al primer Congreso Nacional Espiritista.
En 1908 escribe y publica el libro La sucesión presidencial en 1910, contra la ya acostumbrada práctica antidemocrática de Porfirio Díaz de sucederse a sí mismo (34 años en la presidencia de la nación). Esa práctica implicaba no sólo la ausencia de democracia en el ámbito de la representación, también la falsificación de las elecciones, así como la ausencia de libertad de expresión y asociación.  En 1909 fundó el “Partido Nacional Antirreeleccionista”, con el que se presentará a las elecciones de 1910 y en las que obtendrá un alto porcentaje de votos. A partir de ahí se disparan los acontecimientos:  es detenido, escapando a los Estados Unidos y promulgando en San Antonio –Texas- el “Plan de San Luis”, llamada a la insurgencia armada que, finalmente -en 1911-, haría que Díaz renunciase a la presidencia. Una guerra de revolución y contra-revolución  se desató durante diez años. Es el momento de aparición de Pancho Villa y la consolidación de su fama como “El Amigo de los Pobres”. (26)
La insuficiencia de las reformas de Madero – más bien pobreza absoluta -generará  alzamientos populares contra su presidencia como el del campesino Emiliano Zapata y la rebelión de Pascual Orozco. (27)  La contra-revolución del general Victoriano Huerta terminará costándole la vida. (28)
Serán estos acontecimientos políticos y revolucionarios los que supondrán el pistoletazo de salida de la nueva ilustración mexicana, representada básicamente  por la llamada “Generación del Ateneo.”




I.C.2. La segunda ilustración como continuadora de la revolución de Madero.

Antes de que nadie pudiera prever la llamada de los intelectuales, científicos y filósofos españoles, mucho antes de que llegaran a Morelia “los niños de España”, y también antes de que Cárdenas  reclamase colaboración estética  al muralista Rivera y a su seguidor el pintor español Gabriel García Maroto, antes de que a nadie se le pudiera ocurrir fundar la Casa de España en México, casi tres décadas antes, se suceden en México unas generaciones de auténticos y modernos ilustrados que continúan la tarea revolucionaria de Madero pero, eso sí,  por la vía de la enseñanza  de la economía, de la filosofía,  la literatura y la renovación de la misma Universidad.  Hay una cara del pueblo en armas, el liderado por Villa y por Zapata, pero hay otra cara que mira al pueblo desde la Universidad, reflexiona sobre aquel en  los “Ateneos” y sus conferencias así como desde la investigación y divulgación de la nueva cultura.
Es sólo a partir de esas  variadas corrientes que superan el elitismo cultural positivista, con su estilo mucho más filosófico y romántico, incluso como veremos religioso a su manera, y de su vocación de instruir al pueblo y enriquecer la política de México, que será posible la llamada del intelecto español, llamada que será también, sin duda alguna, una empresa heroica de salvación encabezada por Daniel Cosío Villegas (1898-1976).
Gracias a esas generaciones por las que entra en el gobierno mexicano la cultura europea y anglosajona –la gran filosofía fenomenológica y existencialista alemana-, más allá de los reduccionismos evolucionistas y positivistas, se hará posible la colaboración de la cultura española en el nuevo México, así como la creación del Fondo de Cultura Económica y su hermano de localización, el Colegio de España en México con sus variadas ramas de investigación, edición y mecenazgo.







El agrarismo revolucionario que se produce a la vez que la segunda ilustración mexicana y del que procede la obra política de Lázaro Cárdenas. “Francisco Villa sur le siège présidentielle à Emiliano Zapata.”  Ville de México (1914) (29)




I.C.3. La Revolución y la Evolución de México a partir de “la teoría de las generaciones.”

La teoría de las generaciones ha presidido, desde siempre, la historia de la cultura contemporánea en México: precisamente, esa visión de la historia de la cultura comenzó por el fundador del Positivismo, Augusto Comte,  que tomaba el ciclo de treinta años como unidad de renovación del mundo cultural en una nación. Pero, como afirmó el filósofo madrileño Ortega y Gasset, también actualizador de la teoría de las generaciones: (30)
“La edad no es una fecha sino una “zona de fechas”, y tienen la misma edad, vital e históricamente, no sólo los que nacen en un mismo año, sino los que nacen dentro de una zona de fechas. “ (31) 
La crítica básica que se le ha hecho a este método es que solo sirve para sociedades en las que se produce la división entre élite –o minoría dirigente- y muchedumbre o masa, y eso ya no ocurre en el mundo desarrollado en el que la tensión se situaría entre el pensamiento entronizado por la costumbre y el poder, y la juventud que renueva y ataca los mitos instituidos. Pero es evidente que en el México que forma el marco histórico del trasvase y salvación de los intelectuales españoles en el 1939, en ese México si se producía esa división social, es más, era necesaria, según muchos intelectuales, una minoría ilustrada y dirigente.
En México encontramos cuatro “momentos temporales” que nos permiten deslindar las orientaciones culturales y filosóficas mediantes esas "zonas de fechas" de las que hablaba Ortega. Esos momentos -históricos- designarían algo más complejo y amplio que generaciones pues, como veremos, nos encontraremos con intelectuales muy cercanos cronológicamente, bien imbricados entre ellos, bien situados transversalmente: (32)


1º. Autores de la Revolución. 

Nos referimos a la zona de fechas o momento histórico en el que nacen los autores de la Revolución: así Plutarco Calles (1877), Doroteo Arango Arámbula (Pancho Villa) y Torres Burgos (1878 los dos), Zapata, Obregón, Abúndez y Romero de Terreros (de 1880 los cuatro) y, finalmente, Villareal, conjunción personal  que no supera el 1880. Momento que se ha denominado “Generación de 1880”.

2º. “Generación del Ateneo”. 

Inmediatamente, este movimiento inicial, muy práctico, muy militar o insurreccional, se prolonga y transforma en un lapso intelectual, el de los herederos intelectuales de la Revolución, la denominada “Generación del Ateneo”: se inicia –dentro del lapso revolucionario  mismo- en el 1882 con Vasconcelos y sigue con Octavio Paz Solórzano, Antonio Caso, Orozco, Henríquez Ureña, el pintor Rivera, Julio Torri y Alfonso Reyes –los dos del 1889-… Contemporáneos de los “revolucionarios”, se desplazan sin embargo algunos años y, primordialmente, viven en un espacio intelectual, no necesariamente activista militarmente hablando.

2º B. Los “Siete sabios”. 

Un desarrollo original y más independiente de esa “Generación del Ateneo” o Generación de 1885, es el grupo de los “Siete sabios”, que va desde el final de la octava década del XIX hasta los inicios de la novena década del mismo siglo: así Manuel Toussaint del 1890 y Julio Silva Hérzog de 1892. Nos dedicaremos más adelante a este grupo conformado, además de los citados, por Antonio Castro Leal, Alberto Vázquez del Mercado –apodados “Los Castro”, fundadores de la “Casa Porrúa” en 1914-, Vicente Lombardo Toledano, Teófilo Olea y Leyva, Alfonso Caso, Manuel Gómez Morín,  Jesús Moreno Baca y Daniel Cosío.(33)  El exceso numérico del “siete” es, más que un dato, un síntoma: la nación mexicana necesitaba del “mito del origen” –en este caso del nacimiento de la ciencia en Grecia en otro proceso de “Ilustración”- para comenzar a andar, para creerse y tomarse en serio a sí misma.
Pero la ya citada y necesaria elasticidad generacional nos impone rupturas claras: Vasconcelos -1882- y Octavio Paz Solórzano, junto con Antonio Caso y Orozco, los tres del 1883, y por lo tanto contemporáneos absolutos de los “Revolucionarios”,  son sin embargo, creadores del Ateneo, en donde conviven y comparten con intelectuales seis y siete años más jóvenes.

3º. Generación de 1900.

La generación de Cosío Villegas, el pionero de la “Operación inteligencia española.” Es el momento histórico denominado Generación 1900 –para otros la generación 1915- en el que entran autores de los “Siete sabios”, pero con cuatro, cinco o seis años menos: dos o tres  de los siete sabios, como Lombardo Toledano, Alfonso Caso y Antonio Castro y Gómez Marín –del 1894 al 97- y los sucesores por excelencia, el  Presidente de mayor duración en el cargo y de mayor relevancia en el agrarismo, Lázaro cárdenas –del 1895- y nuestro Cosío Villegas, nacido en el 1898, que será realmente el pionero de esa idea que relatamos aquí: la llamada y salvación de los intelectuales españoles.





































La revista (1906) de la que brotó el “Ateneo de la Juventud”, (34)  con indudable aire “modernista”




I.C.4. “La Generación del Ateneo.” (La generación de Ortega). Generación de 1880.

Posteriormente a la “Generación azul” –1860/1864, la de los positivistas porfirianos-  encontramos  la “Generación Revolucionaria” – 1880/1905, que hace de pionera y, a la vez, se prolonga en lo que a nuestros efectos de indagación cultural nos interesa denominar -como lo hizo Gómez Morín-, “Generación del Ateneo”.
Es la primera generación de intelectuales mexicanos que prepara y cambia el intelecto mexicano, que comienza a revelarse en 1906, generación que preparará la de los “Siete Sabios”.

El “Ateneo de la Juventud” se funda el 28 de octubre de 1909 –procedente de la revista “Savia Moderna”- y se disuelve a mediados de 1914, al firmarse el 13 de agosto los Tratados de Teoloyucan.  Esta inicial generación, contemporánea de la Revolución Mexicana, se componía de Antonio Caso, Ricardo Gómez Robelo (poeta), José Vasconcelos, Alfonso Reyes (filólogo y literato), Pedro Enríquez Ureña (crítico, literato, profesor), Julio Torri (profesor, poeta y escritor), (35) Jesús Acevedo (arquitecto y escritor de arte), Eduardo Colín (abogado y poeta), Jesús Silva Herzog (economista, historiador y socialista, autor del estudio para la nacionalización del petróleo a cargo de Lázaro Cárdenas), Enrique González Martínez (médico, profesor de literatura, poeta y político) y Octavio Paz Solórzano (abogado, periodista, político), padre del poeta y escritor.  Subrayamos, por supuesto la figura de José Vasconcelos, sobre la que luego nos extenderemos, sin olvidar la del filósofo por excelencia del grupo del Ateneo, Antonio Caso.  De entre los pintores José Clemente Orozco y  Diego Rivera. En el Ateneo se integraban casi todas las tendencias, había modernistas – González Martínez, López, Urbina, -, había maderistas –Vasconcelos- y había anti-maderistas –Lozano y García Naranjo- (36)
Obsérvese que todos ellos eran nacidos en la década de los ochenta, como nuestro gran José Ortega y Gasset que nació en el 1883, o Ramón Gómez de la Serna y Pedro Salinas Serrano.  De la filosofía alemana y ya universal pertenecen a esta generación Ludwig Josef Johann Wittgenstein y Martin Heidegger. (37)

Es interesante destacar que, al igual que en España,  los “ateneístas” (38) reclamaban, frente al positivismo de Comte, el “spencerismo” y el economicismo –filosofía de la etapa porfiriana-, la entrada de la cultura humanística, literaria y poética; de la misma manera, frente a los “científicos” su mecanicismo  y su determinismo, reclamaban la estética (39) y  las filosofías que se identificaban con esa crítica: Kant, Walter Pater, Emile Boutroux, Stirner,(40) Nietzsche,(41)  Henri Bergson. (42)   Frente al racismo que se olvidaba de la heterogénea composición de la población mexicana, comenzará la reivindicación del “indigenismo”, apuesta de la que se hará adalid principal el muralismo mexicano. Frente al ateísmo o agnosticismo  -y su política laica- de los “científicos”, retorna la religión, sea como espiritismo, como panteísmo –krausismo retomado- o misticismo.

Se dice que las primeras actividades de los ateneístas fueron las relecturas de los clásicos griegos pero, curiosamente y como informa Matute, la primera de las conferencias de los “ateneístas”, en el casino Santa María, justo la anterior a la de Antonio Caso sobre Nietzsche, (43) no fue de filosofía, ni de economía o política, sino de estética y se tituló  “La obra pictórica de Carrière”, por Alfonso Cravioto. El arte, y especialmente la pintura, están siempre en los inicios de esta empresa mexicana que acabará por llamar y “salvar” a los intelectuales, filósofos y artistas españoles.

Sin embargo la filosofía, y especialmente la griega clásica, con abrumador predominio de la de Platón, está en el origen del grupo del Ateneo. Antonio Caso, en carta a Alfonso Reyes, resumía así esas primeras lecturas que precedieron a las conferencias y a la institucionalización y politización del grupo del Ateneo:
“Hemos organizado al fin un programa de cuarenta lecturas…doce cantos épicos, seis tragedias, nueve diálogos, himnos, odas, idilios, con sus correspondientes comentarios (Müller, Murray, Ouvre, Ruskin…). Te indico los diálogos: La República, Las Leyes, Fedro, Fedón, El Simposio, Protágoras, Gorgias, Parménides, Timeo, Teeteto y Critias.” (44)
La posterior fundación del Ateneo de la Juventud (1909) confirma ese humanismo estético de su ideario: de cien miembros aproximadamente, 32% eran poetas, 16% pintores y un 5% arquitectos y musicólogos. (45)




Fundada por los hermanos Porrúa, asturianos (46)


















Un libro abanderó  esta generación: el “Ariel” (1900) del uruguayo José Enrique Rodó, libro especialmente “dedicado a la juventud”, lo que le confería categoría de símbolo para un “ejército” que reivindicaba el futuro desde la crítica al utilitarismo positivista y su hermano polar, la irracionalidad de la ciega pasión – “La Tempestad”-. Es la afirmación por tanto del desinterés: la conducta debe motivarse  por el amor a la belleza y el cultivo de la totalidad de la persona libre: de ahí la reivindicación de la literatura, la pintura y la música junto a la filosofía y la ciencia. Para Rodó, la filosofía griega era el modelo para regenerar la América latina, propuesta que habia motivado las primeras reuniones privadas de la Generación del Ateneo.
Así mismo, junto a la filosofía y el arte y contra las clases rígidas y repetitivas, se primaban las conferencias y las charlas “ateneísticas”. En 1912 se discute el programa y la organización de la Universidad Popular Mexicana (UPM), y todo parte del grupo del Ateneo. Se reafirma, por supuesto, la libertad de Cátedra. Son decisivos José Vasconcelos y Henríquez Ureña, que habían participado en las conferencias  durante las fiestas del centenario de la Independencia, así como el español Pedro González Blanco, (1879-1961) con su experiencia de las universidades populares en la península, quien influirá para que las clases-conferencias cuenten con trabajadores y su formato sea más sencillo y abierto, por lo que se podrían incluir conciertos al aire libre, visitas a museos, charlas de higiene y de cultura general.(47)  Del mismo modo se había experimentado en Madrid con las charlas en el Museo del Prado –González Blanco, Enrique Díaz Canedo y Ángel Zárraga así lo recordaban-. El aumento del estudiantado, o lo que es lo mismo de la presencia de la juventud de todo México y no sólo de las elites, es una de sus aportaciones. (48) 





Ediciones del Arte Real. http://www.masonica.es/  (50)
La idea de que el “Ateneo” tuviera una “extensión universitaria  extraoficial”,  procede del mismo Pedro González Blanco, (49) intelectual de familia filosófica, traductor de Max Stirner, Friedrich Nietzsche, Sterling, Lecquier y  Maeterlinck, amigo de Pancho Villa y Lugones. Anarquista y socialista, sin embargo defendió siempre en México y Guatemala  la labor de España en la América Latina. 















Una obra del español y traductor de Stirner y Nietzsche, Pedro González-Blanco, sobre “La Masonería”, una fuerza presente en México y España. 




La extensión universitaria, haciendo gala de la novedad pedagógica contra la anterior dirección positivista, incluía tres ámbitos irrenunciables: el científico, el artístico y el ético. El desarrollo de la misma se adjudica a Pedro Henríquez Ureña. Ejemplos  de esta extensión de la universidad popular fueron  el “Centro Instructivo y Recreativo para obreras y sirvientas” y ya en 1915 la “Sociedad de Conferencias y Conciertos” que impartía clases nocturnas.
En todo caso, entre la necesidad de equilibrio en la Universidad que ya sintió Porfirio y que así mismo experimentará Huertas, tras el golpe contra Madero, hay dos elementos más –casuales- que harán que el humanismo de los ateneístas vaya superando al positivismo; en principio que al implantarse asignaturas de Ética, Filosofía y Arte, los únicos preparados para impartirlas no eran desde luego los “Científicos”, sino los Ateneístas; en segundo o tercer lugar, no hay duda de que se está produciendo un relevo generacional y los jóvenes son ya más humanistas que otra cosa: así entraron en la Preparatoria Fernández Mac Gregor, González Peña, Julio Torri, Castro Leal, Vázquez del Mercado y Toussaint. Como afirma Javier García Diego Dantan en su obra citada, “trátese de maderistas, constitucionalistas o de huertistas, el proceso revolucionario implicaba para todos un relevo generacional.” (51)
Algo fundamental que deslindaba estos estudios apoyados por la segunda ilustración mexicana de los de los anteriores pedagogos positivistas: los fondos no debían ser del gobierno, sino de aportaciones privadas. Esto no sólo era un detalle de estilo, por el contrario, expresaba bien su carácter independiente  y su auténtico liberalismo.




Vasconcelos y Caso –delante, segundo y cuarto, por la izquierda-, reunidos con antiguos “ateneístas”. (52)



I.C.5. Antonio Caso, el filósofo del Ateneo (1883-1946).
En Antonio Caso se sintetizan todos los momentos generacionales, pues nace en el 1883, prácticamente dentro de la generación revolucionaria, pero pertenece a la innovación de la segunda ilustración. Comienza por el derecho y pronto se decanta por la enseñanza. Comienza siendo conferenciante de geografía e historia en la Escuela de Artes y Oficios; en 1909 es profesor de sociología;  en 1910 –recuérdese, es el año del pronunciamiento de Madero- al crearse la Escuela de Altos Estudios, se estrena con una serie de conferencias sobre el intuicionismo de Bergson; finalmente, en 1912, sucede a Porfirio Parra como profesor de Lógica en la Escuela Nacional Preparatoria. Su obra es ingente. (53)



Antonio Caso, por S. Pruneda,  tinta sobre papel, 1961. "El Nacional".




















El pensamiento de Caso sufre de dos urgencias que quizá le impidieron madurar su propia y original visión: como maestro de filosofía de tantos y de tantos grandes (Ramos, Lombardo Toledano, Héctor Rodríguez,  ) se vio en la necesidad de rectificar o moderar las conversiones filosóficas que él creía había producido en sus discípulos: al neokantismo, al marxismo, al neopositivismo…En segundo lugar, como profesor de filosofía de alto nivel parecía encontrarse de continuo en la obligación –peligrosa para toda maduración de la obra propia- de “estar a la última”; y así pasaba de una novedad a otra:
“No había una teoría, una afirmación o una duda que Caso no hubiera hecho suya…” (54)
Y la prueba de esta pedregosa vía para la fertilidad era su acostumbrada elección: “entre el subjetivismo y el objetivismo, Caso optó, como siempre, por una posición intermedia”;(55)la misma manera se encontró atrapado entre la sociología de Durkheim y la axiología de Scheler, entre el papel esencial de la persona y la necesidad de la colectividad; bloqueado por la intersección de la axiología con la ética: no acababa de integrar el placer, el sentimiento, ni la voluntad en el ámbito de los Valores Absolutos de Scheler…La contradicción entre la intuición bergsoniana de lo individual y las intuiciones eidética de Husserl, le volvió a tentar con la imposible búsqueda de un término medio…
“¿Qué pensador situará el principio de la voluntad de vivir, el `elan´ vital dentro de su función adecuada en la magna edificación de la fenomenología trascendental?” (56)
Y entre tanta equívoca tentación filosófica, Caso terminaba dando el “salto” –Camus- que le sacaba de la filosofía y retornaba al dogma que tan íntimamente resguardado conservaba. En la imposibilidad de reconciliar el absolutismo de la axiología y la concreción deseante de la ética, sólo quedaba “la Providencia”:
“Sólo Cristo se realizó como Providencia…”
“Sólo siendo como Él, el hombre será autónomo –ética de la voluntad y el sentimiento particular- y, además, un absoluto creador de valores –la axiología de lo absoluto-.” (57)
En el libro más ambicioso y, a la vez, más definidor del pensamiento de Antonio Caso, La existencia como economía, como desinterés y como caridad (de 1919, pero revisado y reeditado en 1943, sin cambiar prácticamente una sola idea estructural) se encuentra esa perenne tentativa suya de conciliar lo inconciliable, de no apuntarse nunca a un lado o a otro, como tampoco de intentar una nueva orilla teórica. Tres son las dimensiones de lo humano, lo biológico, lo estético y lo espiritual, reducidas las tres a los dos grandes nervios teóricos: metafísica e historia.
La vida biológica es egoísta y en ella reina la ley del menor esfuerzo, mientras que en el Arte se produce el milagro sensible del desinterés, la superación plástica y corporal del egoísmo y, finalmente en la oración, en la religión, se alcanza el mayor grado de distancia con el principio instintivo de la lucha por la existencia, la caridad y el amor.
La filosofía debe hallar “la síntesis” de la historia –saber sub specie durationis- y de la metafísica –saber sub specie aeternitatis-, realizando tanto la historia de la metafísica como la metafísica de la historia…Y tras la ansiada síntesis –en realidad es siempre un pretendido justo medio-, el salto a la espiritualidad conformada por la revelación y el dogma cristiano: 
“La filosofía debe hallar la síntesis de lo estético y de lo lógico, como la de lo ético y lo económico, como la de lo metafísico y lo histórico…La filosofía de nuestro tiempo ha de basarse en la experiencia, pero en toda la experiencia, la del laboratorio y la del oratorio.”(58)
La filosofía de Antonio Caso mantuvo, a pesar de su indefinición ante tanta y tan gran filosofía como se ha dado en ese momento histórico, un altísimo valor: el humanismo que su propia creencia cristiana le limitaba en parte. Así frente a la “Nueva Edad Media” de Berdiaev, Caso seguía proponiendo un “Nuevo Renacimiento” del humanismo. El hombre de Caso era indiscutiblemente un ser con voluntad, con voluntad de ser y de conocer, incluso –contra Husserl- con voluntad de ser consciente, con voluntad de existencia o, más claro con voluntad de sentido de la existencia –Maine de Biran-.
Su último combate fue contra el materialismo que avanzaba remplazando al viejo positivismo. Apoyado en el vitalismo de Driesch que no admitía la vida como un agregado, afirmó que, junto a la realidad material, se encontraba la realidad de un pensamiento que no se sometía al espacio y que, además, conocía la tercera realidad, la de las esencias y los valores”. (59) Pensado con el epistemólogo Emile Meyerson, y en el principio de Carnot y Clasius –“el tiempo no puede ser eliminado en física”- , Caso afirma una cuarta categoría adicional de realidad, la superadora de todo conocimiento y toda razón quedaría encuadrada según Caso en lo “irracional”: explicar es identificar, pero hay numerosos ejemplos en la física que no admiten ese momento de la identidad. La lucha contra el objetivismo se hacia difícil, cuanto más en esos mismos momentos Perrin publicaba sus experiencias sobre la disposición de partículas en finísima emulsión y sobre el movimiento Browniano.(60) Frente al positivismo, el ataque de Meyerson a la reducción de todo ser a la causalidad, confería a Caso la posibilidad de reivindicar un crecimiento gradual de la “espontaneidad” desde la física relativista hasta la libertad moral y política del hombre. (Vid. la conferencia de Caso sobre "Meyerson y la física moderna", de 1939).
La incondicional adscripción al “Personalismo” desde Renouvier y Mounier,(61le es posible a Caso gracias a su propia distinción entre “cosa, individuo y persona” –ya en La existencia como…-. La persona que reivindica Caso se refería al más allá, a la recompensa “por haber sido buenos y haber ganado el derecho de ser hombres…”, de manera que el olvido de la crítica nietzscheana de la moral o el no reconocimiento de la “angustiosa” obra de Heidegger y de todo existencialismo ateo o agnóstico quedaba entendidos: eran “positivismos de la existencia”. (62) Mejor Kierkegaard, que reconoce la angustia como efecto del pecado original y, por encima de todos, Agustín de Hipona. Quizá volvió a encontrar en Gabriel Marcel su síntesis: en el amor ya no está el yo como núcleo, ni el tú como carencia, sino el renacimiento del amante en lo amado… (Gabriel Marcel, Diario Metafísico) Pero es que, en Marcel, es todavía posible, dentro de la filosofía, afirmar que Dios es un tipo de Tú, y el Dios Encarnado otro Tú más…mucho más posible de “reconocer”.  (63)
Junto a la virtud innegable de divulgación filosófica que Antonio Caso realizó durante tantas décadas en México, se enarbolaba en su pensamiento la visión de un ser humano que, dotado de voluntad y de valores firmes, pero históricos, podía y quería proceder a la unión ordenada y democrática del friso caótico que todavía era México.  Las ciencias mecanicistas y su determinismo físico no podían resumir la grandeza de lo humano, de la misma manera que las dictaduras o los colonialismos no habían podido aherrojar su variedad y su creatividad. En el fondo, el depósito de los recursos de la libertad se encontraba en el misterio, en ese irracional dentro del que latía un Dios humano y hermano, a la espera para ayudar. 




"En la facultad estética del yo reside el secreto de la comunión con las cosas" (Vasconcelos, "Pitágoras")



I.C.6. José Vasconcelos Calderón (1882-1959) líder del Ateneo, pedagogo y filósofo.

La cultura de Vasconcelos tuvo ingredientes plurales;  asistió hasta los trece años a la escuela norteamericana de Eagle Pass -Texas- y los estudios superiores, que desarrolló sin perder la creencia familiar cristiana, fueron en la enseñanza positivista a la que nunca hurtó su mérito, especialmente el de haberle despojado del “candor que sale de la escolástica”. (64)  Pero no podemos olvidar sus intereses en filosofía mística: sus investigaciones sobre el pitagorismo y la civilización indostánica. Su ensayo sobre la “raza cósmica” es el arquetipo mismo de toda su obra: la unión de antropología, historia y mito. (65)  Además, fue un confeso “espiritista”, como Madero. Su bibliografía demuestra su originalidad. (66)
Dando por descontado que la vocación directa y plena de Vasconcelos nunca fue la filosofía (67) – sino más bien la política y la pedagogía institucional-, vamos a comentar un pensamiento que necesariamente tenía que verse influido, e incluso estructurado por la obra profesional  y vocacionalmente unidireccional del filósofo del Ateneo,  Antonio Caso. Encontraremos grandes cercanías.
Es verdad que, en el diseño inicial, Vasconcelos se separa de Caso: postula un monismo decidido en el que ciencia y humanismo, determinismo y libertad se reconcilian. Todo procede de la misma sustancia material, en tres ciclos de expresión de la energía: la materia, la vida y la conciencia.
“Concebía una esencia multiexpresiva, que llamamos materia, si la tocamos con los sentidos y la calculamos con el número, pero que se vuelve espíritu cuando la contemplamos con la conciencia o la amamos con el corazón.” (68)
Se advierte inmediatamente la vocación panteísta y mística, pues de su definición de ética se deduce que todos los niveles del ser tienen finalidad, todos buscan y se “comportan” de la “misma manera.”  Se trata de una teleología muy cara a ojos teocéntricos:
“Por ética entendemos entonces toda disciplina de vida. Desde el ciliolo de la amiba, que busca sustento, hasta la voluntad iluminada de razón, que pesa y vacila antes de decidirse, hay un denominador común en el hecho de que el propósito se ajusta a ciertos dispositivos, a ciertas reglas para alcanzar determinados propósitos.” (69)
Ahora bien, en cuanto expone su vertebración epistemológica, nos encontramos prácticamente con Caso: filosofía, arte y religión son los tres caminos.
El principio que supera toda división ya no es estrictamente “la providencia divina”, sino un nivel psíquico mucho más cercano al carácter (70) del que luego será denominado por su grupo como Quetzalcóatl, el principio estético en el que surge el “especial pathos de la belleza”. (71)
Donde Caso ponía la Religión, ahora Vasconcelos coloca la emoción: el conocimiento se escalona de esta manera, sensibilidad, razón y emoción. De manera que “conocer es más que inteligir”. (72)



El indigenismo de Vasconcelos fue radical, proponiendo una teoría racial muy aventurada (73)






Para Vasconcelos, el conocimiento racional es síntesis de lo homogéneo, mientras que el emocional será la síntesis de lo heterogéneo. Con esto daba solución a la problemática que Caso había establecido al encontrar realidades que se resistían a la identidad. Pero no sólo podemos encontrar dos tipos de síntesis; Vasconcelos está convencido de que la mejor de las síntesis, la síntesis más creadora, será siempre la síntesis que se produce desde la emoción. Es evidente que Vasconcelos no se está refiriendo a ese proceso psicológico básico que tiene su origen en el cerebro límbico, sino más bien a la intuición.
De ese modo, en la ética, Vasconcelos vuelve a estar de acuerdo con el intuicionismo voluntarista de Caso: mientras que la razón se mantiene en la abstracción y la falsa representación, la voluntad, el instrumento de la ética, nos permite el salto a la “estimación”. Nuestro autor divide las ciencias en dos tipos: ciencias del descubrimiento –las de la identidad y la objetividad- y ciencias de la invención, las humanísticas y creativas que se resumen en la cumbre del Arte. 
La propuesta es excesiva, si nuestra verdad es emoción, y la “verdad única es Dios, entonces la emoción de nuestro ser es partícula de Dios” (74) La concepción vasconceliana de emoción una vez más no correspondería mucho con la nuestra  y actual: por mucho que se haya reivindicado la “inteligencia emocional”, nadie podría decir hoy que “la emoción crea y la inteligencia contribuye a dar a la imagen una determinación perdurable mediante la forma; pero la emoción, que es el ser, sigue alentando, inventando, rebasando las formas.” (75)  Vasconcelos remata el sistema afirmando que, como la estética es el ámbito del conocimiento creativo, y este ámbito pertenece a lo emotivo, entonces el conocimiento emocional es él ámbito final: 
“En la experiencia mística –dice–, el conocimiento consuma el ciclo que viene de la sensibilidad primaria, culmina en la inteligencia, experimentó con la voluntad y las responsabilidades de un destino, y concluye en lo divino, en lo que los teólogos llaman connaturalidad de la caridad o sea conocimiento de amor.” (76)

Karl Krause (1781-1832),  filósofo "panenteísta" y masón.  








Quizá la clave es que nos encontremos todavía en los últimos coletazos del krausismo, pues retorna “el Uno”, y ese retorno tiene dos caminos, el de la razón matemática, el del determinismo, camino que nos lleva a un panteísmo impersonal, y el camino de la síntesis emocional, camino activo y estético en el que podemos ya encontrar al Uno Activo, el Dios Personal…Paradoja de las paradojas, el Dios Conciencia, el Dios Vivo y Persona, reaparece desde las líneas y las hojas de un libro denominado “Estética”.(77) ¿Será la emergencia en teología de un modernismo que se resiste a ser superado?
No podemos olvidar que Vasconcelos, como Madero,  al que sirvió durante algún tiempo, era frecuentador del espiritismo, como él mismo ha contado:
 “Ya al comienzo del nuevo siglo, con pretensiones de investigador científico, abordé el estudio de los fenómenos espíritas comenzando con Mesmer y rematando con Allan Kardek, cuyos libros consulté en la Biblioteca Nacional”  (78)
Para Vasconcelos Filosofía y Arte eran Uno y lo Mismo, incluso suponiendo que la Ciencia se integraba por su origen en la Filosofía,  eran Uno y Todo:
“En el estado estético, que es el más alto estado de conciencia, la imagen recrea el objeto percibido; la imagen es una representación que enriquece al objeto. El filósofo, “artista de la totalidad”, usa su imaginación cuando las ideas son insuficientes para organizar sus experiencias... el verdadero conocimiento es, en sí mismo, estético.” (79)
Esta concepción pan-estética implica toda su pedagogía y su política educativa, en la que tenían que integrarse  la promoción de la artesanía, el canto y las danzas populares. La fiesta y la enseñanza al aire libre sugerían siempre ese panteísmo sensible con el que, además, pretendía integrar la vida tribal, natural o selvática del indígena. El indigenista más racial tuvo en Vasconcelos a uno de sus profetas. Era fundamental la influencia de lo autóctono,  el arte indígena.(80) La belleza es pues la más alta expresión de la verdad. Pero, como además el Arte es Voluntad y el tránsito entre el hombre y la divinidad, toda educación tenía que proponerse activa, dinámica, personalista pero, también, espiritual evitando así el paticorto humanismo laico.
“A diferencia de la pedagogía pragmática, propia de la técnica y de la pedagogía intelectualista necesaria a la ciencia…el pedagogo artista, por fascinación y magia, ha de llevarnos a la comprensión total activa, intelectiva, amativa y estética, o comunión cabal con los más altos valores del espíritu.” (81)  
La tarea vasconcelista de “democratizar la emoción estética” se convertirá en una tradición del nuevo estado mexicano que llegará hasta la mismísima educación socialista de Lázaro Cárdenas. Muchos libros, muchas bibliotecas populares, muchas misiones educativas y muchas escuelas en todo México. Todos sus ideales y especulaciones –trinitarias, como en Caso- se verán plasmadas en su Secretaría de Educación Pública (1921): el maestro, el artista y el libro, lo que implicaba una estructuración triádica en los departamentos Escolar, de Biblioteca y de Bellas Artes. Su labor educativa desde la SEP fue un auténtico ciclón político, una revolución cultural. (82)
Desde luego Vasconcelos no impuso ninguna doctrina suya, pero ciertamente, como líder del grupo del Ateneo,  impulsó un “ambiente de libertad que atrajo a esa pléyade de intelectuales”, (83)  lo que lo define como uno de los inconscientes coautores de la futura llamada y salvación de los científicos, artistas y filósofos españoles. Sería la prolongación de su cultura universal  y el culto de la raza íbera.


I.C. 7. Los 7 sabios y la generación de 1915.

De nuevo nos encontramos con que la teoría de las generaciones se vuelve equívoca, incluso se disuelve por dos fenómenos: el primero que se “lea” la existencia de una generación por el año de nacimiento, o que se concrete por el año del inicio de la acción social –hacia los veinte años en el caso de personalidades creativas y muy públicas-; el segundo que nos encontramos con personajes que “circulan” con su presencia en varias y diferentes supuestas generaciones, así ocurre con algunos de los denominados “Siete Sabios”. Debemos relajarnos y olvidar las precisiones clasificatorias, especialmente porque volvemos a advertir la necesidad  de legitimación en la elección del “método generacional”. Antes advertimos el “mito del origen” –“Los Siete Sabios”-, ahora advertimos el “Mito de la Ciencia”.

“Se denomina Generación de 1915 al conjunto de jóvenes que en 1915 tenían entre 17 y 21 años;(84) la mayoría  procedía de los estudios de jurisprudencia,  algunos todavía seguían en la Escuela Nacional Preparatoria.  Sustituyen a los líderes de la Generación del Ateneo, muchos de los cuales estaban en el exilio o ya se encontraban comprometidos o incluso “establecidos” con la revolución de 1914-1915.(85) La mayoría se integraría en el gobierno de Victoriano Huerta. Otros, como Vasconcelos,  tras acompañar a las tropas de Pancho Villa junto a Martín Luis Guzmán, se refugiaron en la “mística” o en el extranjero. (86)
En realidad fue Manuel Gómez Morín quien denominó a estos intelectuales y abogados como Generación de 1915:  puede hablarse –asegura Krauze- “de un relevo de generaciones, -más que de una ruptura generacional o un proyecto generacional fallido-.”  (87)

Este conjunto de intelectuales  será la minoría rectora de México a partir del año 1934 cuando Lázaro Cárdenas, considerado como el “apóstol del agrarismo” llega a la presidencia, hasta que, en el 1958, la presidencia recae en López Mateos.(88) De nuevo -y en palabras de Octavio Paz-, como había ocurrido en el inicio de esta segunda ilustración,
 "el intelectual se convirtió en el consejero secreto o público del general analfabeto, del líder campesino o sindical, del caudillo en el poder" (89)
Cuando se desgrana la lista de los denominados “Siete Sabios”, como ocurre en todo proceso nimbado por el “Mito de los Orígenes”, suele salir algún sabio más de la cuenta: Antonio Castro Leal, Manuel Toussaint,  Alberto Vázquez del Mercado –apodados “Los Castro”, fundadores de la “Casa Porrúa” en 1914-, Vicente Lombardo Toledano, Teófilo Olea y Leyva, Alfonso Caso, Manuel Gómez Morín,  Jesús Moreno Baca y Daniel Cosío. (90)

Tras los positivistas Barreda y Justo Sierra, tras los humanistas y filósofos Antonio Caso y Vasconcelos, nuestro hombre será Daniel Cosío Villegas, el economista e historiador que concretará la hazaña con la intelectualidad española. Cosío Villegas vuelve a poner en cuestión la univocidad de la teoría de las generaciones, pues tan pronto es definido como el  último miembro de la generación del 15, como perteneciendo más bien a la “generación de la Vanguardia”, con Jaime Torres, José Gorostiza y Carlos Pellicer. (91)
Pero antes de que Daniel Cosío Villegas pueda entrar en la arena política, económica y humanista en la que finalmente será decisivo para la llamada de la intelectualidad española, se  producen movimientos sociales y universitarios de dimensión internacional que indudablemente tendrán gran relevancia en esa llamada, objeto final de esta iniciación a la política y filosofías mexicanas. Con esa misma antelación temporal e histórica, reviviremos el primer caso de acogimiento de la emigración española: el episodio de “los niños de Morelia”.







II. El papel del arte y los Congresos internacionales de cultura y de estudiantes.



II.A.  1930. La pintura y el grabado como pioneros: García Maroto.     



“Promoción de México”. Gabriel García Maroto (1889-1969)  (92)



El general Lázaro Cárdenas (1895-1970) (93) asume el gobierno de Michoacán. Su interés inmediato es la promoción y mejora de las condiciones de vida de los desheredados por excelencia: (94)  los indígenas convertidos en trabajadores de la tierra al servicio de los hacendados. Cárdenas lo intenta en todos los niveles, en lo social, lo sindical y lo legal, pero parece hacer mayor hincapié en algo que no le daba tantos dolores de cabeza: en todo lo referente a la instrucción pública y cultural, que se materializó en las llamadas “Misiones culturales”. (95)  





“El peón acasillado”. Grabado del Taller Gráfico Popular. A. García Bustos.



Y es que, como afirmó el  fraile y protector de los indios Juan de Zumárraga: “Es locura embestir de frente contra intereses poderosos, fundados en hechos justos o injustos, pero profundamente arraigados”. (96)




                                Diego Rivera. “La caña de azúcar” 1931.   Philadelphia Museum of Art. (97)




El paradójico inicio de esa movilización, es la llamada a Morelia del pintor español Gabriel García Maroto (98)  que estudiaba desde 1928 la pintura mural de Diego Rivera.(99) Aparente paradoja porque no tenemos noticia de que al propio gobernador ni a los sufridos braceros mexicanos les interesase la innovación estética. Y, sin embargo, la revolución precisa de ese altavoz figurativo, e incluso naíf, que tanto y tan fácil se acercaba al pueblo, entraba por los ojos y convocaba a la difícil tarea de cambiar la sociedad partiendo del cambio de las mentes. En efecto, la urgencia del país en ese momento era la de alcanzar algún tipo de comunicación con una población muy atrasada, en su mayoría analfabeta y, como lo había detectado Cosío Villegas, gran parte de esa mayoría eran indígenas a los que era casi imposible movilizar. Adelantemos el dictamen del más tradicional de los dibujantes e impresores de México, José Guadalupe Posada, el que iniciará la tradición que luego revistas más organizadas, o los muralistas, seguirán como senda de comunicación con el pueblo:
"México es el país de la angustia, la miseria y la opresión terrible, debilitado por su heroica lucha de mantenerse como una nación independiente y libre Es un país. donde, en las ciudades y tierras de cultivo pequeñas, el hombre lucha obstinadamente con equipos primitivos de subsistencia. Es un país en el que, durante muchos años, el analfabetismo ha sido un problema desesperado y donde la expresión gráfica en forma de andanadas ( volantes ) se ha convertido en el más importante alimento espiritual para el pueblo...Desde la dominación española, los acontecimientos más importantes, o simplemente el interés ingenuo en las pasiones humanas, han encontrado su lugar en los" corridos ", poemas llenos de ingenio popular y de malicia; y éstos, impresos en hojas de colores, se venden por cantantes errantes que los cantan al son de sus guitarras en las ferias y mercados. " (100)

Esa estrategia de comunicación iniciada en México se extenderá a Cuba, a donde García Maroto arribará tras su visita a los Estados Unidos,  en Cuba.
Gabriel, nacido en La Solana, de Ciudad Real, en 1885 y muerto en México en 1969, tiene una biografía repleta de aventuras estéticas, incluso políticas, que superó toda frontera. Estudió en Madrid en la Academia de San Fernando; tras varias becas por Europa, en 1921 funda en Madrid la imprenta “Maroto”, en la que se publicaría el primer libro de García Lorca así como los primeros números de la revista “Índice”, dirigida por el ateneísta Alfonso Reyes. Así mismo ilustró la primera edición española de " Los de Abajo", de Mariano Azuela.
Sus primeros pasos en América son Cuba y Nueva York. En el 28 viaja a México y colabora con la revista “Contemporáneos”. (101)  En Cuba parece que coincidió con el viaje de Federico Garcia Lorca, al que posiblemente acompañó a Nueva York.


Nº 1. La cabecera de la revista se supone realizada por Gabriel García Maroto, 1928. (102)



En 1932 colabora con las escuelas artísticas para niños en Michoacán. En la ciudad de México realizó un mural en la escuela Francisco Giner de los Ríos. En la España del Frente Popular desempeñará la función de comisario político, alcanzando el cargo de subcomisario de propaganda del Gobierno.
Más tarde, ya establecido en México tras el final de la guerra en España, fundará “Acción Plástica Popular y la “Escuela de Artes Plásticas Valle de México” para niños sordomudos. Será crítico de arte, ensayista un privilegiado recopilador de la poesía de “la generación de los contemporáneos.” Parece que el grueso de su obra escrita es más bien el ensayo teórico sobre la naturaleza de la obra de arte. Una relación completa de sus ensayos y novelas en la obra citada. Una deriva más desconocida de su obra está en lo que Marina Garone ha denominado como “dibujantes de letras”, dentro de los que incluye a García Maroto y a Miguel Prieto. (103)
García Maroto, marxista, casado con una mexicana y amigo personal del presidente Lázaro Cárdenas, será realmente el pionero de los artistas españoles en México, pues los restantes – Moreno Villa, Ceferino Palencia y el diseñador Miguel Prieto - llegarían una vez terminada la guerra española. (104) 





Folleto para la exposición de xilografías de García Maroto,  celebrada en Junio de 2008 en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, en  el programa cultural “La Huella de España”. Michael Gutman, Editor. En 1954, García Maroto volverá a Cuba y publicará Arquitectura Popular de México.



El interés de la que Machado llamó la “España de charanga y pandereta” que seguramente incluía todo lo que rodeaba al flamenco, sus bailaoras y sus trajes, etc., se encuentra representado en la pintura de García Maroto que, como comisario del gobierno del Frente Popular no fue precisamente muy de la derecha folklórica. Una España profunda y popular que, sin duda, atrajo y trató abundantemente también su amigo Lorca.

Gabriel García Maroto. “Gitanilla”. (1910-1914)


Gabriel García Maroto fue un pintor con una línea cercana al impresionismo mediterráneo, especialmente al de Sunyer, con restos fauvistas muy moderados –en los paisajes-  y algo amanerado por el modernismo; este impresionismo aunaba el minimalismo de Cezanne –pre-cubista- con la luz de Renoir -incluso su misma paleta- y un desatado sensualismo procedente quizá de Modigliani, algo absolutamente ajeno para los dos franceses.
Buen retratista –quizá alguna de sus mejores obras-, dedica sus “20 grabados en madera” de 1931  a Manuel Gómez Morín, uno de nuestros “Siete Sabios” procedentes de la Generación del Ateneo.


Los “20 grabados en madera. Cuba.”, dedicados al “ateneísta” Manuel Gómez Morín. (105)




Manuel Gómez Morín, abogado, profesor de derecho, discípulo de Caso y amigo de Cosío Villegas, desempeño algún cargo en la Secretaría de Hacienda, pero fue más relevante su interés por la Universidad y su independencia, siendo el XIX rector de la UNAM. De 1925 a 1928 comenzó su trabajo en el Banco de México, S.A. Interesante que, en 1927, fuera representante legal de la embajada soviética en diversos asuntos legales. Recordemos la militancia de García Maroto como Comisario marxista en la España del Frente Popular.






II.B.  Los Congresos e intercambios Internacionales de Estudiantes y Artistas.

La creación de la Universidad Popular Mexicana tendría proyección en toda Sudamérica, pero el hecho se encuadraba en una tendencia general, en la que se desarrollan los Congresos de Estudiantes, las Ligas Anti-imperialistas y Uniones de Artistas y Escritores. En general se movilizan todas a partir de la Unión Soviética y en contra, inicialmente de los Estados Unidos de Norte-América y, a continuación, contra los movimientos nacionalistas y fascistas en la Europa del "Eje".






II.B.1. Congresos nacionales e internacionales de estudiantes.

En 1910 se inicia el Primer Congrego Nacional de Estudiantes con la movilización de los estudiantes en defensa del poeta Rubén Darío impedido de viajar de Veracruz a la ciudad de México, por orden del régimen porfirista. Las consignas y arengas estudiantiles tuvieron, además, un carácter fuertemente antinorteamericano.

En 1921, septiembre, se convoca el Primer Congreso  Internacional de Estudiantes  a la vez que suceden en Venezuela encarcelaciones de estudiantes. En él se funda la Federación Internacional de Estudiantes que tendrá a Madrid como una de sus varias secretarías. Se invita a don Ramón del Valle Inclán. (106)

Realizado en México bajo el paraguas protector de José Vasconcelos, en sus conclusiones segunda y tercera, sostenía por un lado que "la extensión universitaria" fuese obligación propia a toda asociación estudiantil, mientras que por el otro reivindicaba como compromiso moral de todo estudiante hacia la sociedad,  el de "difundir la cultura que de ella ha recibido entre quienes la han de menester". Y en que lo respecta puntualmente a las Universidades Populares el acuerdo rezaba:
"Que es una obligación de los estudiantes el establecimiento de Universidades Populares, que estén libres de todo espíritu dogmático y partidarista y que intervengan en los conflictos obreros inspirando su acción en los modernos postulados de la justicia social". (107)

II.B.2.  1933. Fundación de la LEAR. Ahora es  la pintura de Siqueiros. 

La “Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios” se organiza como una sección –la mexicana- de la soviética “Unión Internacional de Escritores y Artistas Revolucionarios”, que se había constituido en 1930 en la ciudad soviética de Charkov. Su precedente fue, sin duda, la "Liga Anti-imperialista de las Américas", sección mexicana,en la que participaron Julio Antonio Mella y Augusto Cesar Sandino, y que editaba la revista “El Libertador”, dirigida por Diego Rivera que ya comenzaba a creerse el "David" de la revolución mexicana. (108) Desde luego no es casualidad que la fundación de la LEAR coincida con el inicio de la campaña presidencial de Cárdenas.
Sin embargo, de nuevo la pintura había sido el detonante: fue el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros (1896-1974) (109) quien en 1921, publica en la revista barcelonesa “Vida Americana” el manifiesto "Tres llamamientos de orientación actual a los pintores y escultores de la nueva generación americana.”  (110)
Refiriéndose a los tres grandes, Sunyer, Picasso y Juan Gris, Siqueiros señala la urgente necesidad de aproximación a la estética del “arte negro”, a la de los primitivos y los indígenas (mayas, aztecas, incas, etc.).  (111) 





Autorretrato de David Alfaro Siqueiros. 1943.  Instituto Nacional Bellas Artes. México



Prima Siqueiros la materialidad, el volumen de las grandes masas y lo constructivo por encima de la decoración o el cultivo impresionista de la luz. El arte revolucionario superará lo nacional y tenderá a la “universalización”.  (112)
La LEAR, siguiendo la iniciativa de Siqueiros, inicia sus pasos en el taller del artista Leopoldo Méndez,  en 1933. Si bien no todos sus miembros pertenecían al partido comunista, la izquierda revolucionaria internacionalista alentaba idealmente en su núcleo. (113)

Con ella tuvieron relación artistas tan militantes como Nicolás Guillén, Rafael Alberti y Pablo Neruda, y llegó a alcanzar los 129 miembros. Los primeros presidentes de la LEAR fueron Juan de la Cabada, Silvestre Revueltas y José Mancisidor. A partir de 1934 y hasta la desintegración de la Liga, se sucederán los murales “anti-imperialistas”. De ellos, los más conocidos son los de José Clemente Orozco en la Unam y el Hospicio Cabañas. (114) La Liga no aguantará activa más allá de 1937, justamente el año en el que convocará su Congreso de Escritores y Artistas en la ciudad de Veracruz.(115)  Posteriormente se intentaría el III  Congreso en la ciudad de México, pero disuelta la Liga será imposible.


2.B.3. Taller de Gráfica Popular.

Un claro antecedente de la estética muralista propiciada por la LEAR, se encuentra en este Taller de Gráfica Popular (116) de estética más bien expresionista a la que se ha denominado  "catastrofista". El Taller, que editó durante décadas calendarios, (117) libros sobre los personajes liberadores de la nación o (118), simplemente,  manuales de lectura para obreros, pasquines y hojas de propaganda electoral (119), fue fundado en 1937 -justo al terminar la LEAR- por Leopoldo Méndez, Pablo O'Higgins, y Luis Arenal Bastar.
Tenía por tanto una clara vocación revolucionaria e internacionalista.

Sin embargo, es indudable el antecedente de la gran tradición de Grabado Mexicano, que siempre se ha concreta en un nombre propio: el dibujante satírico José Guadalupe Posada (Aguascalientes 1852). (120)  Leopoldo Méndez, uno de los artistas más conocidos del Taller, remarcaría una vez más que el gran maestro del TGP fue José Guadalupe Posada.  (121)

A la muerte de Posada, en 1913, queda sin satisfacer esa función comunicativa y expresiva  del grabado popular, hasta que, a finales de los años veinte, algunos artistas, entre los que se contaban Leopoldo Méndez, Francisco Díaz de León, Gabriel Fernández Ledesma y Fernando Leal, comienzan a editar la revista “Treinta y treinta” o “30-30”.



La Catrina o Calavera Garbancera de José Guadalupe Posada. Símbolo de los mexicanos que querían aparentar ser europeos. (122)


Lo más relevante del Taller,  fue la revista sucesora del "30-30", la revista denominada “Frente a Frente”, publicación que fue órgano oficial de la misma Liga de Escritores y Artistas, , formato que  luego se prorrogará, en los años cincuenta con la edición del “Maestro Mexicano”, revista órgano  de la Secretaría de Educación Pública. (123)


Otro estilo: reportaje, foto, realismo del "frente". (124)



Los componentes  pintores, escultores y grabadores editaron la revista “Frente a frente” (1934).  Esta revista, rápidamente se posicionó contra el trotskismo –representado pro Diego Rivera- y a favor del leninismo –Siqueiros-. Es evidente que tanto la LEAR como la revista “Frente a frente”, sufrieron los embates, polémicas e incluso purgas que implicaba el intervencionismo soviético internacional y las directrices del gobierno nacional que tenía direcciones políticas no siempre coincidentes con la internacional comunista. En concreto el primer ataque a la casa de Trotsky, del que el político ruso salió ileso, parece comprobado fue organizado –en los mismos talleres del TGP, por Siqueiros, a la sazón furibundo estalinista. Fue acusado y encarcelado Leopoldo Méndez y, aunque poco después fuera exonerado, nunca perdonó a Siqueiros. (125)
Eso produjo que la LEAR cambiase su posición sobre el presidente Lázaro Cárdenas según se considerase que lo interesante era la política de “frente único” o no. La perspectiva trotskista o la estalinista inducían siempre esas tensiones.

La mayor parte de los componentes del TGP pertenecieron  a la LEAR tanto como al Partido Comunista; se convirtieron por propia decisión en los ilustradores, diseñadores y decoradores de todos los actos obreros o sindicales, así como también organizaron ellos mismos actividades, talleres, teatro y conciertos para la culturalización del obrero.



Grabado del Taller de Gráfica Popular. Lázaro Cárdenas y la guerra de España.  Alberto Beltrán. 


El primer cartel del Taller de Gráfica Popular daba a la Confederación de Trabajadores de México la enhorabuena; otros muchos atacaban a Franco y a los Estados Unidos, o bien apoyaban a la República española y el proceso expropiador del petróleo que inició Cárdenas en 1938. A pesar de las tensiones que provenían de la distante Rusia, el acuerdo del Taller con Cárdenas fue, en general, la tónica más extendida en el tiempo. (126)



“El Presidente Cárdenas recibe el apoyo del pueblo por sus medidas en favor del progreso del país”. Ignacio Aguirre. TGP.





El Taller tuvo tanta relevancia, que su fama llegó a los Estados Unidos, de donde procedían Elizabeth Catlett, Pablo O'Higgins, Mariana Yampolsky, todos asiduos creadores en la asociación de artistas.





2.B.4. 1935.  II Congreso Internacional de Escritores Norteamericanos  en Defensa de la Cultura en Nueva York




     José Clemente Orozco. El “Hombre de Fuego”. 1939. Cúpula del Hospicio de Cabañas (Guadalajara, México). 



Este congreso fue motivado por el avance del fascismo en Europa y la guerra española. Acudirán miembros de la L.E.A.R., como José Mancisidor, Juan de la Cabada, Miguel Rubio, Silvestre Revueltas, Octavio Paz y Nicolás Guillén.


2.B.5. Junio,1934, París. I Congreso de Escritores y Asociación Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura,

La muestra mexicana, “Un siglo de grabado político mexicano”, se presentó en Madrid, Barcelona y Valencia, estrechándose ya los primeros lazos con Antonio Machado, Alberti,  León Felipe, Juan Chavas, Ricardo Baeza y Anna Schers.  (127)
1936 y 1937. Se constituye en España, tras comenzar la Guerra Civil española,  la Alianza de Intelectuales Antifascistas, reuniéndose primero en Madrid y luego en Valencia. Pertenecerán a ella muchos de los que luego marcharán al exilio americano: María Zambrano, Ramón Gómez de la Serna, Rafael Alberti, Miguel Hernández, José Bergamín, Rosa Chacel, Luis Buñuel, Luis Cernuda, Pedro Garfias, Juan Chabás, Rodolfo Halffter, Antonio Rodríguez Moñino, Ramón
Sender, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Max Aub, José Peris Aragó, Eduardo Ugarte, Salvador Arias y Arturo Serrano.

2.B.6. 1936 y 1937, Madrid y Valencia. Alianza de Intelectuales Antifascistas.

Se constituye en España, tras comenzar la Guerra Civil española, reuniéndose primero en Madrid y luego en Valencia. Pertenecerán a ella muchos de los que luego marcharán al exilio americano: María Zambrano, Ramón Gómez de la Serna, Rafael Alberti, Miguel Hernández, José Bergamín, Rosa Chacel, Luis Buñuel, Luis Cernuda, Pedro Garfias, Juan Chabás, Rodolfo Halffter, Antonio Rodríguez Moñino, Ramón
Sender, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Max Aub, José Peris Aragó, Eduardo Ugarte, Salvador Arias y Arturo Serrano.




El cartel del II Congreso de Escritores,  de Ramón Gaya. 




2.B. 7. Julio de 1937. II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura 

Se realizará en Valencia –sede central-, así como en Madrid –ya sitiado- y Barcelona, el 4 y 11 de Julio de 1937. En él participarán autores tanto peninsulares y franceses, como americanos, lo que preparará el futuro salto de los intelectuales españoles a México. Así, se encuentran en Valencia, Ernest Hemingway,  Nicolás Guillén, Octavio Paz, Pablo Neruda,  César Vallejo, Raúl González Tuñón; asistiendo desde Francia Louis Aragon y André Malraux. (128)




En la dirección de la revista estuvo María Zambrano. Portada de Ramón Gaya.


2.B.8. Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español.

Finalmente, y en relación con el caso de “Los niños españoles de Morelia”, el   presidido por la esposa del Presidente  Lázaro Cárdenas, doña Amalia Solórzano,  y el Comité Iberoamericano de Ayuda al Pueblo Español.








III. La primera emigración: “los niños de Morelia”.


Hay una tercera re-edición en “El Colegio de Jalisco2. (129)



1937. Se otorga cobijo en Morelia a un número de niños españoles que oscilaba entre 430 y 456 (130)   (de los inicialmente casi 500 que quedaron en 430, según los datos oficiales de España) (131) . El 5 de Junio de 1937, llegada a Veracruz y recibimiento apoteósico. Fueron 295 niños y 165 niñas. (132)
La idea, que provenía del Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español, presidido por la esposa del Presidente Lázaro Cárdenas, doña Amalia Solórzano, la realiza el Comité Iberoamericano de Ayuda al Pueblo Español, con sede en Barcelona.
La Escuela Industrial España-México, se fundará precisamente con la finalidad exclusiva de recibir a niños extranjeros “altamente traumatizados por la guerra”.

La difícil práctica de este tipo de empresa humanitaria estuvo plagada de problemas consustanciales a la apuesta, cuando no de planificación; (133) por una parte una cierta tensión entre los que estaban absolutamente de acuerdo con el traslado y los que la consideraban una favor excesivo a España, los “hispanófobos”, (134) lo que indujo, por ejemplo a errores tales como vaciar su educación de todo lo que tuviera que ver con la historia de España…; (135) en segundo lugar la heterogénea composición del grupo en el que se encontraban niños con una fuerte conciencia comunista y anticlerical, y los niños católicos; las tensiones exteriores entre las familias españolas, predominantemente católicas que buscaban evitar el adoctrinamiento socialista de los niños y algunos miembros del personal pertenecientes al partido comunista mexicano. De esas tensiones provienen casos de fugas, desapariciones y adopciones, y la crítica alrededor de los procedimientos no muy transparentes o incluso ilegales. (136)






IV. Daniel Cosío Villegas y Lázaro Cárdenas.
El autor de la llamada de la intelectualidad española y el poder.



Daniel Cosío Villegas (1898- 1976)



Daniel Cosío Villegas era uno de los discípulos de Pedro Henríquez Ureña. Colaboró en la revista México Moderno y en La Antorcha donde conoció a Vasconcelos, trabajando con él en la Secretaría de Educación Pública y en la edición de los “clásicos verdes” (137) de Don José. Era un “devoto de los Siete Sabios” (138)
Estudió economía y derecho en Europa y Estados Unidos. Fue cofundador de la facultad de Derecho de la que, posteriormente, brotó la Escuela Nacional de Economía en 1929. De entre sus obras, a parte de la periodística, conviene reseñar el Curso de Sociología Mexicana, publicado en 1924 y 1925 y su obra cumbre, que comienza en 1950,  cuando organiza un seminario para la redacción y edición de la Historia moderna de México.

Fue representante de los alumnos de Leyes, jefe de Acción Federación Estatal, profesor de Sociología y de Derecho con Vasconcelos, de Ética en Preparatoria y de Economía en la Escuela de Altos Estudios. 
Presidente del Congreso Internacional de Estadística -1921-; miembro fundador del Grupo Solidario del Movimiento Obrero –aunque no pertenecía en lo más mínimo a la clase obrera- y viajó a Estados Unidos y Europa para estudiar economía; terminaría siendo experto en agronomía. Su cargo mas político fue la Comisión de Programa de Hacienda en 1929, de la que salió muy pronto por un cese ajeno a su jurisdicción.

A partir de ahí queda extrañado, incluso desengañado de la política y es entonces cuando comienza su más original peripecia, de la que se seguirán sus mejores obras.

Se han hecho muchos intentos para definir la figura y la vida de Cosío, pues no fue realmente un político profesional, pero tampoco un filósofo; sin duda alguna fue un “empresario cultural”, (139)  pues además de otras obras menores fue el fundador del Fondo de Cultura Económica, el Colegio de México y la Historia de México. Tampoco está mal la definición de “militante cultural”, lo que le habría venido de su ser discípulo de Antonio Caso, con el que impartió sociología.

Cosío sintió siempre la necesidad de formar una élite intelectual que dirigiera México con mano técnica lo que le llevaría a fundar el Centro de  Estudios Sociales de el Colegio de México, para el que se nombraría como primer director al español José Medina Echevarría. Sus reflexiones sobre la heterogénea composición demográfica de México trasmiten un cierto pesimismo –“grupos de gentes que viven en planos muy diversos”-: el carácter poco activo del indígena, incluso su “tristeza”, y la competencia entre dos minorías por la explotación del indio: los mestizos y los blancos. La dedicación mayoritaria a la agricultura asigna unos beneficios individuales siempre muy escasos.  (140)
El gran problema para Cosío era la nunca lograda integración del indígena, algo que los españoles ni siquiera intentaron al creer que la conversión superficial del indio al catolicismo bastaba. (141) Es ahí, en esa “pasión desapasionada”, en esa tierra de nadie que no tocaba la política, pero tampoco el liderazgo intelectual, donde vamos a ver su mejor estilo. Cosío se convertirá en el gran analista de la historia y la política de la Revolución y de sus efectos en México.



IV.a. Anti-política y economicismo editorial.


Cosío Villegas en la época de la fundación del Fondo de Cultura Económica.
Cosío, enviado a Londres, París, y luego Madrid -1927-28-, y separado de la  política se le exacerbará su prejuicio contra la política. A partir de sus críticas contra la política internacional de México – “no vemos sino a los Estados Unidos”- y su agrarismo cegato. A pesar de haber iniciado su vocación editora con la revista “Economía”, órgano de la Asociación de  Banqueros, la aventura duró poco, nada más morir su coeditor Miguel Palacios Macedo. Seguía, pues, conservando la gran ilusión de una “revista de economía en grande”.(142) Participará además en la Revista Mexicana de Economía y una edición numerada de México Económico. Más adelante, ya en el 34, y bajo el mecenazgo de Alberto Misrachi, publicará El Trimestre Económico. Lo que la constante desgracia en política le otorgaba una y otra vez, era la definición de su política editora
“Todos sus trabajos no lo arraigaron a México, ni siquiera lo vincularon con algún grupo de poder importante. Era un técnico en economía que no tomaba parte alguna en el proceso  de decisiones gubernamentales…Todo con mayor pena que gloria.”  (143)


IV. B. Cosío en España. Creación del Fondo de Cultura Económica.

Julio Álvarez del Bayo, embajador del a República Española en México, le invita en el año 32 a impartir en España un ciclo de conferencias sobre la reforma agraria mexicana. Aunque sólo permanecerá en España hasta mayo de 1933, en la península conocerá a los intelectuales españoles y, básicamente a Claudio Sánchez Albornoz. Allí mismo adoptará su concepción del futuro Fondo de Cultura Económica. Allí se fraguará su urgencia de “hacer una obra”, una “obra de beneficio colectivo”. Esta obra, sin duda, tendrá sus dos cuernos, la obra de más largo recorrido, la editorial, y la de menor recorrido pero de mayor fulgor colectivo: la llamada y salvación de la intelectualidad española. Esta preocupación la recibe escrita de puño y letra de su amigo Eduardo Villaseñor, uno de los impulsores de FCE : (144)
“Cuando un señor español te pregunte a ti o me llegue a preguntar a mi cual es nuestra obra en México, podremos contestar sólo esto: No he robado…estamos desvalorizados, porque nuestro único valor y nuestra única justificación era nuestra honradez. ¿No era nuestro deber hacer el sacrificio de este ideal burgués –el de honradez-  con tal de asegurar  una situación política y hacer en ella una obra?”  (145)
Sus contactos con la universidad le alientan a movilizar profesores como traductores de obras económicas: ya había tanteado en México a Espasa Calpe, y ahora conocía directamente a Fernando de los Ríos consejero de Espasa en el terreno de las ciencias sociales. Además, la rival de Espasa, la editorial Aguilar, había hecho de pionera económica al publicar en mamotrética edición de tres tomos El Capital de Karl Marx.
El intento con Espasa Calpe fue abortado por José Ortega y Gasset, que consideró que dejar que España se guiara por una selección editorial mexicana, terminaría en una “cena de negros”(146)  Desahuciado de sus intentos peninsulares, el 3 de septiembre de 1934, Cosío crea en México el Fondo de Cultura Económica bajo la forma de “trust fund”. (147)



IV.C. Mala suerte política de Cosío y la “Operación inteligencia”.



Caricatura de Daniel Cosío en "Diorama de la Cultura" de Excélsior


A finales de 1934 Cosío parece que se acerca al poder: asiste como voz cantante a la Conferencia Panamericana de Montevideo representando a México. Aparece –se “destapa”- Cárdenas, con el que tenía una buena conexión en Alfredo Moreno, secretario del gobierno de Cárdenas en Michoacán y se le nombra consejero jurídico de la embajada en Washington. Sin embargo, como sentencia Krauze, “Mientras Cárdenas inicia su sexenio, Cosío entra en la recta final.” (148)

Cárdenas le encarga en septiembre de 1935 un estudio sobre la economía yucateca y es entonces cuando comienza a alentar la idea de ser ministro a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores: su amigo Bassols convenció a Cárdenas de la necesidad de nombrarlo como nuevo ministro de Relaciones Exteriores…Pero la política no era para Cosío y por indiscreciones del mismo Bassols se frustró el nombramiento. Cosío estará sin hablar con este último durante veinte años. Posteriormente declinó varios nombramientos menores antes de pedir al propio Cárdenas su traslado a Portugal como encargado de negocios. Y eso si pudo ser.

Sin embargo y como confirmación de su gafe político, poco duró el cargo y tras sus protestas por la bajada de sueldo en un 20% sería destituido, no sin antes haber entrado en España, e intentado llegar a Madrid vía León: era el 18 de julio y no pudo más que virar hacia Santander. (149)  

Tras ser destituido de su cargo en la embajada de Portugal, Cosío inicia la que él mismo denominaría “Operación Inteligencia” que, en resumidas cuentas, consistía en “salvar intelectuales españoles del marco de guerra civil declarada” que el propio Cosío había vivido de cerca. 
Son tres los detonantes de la decisión de iniciar la citada “Operación Inteligencia”:

Primero: el ambiente bélico en España pronto le hace intuir la segura derrota de los republicanos frente a  “los militares”. (150)

Segundo: la intervención de Claudio Sánchez Albornoz, embajador de España en Portugal, que le puso de relieve la difícil situación de los intelectuales en España: internados en las Casas de Cultura, sin libros, ni alumnos.

Y tercero: la necesidad de cultura contemporánea que se respiraba en un México carente de un buen cuerpo de profesores universitarios.
Cosío reclama al director del Banco de México, Luis Montes de Oca: 

“Los militares van triunfando y no pasará mucho tiempo sin que su victoria se consume. (…) Lo cierto es que México es y ha sido el único país confesadamente amigo de Madrid. Puede discutirse la técnica de la amistad, pero no la amistad misma: es uno de los rasgos más generosos de México. Pero un rasgo no es la generosidad misma: es, apenas, un paso, un primer paso. Y yo quisiera que usted encabezara un movimiento para que México siga siendo generoso con España y ya no en un terreno que por ser político, es discutible, sino que por ser humano, está a salvo de toda sospecha o mala interpretación.
Con el triunfo de los militares queda afuera, desamparado, sin recursos, sin país, un puñado de españoles de primera fila, valores científicos, literarios, artísticos y, por añadidura, de ejemplar calidad moral. Entre los más conocidos están: Claudio Sánchez Albornoz, Embajador aquí, el más grande medievalista español y una de las más firmes autoridades del mundo; Américo Castro, Enrique Díez-Canedo, Fernando de los Ríos, a quienes Ud. Conoce, Menéndez Pidal, el gran filólogo, Zulueta, Ministro de Estado, Embajador en el Vaticano, gran pedagogo…
¿Por qué no se le habla al Presidente para que México gaste una buena suma, la que sea necesaria, e invita a estas gentes por dos o tres años a nuestra Universidad? (…) Además, qué gran refuerzo para nuestra pobre Universidad, que ha caído casi en el arroyo. (…)
Por supuesto que me temo que usted mismo encuentre exagerado este llamamiento; pero no hay tal: es necesario estar siquiera a esta distancia para darse cuenta de la tragedia de España y de la cada uno de sus hijos, siendo, naturalmente, mayor para los más sensibles. Y estos hombres, que normalmente irían a Argentina, país rico y que ha sabido gastar en educación, quizás encuentren las puertas cerradas ahora, así de reaccionario es todo el cono sudamericano. Y si Argentina no las cerrara, sería una nueva vergüenza  que habiendo jugado del otro lado, quedara ella al final como el bueno y el generoso, mientras nosotros, que lo fuimos y sufrimos y sufriremos por serlo, quedaremos como simples políticos.” (151) 

IV.D. “Las listas”.

La primera lista la confeccionará Gabriela Mistral, amiga de Cosío, y a la sazón representante de Chile en París. El criterio de selección era la utilidad e idoneidad de los intelectuales para la situación de México. Se trataría de “invitación” y no de “contratación”. La lista de Mistral incluía a  

- Jesús Bal y Gay: musicólogo, que se dedicaría al estudio del folklore mexicano.

- José Moreno Villa: pintor, crítico de arte y buen observador social.

- Eugenio Ímaz: filósofo.

- Dámaso Alonso: lingüista.


A partir de esta lista Cosío realizó una selección - segunda lista- según la procedencia de cada uno, ya fueran de la Academia o fuera de ella –de “equilibrio” en palabras de Cosío-:

- Un profesor-investigador de la literatura española: Dámaso Alonso.

- Un filósofo y pedagogo: Luis de Zulueta.

- Un historiador del arte: Enrique Díez-Canedo.

- Una penalista y obrerista: Victoria Kent.

- Un químico: García Banús.

- Un musicólogo y estudioso del folklore: Jesús Bal y Gay.

- Un politólogo: Eugenio Ímaz.

- Un escritor y crítico. José Moreno  Villa.

- Un médico: Teófilo Hernando. (152)

La segunda lista es ya de Cosío, a partir de la de Gabriela. Los criterios serían apolíticos, culturales, de utilidad para México, y de “equilibrio”, esto es de reparto racional entre las distintas ciencias o artes de procedencia. Así mismo se formularía la invitación como “premio”.(153)   Esta segunda lista, a la que se sumarían algunos intelectuales más –como José Gaos, por ejemplo- , será la que se empleará al realizar las invitaciones oficiales.

La personalidad concreta con la que tendría que verse Cosío sería Wenceslao Roces, (154) a la sazón subsecretario de Cultura del gobierno republicano en Valencia, quien intentaría encuadrar a los intelectuales invitados en la categoría de embajadores españoles pero, al ser advertido de que, en ese caso, los gastos se cargarían a España, abandonó  la pudibunda idea.

De esta segunda lista, confeccionada por Daniel Cosío, no todos los llamados podrían venir: 

Dámaso Alonso, nunca salió de España, mientras que el médico y farmacólogo Teófilo Hernando, inicialmente se exilió en París y pronto volvió a Madrid donde sufriría un largo proceso para su depuración política, rehabilitación y reincorporación que, finalmente lograría (155). Luis de Zulueta fue primero a Colombia y por fin a Estados Unidos. De entre los que si terminarían arribando a México, Victoria Kent pasó de Francia a México, y José Moreno  Villa, de Estados Unidos a México.

Por el contrario Enrique Díez-Canedo, García Banús, Jesús Bal y Gay y Eugenio Ímaz, llegaron a México entre el 38 y el 39.


Todas estas listas serán superadas pronto desde el momento en que la República Española perdió la guerra civil: un auténtico aluvión de profesores, artistas, investigadores, médicos y científicos de todas las ramas se abalanzará hacia México demandando su ayuda. 





IV. E. La Casa de España en México.




Lista  definitiva de los miembros de la Casa de España. 2 de junio de 1939. (156)



Junto a la aprobación del plan de invitación a los profesores españoles que Montes de Oca presentó al Presidente Lázaro Cárdenas, estaba la imprescindible creación de un “Instituto de acogimiento” de esos intelectuales procedentes de España. En ese instituto se integraron pronto funcionarios y políticos que habían perdido sus puestos a causa del plan de ahorro estatal con el que se intentaría minimizar los efectos de la futura nacionalización del petróleo.
La “Casa de España” en México sería así gobernada por un patronato constituido por el ex embajador en Brasil Alfonso Reyes. Su presidente el Subsecretario de Hacienda, Eduardo Villaseñor y los restantes miembros fueron Enrique Arreguín, Director del Politécnico, Gustavo Baz, Rector de la Universidad y Daniel Cosío, con la función de Secretario. Su economía tenía adscripción directa a la Presidencia de la República, con lo que se atestiguaba el interés propio y personal que Lázaro Cárdenas puso en esa institución en la que los componentes intelectuales del éxodo español “deberían sentirse como en su casa.” (157)
La Casa se nutrió de tres tipos diferentes de miembros: honorarios, residentes (28)  y especiales (11). De la Casa salieron también publicaciones: seis de historia, ocho de filosofía, ocho de arte y música y doce literarias.
La complejidad de la Casa abarcaba un Laboratorio de Investigaciones Fisiológicas y un pabellón de Química, así como un adlater espacial y más que fundamental: el mismísimo Fondo de Cultura Económica del que Cosío era fundador.



Pasaporte de José Gaos como asilado político. 5 de junio de 1939. Archivo Colegio.



IV.E. 2. La segunda oleada. 

De esta "segunda oleada" nos informa El Archivo del Colegio de México:
"A mediados de 1939 y 1940, La Casa trajo a trabajar en ella y en otras instituciones de México a una gran variedad de intelectuales cuyos sueldos y gastos de viaje para ellos y sus familiares corrieron por cuenta  de la nueva institución, en tanto no encontraron plazas seguras en otras. Esto explica porqué a partir de la primavera de 1939 la lista de miembros de La Casa de España se multiplica y expande a través de diversas áreas. Así, en la ciencias laboraron los químicos Antonio Madinaveitia, José Francisco Giral, el geofísico Honorato de Castro Bonell, los físicos Blas Cabrera y, en óptica y astronomía, Pedro Carrasco Garronera; los biólogos Fernando de Buen Lozano y Antonio Oriol, los entomólogos Ignacio Bolívar y Cándido Bolívar."  (158)

IV.F. 1939-40. La "lista" de San Nicolás de Hidalgo. 

Sabemos más sobre los intelectuales españoles que llegaron y alguna de sus peripecias por la lista que La Universidad Michoacana de San Nicolás compuso para una celebración. Esta universidad, de San Nicolás de Hidalgo, a cuya cabeza estaba como rector Natalio Vázquez Pallares, y con ocasión de la celebración del IV centenario de la fundación del Colegio origen de la misma, llega al acuerdo con la Casa de España en México de traer académicos de renombre para impartir cursos y conferencias. Esta es su lista y sus datos:

De filosofía, José Gaos, María Zambrano, (159) Ramón Xirau, Adolfo Sánchez Vázquez, Eduardo Nicol, José Ferrater Mora y Juan Roura-Parella, del que su libro Educación y ciencia (160) ha tenido una gran repercusión en sudamérica; otros dos filósofos catalanes Jaime Serra Hunter y Joaquín Xirau, que murieron poco después de llegar a México; de filología,  Enrique Díaz Canedo, en la filosofía del derecho Luis Recasens Siches, (161) José Medina Echevarría, Juan López Durán y Lino Rodríguez Arias; en filosofía política Manuel García Pelayo, fundador en Venezuela del Instituto de Estudios Políticos; el grupo de los pensadores “socialistas” se compone de Fernando de los Ríos, Luis Araquistaín, Adolfo Sánchez Vázquez y Juan David García Bacca; en medicina y biología, Isaac Costero,  Gonzalo R. Lafora,  y Fernando de Buen; en química Puig Villena y José Giral. (162) 



* Nota previa.

Esta investigación se ha podido realizar gracias a la aplicación por el I.E.S. Lázaro Cárdenas de Collado Villalba de las actividades reguladas en Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Art.105.2e 

http://www.educa2.madrid.org/web/centro.ies.lazarocardenas.colladovillalba




NOTAS.


(1)   John Reed, Insurgent Mexico, 1914. Publicado por el autor. Se ha consultado la edición en castellano con traducción de EV y presentación de Renato Leduc. Editora Leega, coleeción Omnibus. México, primera edición. 1983.
(2) "Viva Zapata"(1952) Director: Elia Kazan. Guión: John Steinbeck
(3)  Garibay, A.M. Teogonía e historia de los mexicanos. Tres opúsculos del siglo XVI. Editorial Porrúa. México 1996.
(4) F. Nietzsche. Más allá del bien y del mal. (1885) Sección IV. “Sentencias e Interludios”. 152. Pág.107. Edición de Andrés Sánchez Pascual para Alianza Editorial, libro de bolsillo nº 406. Madrid 1972.
(5) Rodó Piñeyro, José Enrique Camilo (Montevideo, Uruguay, 1871/ 1917) . Ariel (1900). Prólogo. “A la juventud de América”.  A lo largo de su obra, Rodó escribe prácticamente el manifiesto de la Generación del Ateneo y, en los inicios de su primer capítulo,la oda más histórica y filosófica a la juventud como esencia de la cultura griega:
“Hubo una vez en que los atributos de la juventud humana se hicieron, más que en ninguna otra, los atributos de un pueblo, los caracteres de una civilización, y en que un soplo de adolescencia encantadora pasó rozando la frente serena de una raza. Cuando Grecia nació, los dioses le regalaron el secreto de su juventud inextinguible. Grecia es el alma joven. «Aquel que en Delfos contemplaba la apiñada muchedumbre de los jonios —dice uno de los himnos homéricos— se imagina que ellos no han de envejecer jamás». Grecia hizo grandes cosas porque tuvo, de la juventud, la alegría, que es el ambiente de la acción, y el entusiasmo, que es la palanca omnipotente. El sacerdote egipcio con quien Solón habló en el templo de Sais, decía al legislador ateniense, compadeciendo a los griegos por su volubilidad bulliciosa: ¡No sois sino unos niños! Y Michelet ha comparado la actividad del alma helena con un festivo juego a cuyo alrededor se agrupan y sonríen todas las naciones del mundo. Pero de aquel divino juego de niños sobre las playas del Archipiélago y a la sombra de los olivos de Jonia, nacieron el arte, la filosofía, el pensamiento libre, la curiosidad de la investigación, la conciencia de la dignidad humana, todos esos estímulos de Dios que son aún nuestra inspiración y nuestro orgullo.
Absorto en su austeridad hierática, el país del sacerdote representaba, en tanto, la senectud.” 
(6) El anti-porfirismo es lo más extendido y tradicional. Así aparece a Filomeno Mata como "El monstruo del mal, de la crueldad y de la hipocresía" o, como lo define el periodista estadounidense John Kenneth Turner en su México bárbaro, (1909), "el más colosal de los criminales de nuestro tiempo... pilar central del sistema de esclavitud y autocracia". Otro clásico anti-porfirista es Luis Lara Pardo, en su De Porfirio Díaz a Madero, publicado en 1921. Si dejamos los apologetas, todos procedentes de su entorno (Limantour, por ejemplo), con la excepción del cubano José Martí, el “neo-porfirismo”, esto es una posición intermedia, comienza con Daniel Cosío Villegas, coordinador del proyecto Historia Moderna de México (en diez tomos, 1955-1972), Díaz "no era ni un ángel, ni un demonio, ni tampoco una mezcla de los dos". Sin embargo, confirmaba el enfoque de la historiografía antiporfirista al explicar la Revolución de 1910 en función de una reacción a la acumulación "de un grado de poder que no podía llamarse absoluto, pero del que podía asegurarse era incontrovertible". Según Cosío, el "Porfiriato", , "levanta la bandera del progreso material... pero descuidando y aun sacrificando la libertad política"; en esta misma línea está libro de Enrique Krauze, Místico de la autoridad: Porfirio Díaz  Fondo de Cultura Económica (1987). Datos extraídos del artículo sobre el libro de Paul Garner “Porfirio Díaz: ¿héroe o villano?”, en la revista “Convivio”, septiembre de 2003. http://www.letraslibres.com/revista/convivio/porfirio-diaz-heroe-o-villano
(7) Gabino Barreda. La educación positivista en México, México, Editorial Porrúa, 1978, p. 116.
(8) Médico, anatomista y lógico, Porfirio Parra fue primer director de la Escuela Nacional Preparatoria. Tradujo el Discurso sobre el espíritu positivo, de Comte. Es curioso porque, además de usar y abusar del concepto de “Reforma” – no sólo por las leyes de Reforma que el mismo estudiaría en su libro La Reforma en México: estudio histórico-sociológico, de 1906, Porfirio Parra escribió una obra de teatro titulada “Lutero”. En su tiempo se corría el rumor de que en la citada Escuela Preparatoria “¡Todos los profesores eran protestantes! ¡Se trata de entregar la Iglesia en manos de Lutero!” La Libertad, México, 4 de marzo de 1882. Cit. Díaz y de Ovando/García Barragán. La Escuela nacional preparatoria. “Los afanes y los días.” II. 344. Pág.165. Unam. México. 1972. 2ª Edición. 2006.
(9) Son colaboraciones de renombre en  “Los Anales” los artículos "Las causas primeras" de Porfirio Parra y "Los deberes recíprocos de los superiores y de los inferiores" de Miguel S. Macedo. Ver Leopoldo Zea, El Positivismo en México. “Nacimiento, Apogeo y Decadencia.” México, Fondo de Cultura Económica, 1968, p. 159.http://www.historicas.unam.mx/moderna/ehmc/ehmc12/158.html
(10) Augusto Comte, en su Discour sur l´esprit positiv (1844), sentaba el Orden como “sentimiento elemental”, mientras que la “noción de Progreso era el dogma fundamental de la sabiduría humana”. Así escribe en « Conciliación positiva del orden y el progreso » :
« El espíritu positivo lleva siempre a establecer una exacta armonía elemental entre las ideas de existencia y las ideas de movimiento, de donde resulta más especialmente, respecto a los cuerpos vivos, la correlación permanente de las ideas de organización a las ideas de vida, y luego, por una última especialización propia del organismo social, la solidaridad continua de las ideas de orden con las ideas de progreso; y, recíprocamente, el progreso se convierte en el fin necesario del orden: como en la mecánica animal, el equilibrio y el progreso son mutuamente indispensables, como fundamento o destino.”
 II.2. 43, 44 y 45. Traducción y edición de Julián Marías para la Revista de Occidente (1934). Ed. Libro de bolsillo de Alianza Editorial. Nº 803. Madrid 1980. Págs.75, 77 y 78.
(11) Barreda,Gabino.  De la educación moral (1863). Estudios. Selección y Prólogo de José Fuentes Mares. México: Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma, 1941. Págs. 111-125. Este ensayo se publicó originalmente en El Siglo XIX número 839 (3 de mayo de 1863).]  De la educación moral (1863). Posteriormente la Sociedad Metodófila publicarían sus Opúsculos.
(12) Barreda, Gabino.http://www.filosofia.org/aut/001/ev190418.htm “Oración cívica” Pronunciada en Guanajuato el 16 de septiembre del año de 1867. Cuadernos de cultura latinoamericana. 72 Publicaciones José Dávalos. Imprenta Madero, S. A., Avena 102, México 13, D. F. 1979. http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/bitstream/10391/3016/1/72_CCLat_1979_Barreda.pdf
(13)  “Cabeza de una verdadera oligarquía financiera”, según Alejandro Estrella González, de la Universidad de Cadiz en “La filosofía mexicana durante el régimen liberal: redes intelectuales y equilibrios políticos” Revista “Signos Filosóficos” UAM, Unidad Iztapalapa, División de Ciencias Sociales y Humanidades. México 2010.http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1665-13242010000100006&script=sci_arttext#notas
(14) Justo Sierra dirigió la publicación México, su evolución Social, (1900 -1902). Obras completas, XII. “Evolución política del pueblo mexicano”, edición de Edmundo O’Gorman, México, UNAM., 1977, 426 págs. 397 y 398.) Nueva Biblioteca Mexicana, 60.
(15) Herbert Spencer en sus escritos sobre liberalismo y conservadurismo –reunidos bajo el título Social Statics: The Man Versus the State (1884).o, como el mismo resumió, escritos “sobre las libertades individuales y las las cargas públicas”, facilitaba una “ideología” mucho más precisa y “adaptable” a la justificación de la sociedad mexicana que el historicismo progresista de Comte: (A)
- Por una parte el progreso avanza por “actos de diferenciación” –con lo que se justifica la des-igualdad abismal entre las clases o segmentos sociales de la sociedad mexicana. (B)
- “La libertad del ciudadano debe medirse…por el número relativamente escaso de restricciones que se impongan a los individuos…” (C), visión que permitía justificar la ausencia de restricciones a la oligarquía.
- Si “las sociedades humanas en competencia unas con otras, deben ser consideradas como verdaderas especies”, entonces las clases sociales también. (D) Por supuesto la absoluta mayoría de la población mexicana – 13 millones de campesinos, más de un 90% – no tenía posibilidad alguna de “competir” con los hacendados y la oligarquía naciente a partir de las materias primas y la inicial estructuración del país.
- La diferenciación entre “moral de familia”, basada en la “generosidad” y “moral del estado”, basada en la “justicia”, justificaría la ausencia de todo mecanismo de redistribución de la renta en la sociedad mexicana, pues el paternalismo empobrecedor de todo país es la intromisión de la moral familiar en el ámbito estatal (E) 
Por supuesto que la conversión del liberalismo evolucionista de Spencer en ideología del porfirismo se debía a su extracción del contexto social: Spencer hablaba sobre la sociedad británica con un capitalismo industrial más que incipiente, estructura social que ni por asomo existía en México. Spencer fue uno de los autores que fundamentó el denominado “darwinismo social”. Ver la obra magna sobre el mismo de J. Novicow, La critica del darwinismo social (1910), en traducción de Nicolás Salmerón. Daniel Jorro, Madrid 1914.
Textos extraídos de la edición en castellano de la obra El individuo contra el Estado a cargo de la Editorial Doncel. Madrid 1976. El texto A es del Prefacio de la obra, pág. 9; el texto B. es del artículo “Los nuevos conservadores”, página 17; el texto C es del mismo artículo en su página 33;  y los textos D y E pertenecen al artículo “Las culpas de los legisladores”, página 106 y 107; 
(16) Justo Sierra, en su Historia de la Antigüedad (1880), y copiando casi literalmente la posición de Herbert Spencer, asociaba la ley del Progreso con la de la Evolución como las dos fundamentales que gobiernan la historia. Universidad Nacional Autónoma de México, 1948.
(17)  Dumas, Claude. Justo Sierra et le Mexique de son temp. 1848-1912. Universidad de Lille III, 1975. Traducción de Carlos Ortega. Unam. 2ª Edición. 1992. Tomo I. Pág. 448.
(18)  Valverde Téllez,Emeterio  (1864-1948) • Crítica filosófica o Estudio bibliográfico y crítico de las obras de Filosofía escritas, traducidas o publicadas en México desde el siglo XVI hasta nuestros días (1904) Capítulos XVII, XVII y XIX. “Nuevos datos para la historia del positivismo en México”,  “Los jefes del positivismo en México” y “Otros positivistas mexicanos”. http://www.filosofia.org/aut/001/ev190418.htm
(19) “Nacido en 1844, su origen español y los contactos que mantiene con la Península hacen de él un caso ejemplar de outsider (Gil, 1996: 102), lo que sin duda dota de particularidad a su trayectoria dentro del entramado positivista. Emigrado a México en 1865 —si bien continuará pasando largas temporadas en Madrid— nos encontramos ante la figura de un empresario de éxito que amasa una considerable fortuna como publicista y como capitalista de minas de carbón, lo que le permite desempeñar un liderazgo entre la comunidad española en México. Desde esta posición, basculará hacia un positivismo beligerante y una hispanofilia declarada que le granjeará no pocos enemigos. Su intento de naturalización de 1879 parece que se vería frustrado por la desaprobación del propio gobierno porfirista. No era este el caso en su relación con la red positivista. Proveniente de la red krausista española —fue discípulo de Julián Sanz del Río (Sánchez, 2004: 136 y Zea, 2005: 325) —, parece que fue el contacto con el grupo de” La Libertad” lo que le puso en la senda del positivismo. La relación con los miembros del grupo desborda la mera colaboración intelectual y editorial para estrecharse hasta convertirse en lazos familiares y de profunda amistad.” A. Estrella González. Op.cit.sup. “La filosofía mexicana durante el régimen liberal…”
(20) Carlos Illades, Rhodakanaty y la formación del pensamiento socialista en México , “La interpretación de Krause”. Cap. II. “Armonía Universal”. Pág. 41. UAM. Itztapalata. Editorial Anthropos. Pensamiento crítico/utópico. México 2002.
(21) El libro, en forma de artículos, surge en 1880,  a partir de la pretensión de sustituir en la Escuela Nacional Preparatoria, de orientación positivista, la Lógica de Bain –positivista- por la Lógica del krausista belga Tiberghien con el fin de reintroducir la metafísica en las aulas. Juan Manuel Ledezma Martínez. UAM., ha tratado las conexiones filosóficas y políticas del filósofo y potentado español con la península, con Altamira y con Castelar, destacando los esfuerzos en México con la comunidad española, incluso en la campaña de ayuda al ejército español en Cuba tras el desastre del Maine. Ver “Telésforo García: un emigrante montañés en el porfiriato”. Pág. 992. “Actas del XV Encuentro de Latinoamericanistas Españoles” Consejo Español de Estudios Iberoamericanos (CEEIB) y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Madrid, 29 y 30 de noviembre de 2012. CONGRESO INTERNACIONAL “AMÉRICA LATINA: LA AUTONOMÍA DE UNA REGIÓN
(22) García,Telesforo. Polémica filosófica “¿Garantiza mejor el progreso el sistema metafísico que el sistema experimental?” 1881. (México: Imp. de "La Libertad") Es una recopilación de artículos del periódico del que era director, “El Centinela Español”, en referencia a la polémica suscitada en el diario “La República” con Altamirano y Gabilondo. Se niega, en principio la condición de “absolutos” de los Derechos Humanos, concretamente de los principios de “Patria, Libertad y Progreso”: no son absolutos pues son lo que es el último, progresivos, inacabables en su realización histórica (II. Pág. 17 y ss.). Así, siguiendo a Krause, la libertad es finita, en contraposición con la infinita divina (III. Pág.24) A través de sus líneas Teófilo va despegándose del krausismo, y del análisis de los “tres periodos por los que el hombre atravesará la historia, saca en conclusión que su teoría no es útil, y no por su falsedad, sino por su inutilidad para “la educación científica de la juventud mexicana” (III. Pág.27)
“¿Y con este fárrago –la metafísica idealista-deísta de Krause- queremos sustituir en el cerebro de la juventud el conocimiento de los fenómenos naturales y de las leyes que los presiden?” (IV. Pág.35)
…Serían inocentes estas fantasías si llegasen hasta la juventud cuando sus conocimientos fueran sólidos, cuando su juicio estuviera formado, cuando la exuberancia de la imaginación se encontrase contrabalanceada por un método científico riguroso, que impidiese los naturales desbordamientos, deteniendo la idealidad en sus legítimos cauces.” (IV. Pág.38)
Finalmente, Teófilo expone la pega más insalvable para aceptar el krausismo: “no responde, con su panteísmo y su idealismo absoluto, a las necesidades de nuestra raza latina.” (IV. Pág.47) Muy al contrario Krause está hablando al muy individualista y anárquico espécimen humano de la raza germánica, absolutamente “analítica”, frente a la latina que se diferencia como “sintética”. El libro puede leerse en la Biblioteca Digital Hispánica en http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000048612&page=1
(23) Entre las obras de Telesforo García se encuentra La Raza. | Patria, raza y humanidad e ibero-americanismo (1902), junto a otras obras como Impresiones: esbozo de un programa patriótico-democrático (1906), Sobre el problema agrario en México. “Notas recogidas en el campo de observación y la experiencia” (1913), Consideraciones sobre la actual guerra europea (1917), (cit. Juan Manuel Ledezma Martínez. Congreso Internacional “América Latina…cit.sup.) Las doctrinas de D. Gabino Barreda y la integración de la patria mexicana, y Pan-americanismo. “Monroísmo – Arbitrage – Unidad en la variedad”. Cit. Emeterio Valverde Téllez (1864-1948) • Crítica filosófica o Estudio bibliográfico y crítico de las obras de Filosofía escritas, traducidas o publicadas en México desde el siglo XVI hasta nuestros días (1904) Cap. XIX. “Noticias acerca de algunos otros positivistas mexicanos.” Epígrafe. XVI “Otro escritor positivista” 
http://www.filosofia.org/aut/001/ev190419.htm
(24) La iglesia mexicana, con tal de luchar contra el positivismo que había sido claramente laico e incluso ante-teológico, se alía por algún tiempo con los krausistas, especialmente en el tema de los libros de texto. La prueba es el apoyo que, en ese sentido, ofrece el diario católico “El Nacional”. Illades, Las otras ideas. El primer socialismo en México 1850–1935., México, Universidad Autónoma Metropolitana/Era.      2008:cit. A. Estrella González. Op.cit.sup. “La filosofía mexicana durante el régimen liberal…”
(25) La Editorial EDAR (Ed. Argumentos) fue publicando en el periodo 1958-1963, una revista con portadas de José Luis Gutierrez. Después de iniciarse con un número sobre el tenor y actor mexicano José Mojica  bajo el título de "Yo pecador", todos y cada uno de los siguientes se dedicarían a biografías de todo de tipo de personajes, desde Satanás hasta Pancho Villa, Musollini, Hitler, etc. Alguien ha descrito su estilo como de “narrativa cinematográfica del pasado”. Alcanzó más de 200 ejemplares biográficos.
(26) John Reed, Insurgent Mexico (1914):
 “Villa fue un bandolero durante veintidós años…su nombre se hizo tan famoso como band¡do que todos los robos de trenes, asaltos y asesinatos en el norte de México eran atribuidos a Villa…No obstante, creció un inmenso acervo de leyendas populares entre los peones, en torno a su nombre…Era conocido en todas partes como `El Amigo de los Pobres´. Fue una especie de Robin Hood mexicano… (Pero lo cierto es que) cuando Madero entró en campaña en 1910, Villa era todavía un bandido.” Cap. II. “La ascensión de un bandido”. Págs. 84 y 85. Ed.cit.sup.
(27) El problema básico, por supuesto, no era el estrictamente político o democrático, sino la expropiación y privatización de las tierras comunales que a partir de las Leyes de Reforma juaristas, y su puesta en práctica durante el porfirismo, se había realizado: 40 millones de hectáreas. De entre las numerosas leyes de Reforma, la Ley de Desamortización de Fincas Rústicas y Urbanas de las Corporaciones Civiles y Religiosas, de junio de 1856 -o Ley Lerdo-,  suprimió el privilegio de la amortización que, durante la época colonial, había tenido la Iglesia, las comunidades indígenas y los ayuntamientos. Se fundaba en el principio de igualdad ante la ley pero, en realidad, buscaba la circulación libre de la riqueza, así como el incremento en la recaudación de los impuestos. La privatización de las tierras comunales indígenas alcanzó carácter constitucional. Vid. María del Refugio González, Diccionario Jurídico Mexicano.
Uno de los pocos trabajos “teóricos” de Emiliano Zapata fue precisamente su revisión de los documentos del virreinato que acreditaban el derecho  de los pueblos indígenas sobre sus tierras. Sobre estas expropiaciones  Madero no pudo ni quiso hacer nada.
(28) La figura de Madero tenía tanto magnetismo y éxito popular que, a pesar de que la revolución se inició contra él y que fue asesinado pronto, se siguió peleando -como cuenta John Reed en su famoso Insurgent Mexico de 1914-, “para reponer a Madero”:
 “¿Por qué pelean ustedes? –Pregunté. El abanderado, me miró curiosamente: -¿Por qué? ¡Porque es bueno pelear; no se tiene que trabajar en las minas...! Manuel Paredes dijo: - Estamos peleando para reponer a Francisco I. Madero en la Presidencia.´ Esta declaración extraordinaria (teniendo en cuenta que Madero había sido ya asesinado) está impresa en el programa de la revolución. Los soldados constitucionalistas son conocidos en todas partes como maderistas.
`Le gustaban los bailes –agregó un indio-. Muchas veces lo vi bailar toda la noche…Acostumbraba venir a las grandes haciendas y pronunciar discursos. ¡Al comenzar lo odiaban los peones; cuando terminaba, estaban llorando...!´” México insurgente. Cap. Pág.35, Ed.cit.sup.
(29) Foto perteneciente a “Les archives Casasola.” Mexique 1900/1940. © Inah/Turner  
(30)  “Método generacional” que comienza el positivismo en la obra de Comte y continúa luego con la variante histórico-romántica de Dilthey y Pinder.
(31) Ortega y Gasset, José. En torno a Galileo. 44.
(32)  Karl Manheim, "El problema de las generaciones"(1928).  Revista Española de Investigaciones Sociológicas, núm. 62. Abril-Junio 1993, págs. 221 y 225. En la sociología de Karl Mannheim encontramos los conceptos  de “unidad generacional” y su correlativo, el de “complejo generacional”. Este último designaría al conjunto de individuos que comparten un destino común a la vez que participan activamente en la acción social e intelectual de un momento histórico. La unidad generacional estaría dentro de un complejo generacional: los resultados son muy diferentes, en un caso y en otro, a pesar de que se comparta la experiencia. 
Es el epígrafe 5, titulado “La posición generacional, la conexión generacional, la unidad generacional.” Pág.221.
(33)  Krauze, Enrique. Caudillos culturales en la revolución mexicana. Ed. cit. sup. Cap.III. “Los sietes sabios. Pág. 74. Krauze incluye a Miguel Palacios Macedo, Narciso Bassols, y Daniel Cosío Villegas.
(34) Fundada por Alfonso Cravioto, el mecenas, que también era escritor, poeta y político, junto al también polifacético abogado Luis Castillo Ledón. El “Sócrates” de la revista era José Henríquez Ureña, por su constante labor de “reforma cultural”, Vasconcelos representaba a la filosofía occidental y Antonio Caso era el factótum de las últimas novedades del pensamiento. Menéndez y Díaz, coordinadores. Los primeros cinco directores de la Facultad de Filosofía y Letras. 1924-1933. “Semblanzas académicas” Pág.302. Seminarios de la UNAM. Facultad de Filosofía y Letras. México. 2007.
(35) Salinas Quiroga, Genaro. "Los siete sabios de México". México. Humanitas, n 21. Universidad de Nuevo León, 1980. Pág. 522. http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020111729/1020111729.PDF
(36) Álvaro Matute. La Revolución Mexicana: Vida cultural y política 1901-1929  Capítulo I. “El porfiriato y su crisis”. 1993. Editorial Océano de México. Primera edición en libro electrónico 2013.
(37) La más completa relación de la generación del Ateneo en http://www.humanistas.org.mx/1885autores.htm “GENERACIÓN 1885 Del Centenario y la Revolución.” UNIVERSIDAD VIRTUAL ALFONSINA. 1810-2010. Estado de Morelos.
(38) Ramírez Vuelvas, Carlos Alberto. "La patria imaginada de la lengua española : la fundación del México literario en el Madrid finisecular" (1878-1912) Memoria para optar al grado de doctor. Capítulo III.
“Símbolos para una patria imaginada”. Pág. 150.  Universidad Complutense de Madrid. Madrid 2012. Este tercer capítulo es el relato de la toma de posesión del nuevo embajador de Porfirio en Madrid y las “aventuras” de su integración cultural –en otras las relaciones con la masonería de Sagasta-; el “Ateneísmo” se desarrollaba básicamente-aparte claro del Liceo y la Academia- en cafés con renombre literario, Ramírez Vuelvas nos cita el Café de Fornos, el Café de La Luna, la Cervecería Inglesa y la de El Águila, así como el Restaurante Lhardy. Este deambular buscaba encontrar los denominados por Ramírez como “Pilares de la patria imaginada: liceo, academia, ateneo y diplomacia”. 
(39) Cosío Villegas, Daniel. “La pintura en México”, aparecido en “El Universal” y luego en “Cuba Contemporánea”, el 19 de abril de 1924. Cosío recuerda que la pintura del periodo porfirista no sólo reivindicaba la “paz” y la continuidad del desastre mexicano, también predicaba el “sueño”, la “modorra”…Los ateneístas, junto con el Dr. Atl y Diego Rivera, apoyan el impresionismo, especialmente el “divisionismo” –para nosotros “puntillismo”- y llegan a establecer relaciones con Sorolla y Zuloaga. Aparte del Dios que es Rivera para la pintura de la Revolución, Cosío cita a Adolfo Best y Roberto Montenegro. Páginas 203-209 de los - Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, 1976 .
(40) Caso, Antonio. “Max Stirner y el individualismo exclusivo”. Conferencia en el Ateneo de la Juventud, el 18 de marzo de 1908. Matute, Álvaro. La Revolución Mexicana: Vida cultural y política. “Actores, escenario y acciones”. 1901-1921. Editorial El Océano de México. 1993. Cap. V. “El Ateneo de la Juventud: grupo, asociación civil, generación.” Edición en libro electrónico consultada de mayo 2013.
(41) Caso, Antonio, “La significación e influencia de Nietzsche en el pensamiento moderno.” (1907). Cit. Matute, op.cit.sup.
(42)  Curiel Defossé. Conferencias del Ateneo de la Juventud (1992) Las conferencias citadas están el en “Anejo Documental, al final del libro. Nueva Biblioteca Mexicana. Universidad Nacional de México. Primera edición 1992. Edición consultada, 2000. Edición revisada y aumentada.
(43) Pero Antonio Caso, con sus raíces cristianas, tenía poco de nietzscheano. Posiblemente Pedro Henríquez Ureña –el “Sócrates” de la revista “Savia Moderna”- con su “Nietzsche y el pragmatismo”, tenía mucho más de la inspiración del alemán. Revista Moderna, México 1909.
(44)  Caso, Antonio, “Epistolario íntimo” México, 31, enero de 1908. Cit. por Sonia Henríquez Ureña de Hlito Pedro Henríquez Ureña: apuntes para una biografía Pág. 35. Siglo XXI Editores. México. 1993. 
(45) Krauze, Enrique, Caudillos culturales en la Revolución Mexicana. II. “La genealogía intelectual”. “El legado ateneísta”. Pág.48. Siglo XXI Editores. (1976). México 2000.
(46) La editorial de los hermanos Porrúa -procedentes de Pie de la Sierra, del Consejo de Llanes, Asturias, España, llegarían los tres hermanos: José, en 1886; Indalecio en 1888 y, finalmente, Francisco en 1890- se limitó inicialmente a la publicación de "La Bibliografía" (1904), y posteriormente (1908), el "Catálogo", relación de obras conseguidas por la compra de bibliotecas, ediciones útiles para coleccionistas y bibliófilos.Es hacia 1910, cuando se convierte en la  Librería Porrúa,  con una Guía de la Ciudad de México de José Romero, todavía impresa en España, aunque añadiendo ya un pie de imprenta que rezaba "Librería Porrúa Hermanos".
Ya en 1914, la editorial Porrúa editaría el primer libro hecho en México: Las cien mejores poesías líricas mexicanas, libro compuesto tres de los "Siete Sabios", Antonio Castro Leal, Alberto Vázquez del Mercado y Manuel Toussaint.. https://www.porrua.mx/conocenos.php
(47) Carretta Beltrán, Claudia. “La universidad Popular Mexicana” 1912-1920. Tesis de maestría. Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del IPN. Depto. de Inv. Educativas (2002). México. Págs.44-45.
(48)  Según Javier García Diego Dantan, “hacia 1910 la población total de estudiantes universitarios no llegaba a mil jóvenes… Jurisprudencia tenía 229, medicina 443, ingeniería 232, y la sección
de arquitectura de bellas artes tenía 31.”  “De Justo Sierra a Vasconcelos. La universidad nacional durante la revolución mexicana.” Perteneciente a El Colegio de México. Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México. XLVI: 4, Pág.780.  1996
(49) Pedro González-Blanco, (Luanco, 1879 - Villaseca de la Sagra, Toledo, 31 de enero de 1961), periodista de convicciones anarquistas, activo conferenciante e incansable traductor. Toda su familia poseía el fuego intelectual: así el filósofo Edmundo González-Blanco y el tercer hermano, Andrés González-Blanco
escritor y crítico.  Pedro González-Blanco fue licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid. Además de su labor periodística, sus convicciones le llevaron a colaborar en El Motín de José Nakens, en Helios y Vida Literaria.  Escribió en El Liberal, La Lectura, El Imparcial y La Revista Contemporánea. Tradujo a Max Stirner, Friedrich Nietzsche, Sterling, Lecquier y  Maeterlinck, Toda su vida y su obra estuvo en paralelo a la Generación del 98, lo que se reforzaba por su militancia “ateneísta”.
Emigró a Sudamérica en 1908. Siguió periodísticamente la revolución de México cubriendo la información de la Revolución y posteriormente en Guatemala: allí casó con la hija del presidente Manuel Estrada Cabrera. También informó sobre Cuba y la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay en los años treinta. Tras un retorno a España, donde escribió en ABC, regresó a México en 1939.  Amigo de Leopoldo Lugones y de Pancho Villa. A pesar de su radical anarquismo combatió la leyenda negra. Uno de sus ingresos permanentes fue el de su labor como conferenciante, llegando a realizar cerca de quinientas en veinte países. Escribió Conquista y colonización de América por la calumniada España, (México, 1945); Vindicación y honra de España, (México, 1944); Teresa de Jesús (rasgos biográficos), (1944),  y Martín Alonso Pinzón (1945). 
(50) La Masonería, de Pedro González Blanco. Introducción de Víctor Guerra García para Cuadernos de Cultura LXXII. “Tras su estudios universitarios y andanzas por Madrid inicia un azaroso periplo existencial por Latinoamérica recala de nuevo en España para comenzar su carrera masónica (1930-1939) insertándose en la Respetable Logia La Unión del Gran Oriente Español (GOE) y radicada en los valles de Madrid.
Junto con Hermanos como Serradel, Benlliure, etc... y otros cofunda otras logias y lanzará dentro del GOE y también de la Gran Logia Española (GLE) la revista Latomia, que dirigirá durante cuatro provechosos números que concluirán casi que a la par que escribe este pequeño trabajo La masonería, síntesis de su pensamiento acerca de la masonería y sus desarrollos historiográficos.” De la introducción al libro por su autor, Víctor Guerra García en http://es.globedia.com/memoria-historica-pedro-gonzalez-blanco-victor-guerra
(51) Javier García Diego Dantan, “De Justo Sierra a Vasconcelos. La universidad nacional durante la revolución mexicana.” “Curiosa alianza: sables y togas”. Pág. 800, nota 82.
(52) Imagen tomada del libro: Martín Luis Guzmán: Iconografía, Selección de textos, prólogo y notas de Héctor Perea, Investigación iconográfica de Xavier Guzmán Urbiola, FCE, 1987. Pág. 48.
(53) En 1915 aparecen sus “Problemas filosóficos”, cuyo más importante ensayo ("La perennidad del pensamiento metafísico y religioso") es una tesis de su doctrina. Vienen después “Filósofos y doctrinas morales” (1915)  “La Filosofía Francesa Contemporánea”. México, D. F., Bouret, 1917; “La existencia como economía, desinterés y caridad” (1919). “Principios de estética” (1925), “Historia y antología del pensamiento filosófico” (1926) y “Sociología” (1927). Su interés por lo nacional se encuentra en “Discursos a la nación mexicana” (1922), “El concepto de la historia universal en la filosofía de los valores” (1923) y “El problema de México y la ideología nacional” (1924 )  y “Nuevos discursos a la nación mexicana” (1934) ; “Historia y antología del pensamiento filosófico” (1926), “Sociología genética y sistemática” (1927),  “La filosofía de Husserl” (1934), “El acto ideatorio” (1934), “Sobre la política universal publicó La filosofía de la cultura y el materialismo histórico (1936) Meyerson y la física moderna” (1939),  “Positivismo, neopositivismo y fenomenología” (1941), “La persona humana y el estado totalitario” (1941) y El peligro del hombre (1942).  El último e inacabado “La muerte y el ser” de 1944, dando vueltas al Ser y Tiempo de Heidegger. Para revisar de modo exhaustivo las obras de Antonio Caso en las Obras Completas a cargo de la UNAM, XII volúmenes generales y siete títulos concretos: http://www.catalogolibros.unam.mx/libro.html?a=665&autor=&nombre=&apellido=CASO&opcion=1
(54) Menéndez y Valencia, “Antonio Caso. Un universitario comprometido”. Cap. V. de la obra colectiva de Menéndez y Díaz, Los primeros cinco directores de la Facultad de Filosofía y Letras. 1924-1933. Ed.cit.sup. Pág.303.
(55) Rosa Krauze de Kolteniuk, La filosofía de Antonio Caso (1961). Unam. Textos Universitarios. Se cita la cuarta edición. México,  1990. Pág.176.
(56) Antonio Caso, El acto ideatorio y la filosofía de Husserl. Obras Completas, Vol.VII. Pág.75. Cit. Krauze de K. pág.188.
(57) Antonio Caso, El concepto de la historia. Obras Completas. Vol.X. pág.71. Cit. Krauze de Kolteniuk, La filosofía de…“Antonio Caso y las nuevas tendencias de la filosofía.” Pág.180. Ed.cit.sup.
(58) “Última edición de La existencia como economía, como desinterés y como caridad” Obras Completas. Vol V. Epígrafe de Cit. Krauze de Kolteniuk, La filosofía de Antonio Caso.  Pág.218. Ed.cit.sup.
(59)  Antonio Caso, La filosofía de la cultura y el materialismo histórico. O.C. Vol. X. Pág.146. Cit. Krauze de K. Pág. 206.
(60)  J. A. Serrano Moreno Introducción a la Filosofía de la ciencia  Cap. V. “Solipsismo y neopositivismo”. Pág. 77. “Modernas formas de realismo.” Editorial Progreso. 1973. México.
(61)  La persona humana y el estado totalitario y El peligro del hombre, fueron libros confeccionados con la recopilación de los artículos periodísticos realizados para El Universal.
(62)  Antonio Caso,"El Universal",7 de enero de 1944, cit. Krause de K. Pág.227.
(63)  Marcel, Gabriel, Ser y tener. Parte primera. Cap. I. “Diario metafísico” (1928-1933 ) Anotación del 18 de julio. Pág.31. Traducción de A.M. Sánchez para Caparrós Editores. Madrid 2003.
(64) Vasconcelos. De Robinsón a Odiseo: pedagogía estructurativa. Constancia. México. Cit. Anastasio Sosa Ramos, “El humanismo iberoamericano de José Vasconcelos” Alberto Saladino García (compilador), Humanismo mexicano del siglo XX, Toluca, Universidad Autónoma del Estado de México, 2004, Tomo I, págs. 135-154.http://www.ensayistas.org/critica/generales/C-H/mexico/vasconcelos.htm
(65) Vasconcelos, José de. La Raza Cósmica: misión de la raza iberoamericana. México. Aguilar. 1976.
(66) “El Prometeo vencedor”. Editorial América. Madrid. (1916). “El monismo estético”. Editorial Cultura. México. (1918). “Pitágoras, una teoría del ritmo”. Editorial Cultura. México. (1921). “Indología: una interpretación de la cultura iberoamericana”. Agencia Mundial de Librería. París. (1926).  “Bolivarismo y monroísmo”. Temas iberoamericanos. Editorial Ercilla. Santiago de Chile. (1934). “Breve historia de México”. Ediciones Botas. México. (1937).  “Estudios indostánicos”. Botas. México. (1938). “Estética”. Ediciones Botas. México. (1945a).  “Lógica orgánica”. El Colegio Nacional. México. (1945b). “De Robinsón a Odiseo: pedagogía estructurativa”. Constancia. México. (1952).  Obras completas, Tomos I-IV. Libreros Mexicanos Unidos. Colección Laurel. México). (1958).  “La raza cósmica”. Espasa-Calpe. Colección Austral. México. (1944). Memorias I: Ulises Criollo, La tormenta. Primera y segunda partes. Fondo de Cultura Económica. México. (1983a). “El desastre, El proconsulado”. Tercera parte. Fondo de Cultura Económica. México. (1983b).
(67) Para José Joaquín Blanco, el fuero interno de la inteligencia y cultura de Vasconcelos era sin duda alguna filosófico: Schopenhauer, Wagner, Nietzsche, Emerson, Carlyle, Bergson, Tolstoi.  Se llamaba Vasconcelos. “Una evocación crítica”. Pág. 46. F.C.E. México. 1996.
(68) Vasconcelos Calderón J., Tratado de Metafísica, pág. 397. Cit. Raúl Trejo Villalobos, “Elogio al conocimiento emocional: una revisión a la epistemología de José Vasconcelos”. Revista “El Catoblepas”, número 84, febrero 2009, página 12. Obras completas, Libreros Mexicanos Unidos, México 1959, vol. III.
(69) Raúl Fornet-Betancourt, “El pensamiento filosófico de José Vasconcelos”, en “Cuadernos Salmantinos de filosofía”, IX, Universidad Pontificia de Salamanca, 1982, pág. 148. Cit. Raúl Trejo Villalobos, “Elogio al conocimiento emocional: una revisión a la epistemología de José Vasconcelos”. Revista “El Catoblepas”, número 84, febrero 2009, página 12.
(70) Christopher Domínguez Michael.  Tiros en el concierto: literatura mexicana del siglo V I. II. “José Vasconcelos padre de los bastardos”. Ep. 2, 3 y 4. Pág.61, 68 y 82. Ediciones Era. 1997
(71) Vasconcelos Calderón J. Estética (1935). Op. cit., págs. 12-13. Obras completas, Libreros Mexicanos Unidos, México 1959, vol. III. Cit. Raúl Trejo Villalobos, “Elogio…” Revista cit. sup.
(72) Vasconcelos, Tratado de metafísica, pág. 394. O.C. Cit. Raúl Trejo Villalobos, “Elogio al…” Nota.11.
(73) La Raza Cósmica. "Misión de la raza iberoamericana". (1925)Texto completo del libro en http://www.filosofia.org/aut/001/razacos.htm No tardaría mucho Vasconcelos en desmentir mucho de lo que en este libro proponía y aventuraba sobre las distintas razas y el papel del mestizaje.
(74) Vasconcelos, José. Ética, pág. 701. O.C. Cit. R. Trejo.
(75) Ibíd., pág. 739. Cit. R. Trejo.
(76) Vasconcelos, José. Estética, pág. 1236. Cit. R. Trejo.
(77) Ibíd., pág. pág. 1219. Cit. R. Trejo.
(78) Vasconcelos, José. O.C. Vol. I. Pág. 436. Cit. Trejo, op.cit.sup. 
(79) Sametz de Walerstein, L. Vasconcelos, el hombre del libro. Págs. 66 y 67. UNAM. México. 1991. Cit. A. Sosa Ramos, “El humanismo iberoamericano de José Vasconcelos”.
(80) Es de justicia reconocer que el pionero del indigenismo, aunque tal reivindicación fuera meramente publicitaria, fue Porfirio Díaz que, en su retorno al poder de 1884, eligió la “estética pre-hispánica” para la Exposición Universal de París de 1889.
"Los antecedentes de estas propuestas se pueden localizar en la maqueta de León Mehedin para la Exposición de París de 1867, quien había usado de inspiración el templo de Quetzalcóatl de Xochicalco, Morelos. Tras volver al poder en 1884, Porfirio Díaz promovió justamente «lo prehispánico» como bandera cultural de México, con un salomónico correlato afrancesado. De esta manera, el presidente Díaz lograba conjuntar en el ámbito cultural la exaltación de valores históricos estrictamente locales con lo cosmopolita, la modernidad y el progreso a la manera internacional. Es precisamente en ese contexto que, con motivo de la Exposición Universal de París de 1889, el pabellón de México adoptó un lenguaje arquitectónico precolombino."
Garone Gravier, Marina. “Diseño y tipografía que forjaron patria”. AA. VV., México ilustrado. "Libros, revistas y carteles", 1920-1950, Valencia, Museu Valencià de la Illustració i de la Modernitat (MuVIM), 2010, pp. 55-64.Un resumen en "El trazo de los pinceles: el dibujo de la letra en el diseño gráfico mexicano de la primera mitad del siglo XX". http://www.monografica.org/Proyectos/6324
(81) Fernández Mc Gregor, G. Vasconcelos. Secretaría de Educación Pública. Pág. 58. México. 1942. Cit. A. Sosa Ramos, “El humanismo iberoamericano de José Vasconcelos”.
(82) Enrique Krauze en su libro sobre Daniel Cosío afirma que “El renacimiento cultural y educativo que promovió Vasconcelos convirtió a todos ellos, hasta a los más escépticos, en revolucionarios. La palabra dejó de estar ligada a la violencia y el revolucionario por antonomasia pasó a ser no Zapata ni Villa sino Quetzalcóatl y su rencarnación,  Vasconcelos. Pasaron meses para que los jóvenes estudiantes, sus compañeros del Ateneo y aun los propios miembros del gabinete se repusieran de las sorpresas que deparaba cada día el ministro con sus ideas renovadoras. A los jóvenes que soñaban con emular al ministro, no con abrir un bufete, todo les parecía `nuevo, radical, revolucionario´: campañas alfabetizadoras en las barriadas de la capital; maestros rurales que recorrían el país como nuevos misiones, bibliotecas que a lomo de mula alcanzarían las rancherías más apartada de la civilización, becas estudiantes lati9noamericanos que vendrían a aprender cómo se reconstruía un país desde sus cimientos; desayunos escolares, escuelas técnicas, ediciones de clásicos obsequiados al pueblo para acercarlo por primera vez a la cultura universal, métodos `revolucionarios´ en el aprendizaje del dibujo, entrega de los muros de la Preparatoria y la Secretaría a Rivera y Orozco; orfeones y bailables en los parques públicos.” Krauze, Enrique.  Daniel Cosío Villegas. “Una biografía intelectual.” Cap.II. “Predicador de la revolución.” Pág.27. Joaquín Mortiz, 1980. México. Hemos usado la 2ª edición del Fondo de Cultura Económica. México, 1991.
(83) Christopher Domínguez Michael.  Tiros en el concierto: literatura mexicana… Pág.97 Ed.cit.sup.
(84) Yankelevich, Pablo,  “Pensar la Revolución. Una aproximación a la Generación de 1915”.
Instituto Nacional de Antropología e Historia. http://www.h-mexico.unam.mx/node/6546
(85) Al Presidente Porfirio –representante de la clase alta y el colonialismo- le sucederá Madero -1910-1911-, como representante de la naciente y ascendente burguesía mexicana y, a este, Victoriano Huerta en 1913, apoyado por el presidente norteamericano Wilson y claro representante del capitalismo extranjero; Huerta, tras luchar con los revolucionarios agraristas como Zapata, destituye y fusila a Madero; frente a Huerta se alzará el constitucionalista Carranza que, tras una nueva “revolución” -1913-1915-  terminará por derrotar a sus aliados en otros momentos, Villa y Zapata, estableciéndose hasta 1919.
(86) Alfonso Reyes en Madrid, y luego en París; Pedro Henríquez Ureña en la Universidad de Minnesota; por el contrario, Acevedo y Julio Torri se colocaron en la Administración Postal. Cit. Krauze, Enrique. Caudillos culturales… Cap.II. “La genealogía intelectual”. “Memorias de la Revolución. Pág. 57.
  Manuel Gómez Morín, 1915. “Los que eran estudiantes en 1915 y los que entre el mundo militar y político de la Revolución lo sufrían todo por tener ocasión de deslizar un ideal para el movimiento, y los que, apartados, han seguido los acontecimientos tratando de entenderlos, y los más jóvenes que nacieron ya en la Revolución, y todos los que con la dura experiencia de estos años han llegado a creer o siguen creyendo en que tanto dolor no será inútil, todos forman una nueva generación mexicana, la Generación de 1915.” Ed. Cultura, 1927, p. 11.
(87) Krauze,Enrique. Caudillos culturales en la revolución mexicana.  Cap.II. “La genealogía intelectual”. “El legado ateneísta”
(88) González y González, Luis. La ronda de las generaciones, “Los protagonistas de la Reforma y la Revolución de México”. S.E.P. México 1984. Pág. 101.
“La generación de 1915, bautizada así por Manuel Gómez Morín, o `generación epirrevolucionaria´ según Jiménez Moreno, o `generación de los revolucionarios de ahora´, conforme a la estimativa de Luis Cabrera, o `generación de Cárdenas´ si nos atenemos a la voz popular, fue la minoría rectora de México desde 1934, año en que el apóstol del agrarismo asume la presidencia de la república, hasta 1958 en que Ruiz Cortines le pone la banda presidencial a López Mateos... Ninguno nació antes de 1889; ninguno después de 1905.” 

(89) Octavio Paz. El laberinto de la soledad, México, FCE, 1969. pág. 140
(90) Krauze, Enrique. Caudillos culturales en la revolución mexicana. Ed. cit. sup. Cap.III. “Los sietes sabios. Pág. 74. Ver también “Pensar la revolución. Una aproximación a la Generación de 1915”. Pablo Yankelevich. Instituto Nacional de Antropología e Historia.
(91) Calderón Vega, Luis. Los siete sabios de México. México, 1961. Pág. 68
(92) García Maroto,Gabriel. "Promoción de México: caminos hacia su integración" (Raíces. Esfuerzos. Testimonios) Guías-Mexicanas, Enciclopedia Nacional, 1958.
(93) Lázaro Cárdenas del Río. (Jiquilpan, Michoacán, 1895 - Ciudad de México, 1970) Perteneciente a la  “Generación de 1900”, también denominada de 1915. Presidente 6 años. De profesión  militar, comenzó su carrera política como gobernador del estado de Michoacán.  Fue el 53° Presidente de los Estados Unidos Mexicanos del 1 de diciembre de 1934 al 30 de noviembre de 1940. Sin duda alguna es el presidente más popular  de México, siendo su gran éxito la institucionalización de la reforma agraria con las cooperativas de tierras  (“Ejidos”), así como la nacionalización de los recursos del subsuelo y, en especial, del petróleo. Fue el autor de la estructura del denominado  y actual PRI (Partido Revolucionario Institucional, en su fundación Partido Nacional Revolucionario -1929-, y en su refundación cardenista Partido de la Revolución Mexicana -1938- ).
(94) La historia de los abusos ejercidos sobre el peonaje y los gañanes de las haciendas es muy antiguo en México y ya en los textos de la época colonial, la Corona y las Diócesis eclesiásticas tratan de aminorarlo mediante decretos y órdenes varias, especialmente en el terreno de los “vales” y “fichas” con las que se sustituía arteramente el dinero en efectivo –cheques- del salario. Vid. Nickel, Herbert J. (1991. El peonaje en las haciendas mexicanas: interpretaciones, fuentes, hallazgos. (Schuldneckschaft in mexikanischen Haciendas) Cap. I. epígrafes del 1 al 4: “El peonaje como residuo colonial,…como esclavización y reclutamiento forzado…El peonaje como clientela tradicional…El endeudamiento para forzar la permanencia y I.5. La abolición del peonaje.” Pp. 27 a 111. Edición ampliada en español, Freiburg: Arnold Bergstraesser Institut (1997) Alemania. Paginado de la edición de la Universidad Iberoamericana. México DF. Para una vista al pasado, ver Memorial de los hacenderos de México, dirigido a la Real Junta, sobre la venta de bienes y fincas de obras pías en Nueva España. 1805; tamen sobre los préstamos a los indios, la Selección de textos y documentos: Doralicia Carmona Dávila.
http://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/1Independencia/1786PDV.html
(95) Riva Palacio, México a través de los siglos. El origen de la pobreza de la absoluta mayoría de la población, no sólo indígenas, sino también los descendientes de españoles, era “la espantosa desproporción en la propiedad y la posesión de los terrenos…la desmesurada grandeza de muchas posesiones rústicas al lado de multitud de pueblos, entre cuyos vecinos se encuentra apenas un solo propietario.” 2. Pág.489. Cit. Historia del agrarismo en México, de Díaz Soto y Castro Martínez, “Significativos y concluyentes juicios de escritores…” Pág. 277. Ediciones Era. Universidad Autónoma Metropolitana. México, 2002.
(96) Biografía de Zumárraga, Pág. 304. Edición de Agüero. Cit. Díaz y Castro. Pág. 207. La figura del fraile Zumárraga, nombrado expresamente como defensor de los indios por Carlos I es, como todas las que se mantuvieron o codearon con el poder en la “Nueva España”, ambivalente y controvertida. Si bien estuvo siempre en lucha con los encomenderos y hacenderos que explotaban sistemáticamente al indio y al colono, cuando no los seguían despojando de tierras, Juan de Zumárraga ejerció de inquisidor no sólo contra la herejía sino también contra los sospechosos de “idolatría”. Se le considera el mayor destructor de documentos indios sobre el ritual del peyote. Intervino así mismo en el supuesto milagro y aparición de la Virgen de Guadalupe. Vid. Iraburu, José Manuel, Hechos de los apóstoles de América, Cap. 7., “Juan de Zumárraga, el fraile arzobispo.” Ed. Fundación Gratis Date.  2001.
http://es.scribd.com/doc/21654873/Hechos-de-los-Apostoles-de-America
(97) http://www.moma.org/interactives/exhibitions/2011/rivera/es/content/mural/sugar-cane/detail.php
(98) García Maroto, Gabriel, 6 meses de acción artística popular. Morelia, Edición del Estado de Michoacán, 1932. El mismo Gabriel desarrolla en la inmensa obra esa pionera experiencia de la cultura española en las escuelas promovidas por Lázaro Cárdenas.
Diccionario de Escritores Mexicanos, S.XX. , dirigido y asesorado por Aurora Maura Ocampo. Pág.59, letra “G”. Edición del Instituto de Investigaciones Filológicas de la U.N.A.M. México 1993. García Maroto se casará con una mexicana y llegará a tener amistad con Cárdenas sobre el que publicará un libro pseudo-biográfico: Hombre y Pueblo, de 1939.
Ver también, de Miguel Cabañas Bravo, “De la mancha a México: la singular andanza de los artistas republicanos Gabriel García Maroto y Miguel Prieto” CSIC. Migraciones y exilios. 6.2005. pp 43-64.
http://digital.csic.es/bitstream/10261/22621/1/Garcia%20Maroto-Miguel%20Prieto%202005.pdf
(99) María Teresa Cortés Zavala. Lázaro Cárdenas y su proyección cultural en Michoacán. Cap. I. Pág.53. Ed. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. México 1995.
(100) “The work of Posada”http://www.graphicwitness.org/group/tgpricker.htm Tamen, José Antonio Murillo Reveles, José Guadalupe Posada precursor de la Revolución Mexicana, Secretaría de Educación Pública, 1963;  Antonio Rodríguez, Posada: El artista que retrató a una época, México, Domes, 1974; El universo de Posada: estética de la obsolescencia. Front Cover. Hugo Hiriart. Martín Casillas Editores, 1982. Bibliografía completa sobre Posada en
http://www.revistazocalo.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=3404&Itemid=2
(101)La revista “Los Contemporáneos”, fundada en 1928, no tenía un ideario particular, aunque algunos la valoran como una reacción al “estridentismo”, una versión del dadaísmo, en el que participaron Fernando Leal y el mismo Diego Rivera. Parece que la innovación ya tenía un coste más alto que el pagado por la Generación del Ateneo: no desdeñan los clásicos, pero intentan alcanzar una cierta contemporaneidad innovadora con “cierta atolondrada libertad” e ironía, y sólo “avanzan a leves empellones”. Florence Olivier“Formes brèves de l´expressión culturelle en Amérique Latine, de 1850 à nos jours”   « América ». Cahiers du Criccal, nº 18.T. II. , pág. 528. Presses de la Sorbonne Nouvell. Lo interesante es que entre los fundadores de “Los Contemporáneos” estaba Carlos Pellicer Cámara, cofundador de El Ateneo de la Juventud y secretario privado de José Vasconcelos.
(102) Garone Gravier, Marina. Diseño y tipografía que forjaron patria, “El trazo de los pinceles: el dibujo de la letra en el diseño gráfico mexicano de la primera mitad del siglo XX”. en AA VV, México ilustrado. En este nº 1 se incluyó un artículo de G.García Maroto sobre “La obra de Diego Rivera”y  una irónica “Carta a Fantomas-Bergamín”, de González Martínez.
(103) Garone Gravier, Marina. “Diseño y tipografía que forjaron patria”Id.cit.sup.
(104) Cabañas Bravo, Miguel, coordinador. El arte español fuera de España. Págs. 654 y 655. El capítulo sobre “El arte español desde los críticos e historiadores del exilio republicano,” es de autoría del proio coordinador, Cabañas, y procede del Congreso sobre la materia –"Arte Español fuera de España"- celebrado en Madrid en noviembre de 2002. Biblioteca de Historia del Arte del C.S.I.C. Madrid 2003.
(105) Foto cortesía de http://www.todocoleccion.net/gabriel-garcia-maroto-20-xilografias-cubanas-1931-inencontrable-solana-cuba-lorca-pintor-c-real~x24822277
(106) Krauze, Enrique. Daniel Cosío Villegas. "Una biografía intelectual" II. Pág.33. Ed.cit.sup.
(107) Melgar Bao, Ricardo. “Las universidades populares en América latina”. 1910-1925.
http://www.pacarinadelsur.com/home/amautas-y-horizontes/149-las-universidades-populares-en-america-latina-1910-1925#_ednref40
(108) Tibol, Raquel. “Apareció la serpiente: Diego Rivera y los rosacruces.” Proceso, número 701, pág. 53: México, 9 de abril de 1990.
(109) Tibol, Raquel. Monografía sobre Siqueiros. Pinacoteca de los genios. Nº 105. Editorial Codex. Buenos Aires, 1966. La relación de Siqueiros con España comienza cuando, tras su alistamiento en el “Ejército Constitucionalista” contra el golpista Victoriano Huertas y a favor de Madero, asciende a teniente y entra en el Estado Mayor. Esta experiencia y renombre en el terreno de lo militar, le valdrá en 1919, el nombramiento de embajador de México en España, donde, además de establecer lazos inolvidables con el país, lo hará también con el pintor Diego Rivera.
(110) Revista “La Vida Americana”, Barcelona, 1921. Pág.4. Apéndice I.
(111) Morales,  Leonor.  “Arturo García Bustos y el realismo de la escuela mexicana” II. Pág. 18.  Universidad Iberoamericana. Departamento de Arte.1992.
(112) Manifiesto de Siqueiros en PDF.http://tecnne.com/arte-y-diseno/siqueiros-manifiesto-barcelona/
(113) Según Cortés Zabala (Lázaro Cárdenas…   I.  “La pintura”. Pág.91.) formaron parte de la Liga, los artistas Carlos Mérida, Rufino Tamayo, Raúl Anguiano, Roberto Pérez, Antonio Pujol, Siqueiros, Juan de la Cabada, Pablo O’Higgins, Luis Arenal, Xavier Guerrero, Emilio Abreu Gómez, Alfredo Zalce, Fernando Gamboa, Santos Balmori, Clara Porcet y Julio Bracho.
(114) Revueltas Eugenia, “La Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios y Silvestre Revueltas”, en Yael Bitrán y Ricardo Miranda (eds.),  Diálogo de resplandores: Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, México, Conaculta, 2002, págs. 174-181.
(115) Nominalmente aguantó hasta el 39 pero con una división tan grande que ya no se podía hablar de “una” Liga. Las disensiones estaban en tres finalidades: los que colaboraban codo con codo con la Secretaría de Educación Pública de Lázaro Cárdenas, financiados por el estado mexicano, se sometían en todo a la dirección gubernativa; por otra parte estaban los revolucionarios, más cerca del Partido Comunista Mexicano, que pretendían la autonomía total y, finalmente, los estéticos, que no querían saber nada de los anteriores, y que buscaban la innovación artística. A más complicación, la llegada de los intelectuales españoles terminó por aumentar la vida polémica de la Liga y aceleró su ya evidente final. Vid. El Exilio Español en México, 1939-1940. Páginas 411-430.  Salvat-Fondo de Cultura Económica. 1982.
(116) La iconografía del Taller de Gráfica Popular se define como “catastrofista”, un expresionismo muy adecuado para la agitación de mentes y corazones. La textura cortante y ruda del grabado y la xilografía propician el efecto buscado reforzando la impresión de desastre humano o nacional.
(117) http://www.fulltable.com/vts/t/time/calendars/tgp/a.htm
(118) http://www.fulltable.com/vts/t/ttf/tgp/b.htm  Sobre Morelos, Hidalgo, Ocampo, Lázaro Cárdenas y aspectos históricos de la vida de México.
(119) http://www.fulltable.com/vts/t/ttf/tgp/fl/01/a.htm Propaganda para el campesinado de Guanajuato, de Jalisco, de Morelos, de Puebla o de Sonora, recomendando no vender a los acaparadores, sino al Comité Regulador del Mercado de Subsistencias que pagaba mejor y con precios fijos de antemano.
(120) José Guadalupe Posada fue un dibujante satírico que comenzó en la revista “El Jicote” En México se asoció con el impresor Antonio Venegas Arroyo, colaborando varias décadas en la información popular, desde corridas de toros hasta los acontecimientos revolucionarios. http://www.mexicodesconocido.com.mx/jose-guadalupe-posada.html
(121) Alma Lilia Roura, “El Taller de Gráfica Popular”. En “México desconocido”. 
http://www.mexicodesconocido.com.mx/el-taller-de-grafica-popular1.html
(122)También de la muerte. Fue tomado por Diego Rivera en su famoso mural mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, donde aparece Rivera “niño” y Frida Kahlo.
(123) http://www.fulltable.com/vts/t/ttf/tgp/maestro/a.htm
(124) Foto cortesía de “El Taller de Gráfica Popular” by Michael T. Ricker. Graphic Witness. Visual & and social commentary.http://www.graphicwitness.org/group/tgpricker.htm
(125) McCloskey, Kevin. “TGP: A Mexico City Pilgrimage”. America's Hidden History.  A Journal of Progressive Thought. April 2009. http://commonsense2.com/2009/04/americas-hidden-history/tgp-a-mexico-city-pilgrimage-draft/
(126) Durán, Javier. 1999. “México, la guerra civil española y el cardenismo: la revista Frente a Frente.”  Universidad Veracruzana. “La Palabra y el Hombre”, enero-marzo 1999, no. 109, p. 107-118              http://cdigital.uv.mx/bitstream/123456789/735/2/1999109P107.pdf    
(127)   Cortés Zabala, Lázaro… I. “Literatura” Pag. 97.   
(128) Corpus Barga, “El segundo congreso internacional de escritores. Su significación. “Hora de España”. Número 8. Páginas 5-10.  Valencia. Agosto de 1937.
(129) Otras obras sobre “los niños de Morelia”, sin contar con las innumerables aportaciones en revistas y conferencias de la doctora Dolores Plá Brugat.
- Reyes Perez, Roberto, La vida de los niños íberos en la patría de Lázaro Cárdenas. Treinta relatos. América. México 1940.
- Foulkes,  Vera. Los niños de Morelia y la escuela España-México. Consideraciones analíticas sobre un experimento social. UNAM. México, 1953.
- Varios autores, Los niños de Morelia. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo/Comunidad de Madrid. México 2002.
- Villaseñor, Juan Pablo. 23.296 días después: los niños de Morelia. Universidad Autónoma Metropolitana. México. 2007.
(130) Pla Brugat, Dolores. Los niños de Morelia. “Un estudio sobre los primeros refugiados españoles en México" Col. Divulgación, Serie Testimonios, México, Instituto de Antropología e Historia, 1985. Hay una segunda edición  realizada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Instituto Nacional de Antropología e Historia. Embajada de España, Cooperación Española, México, 1999.
(131) http://www.losninosquenuncavolvieron.es/mapa/
(132) Payá Varela, Emeterio "Los niños españoles de Morelia. El exilio infantil en México". ()   Actas entregadas a la Secretaría de Educación Pública,
(133) Emeterio Payá – precisamente uno de los “niños de Morelia- afirma en el libro citado que “es imposible hacer de un drama como el nuestro una historia anodina y tonta.”
(134) Payá Varela, op.cit.sup. Cap.XVIII. “Hispanofobia e hispanofilia”. La hispanofobia se encontraba a menudo en mexicanos mestizos o blancos de sangre española en línea directa, y la justificación se hacía a partir del resentimiento por la conquista española de México.
(135) Pla Brugat, pág. 64. El primer director del internado, Jesús Lamberto Moreno Jasso, llegó a afirmar que odiaba “hasta la última gota de sangre de españoles que tengo en mi sangre.”
(136)  Payá Varela, op.cit.sup. Capítulo XII. “Fugas, raptos y otras cosas”.              
(137) Así se denominó la colección 17 volúmenes de clásicos que Vasconcelos seleccionó con destino a las escuelas y bibliotecas públicas del país: La Ilíada / Cuentos / Tragedias / La Odisea / Tragedias / La Divina Comedia / Diálogos / Vidas / Vidas ejemplares / Fausto / Enéadas / Evangelios / Obras. José Vasconcelos. Hay edición de 2011 con presentación de Felipe Calderón Hinojosa, José Narro Robles, Alonso Lujambio , y prólogo de Felipe Garrido. La nota preliminar es del mismo José Vasconcelos—México : FCE, SEP, UNAM.
(138) Krauze, Enrique. Daniel Cosío Villegas. “Una biografía intelectual” I. Pág. 24. Editorial Joaquin Mortiz. México 1980. Hemos usado la edición en el Fondo de Cultura Económica, en su segunda edición, la de 1991.
(139) Krauze, Enrique. Daniel Cosío Villegas…”Primera llamada” Pág. 10.
(140) Cosío Villegas. “Población y educación”, en Sociología Mexicana, tomo III, Pág. 11. De Juris, México. Laura Moya, Margarita Olvera. “La sociología mexicana de Daniel Cosío Villegas: recuento de un legado.” Pág. 128 y ss. “Sociológica”, año 21, número 62, septiembre-diciembre de 2006.
:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=305024679006> I
(141) Cosío Villegas. Ibid. Pág.13.
(142) Correspondencia de Cosío con Eduardo Villaseñor. Cit. Krause, op. cit.sup. IV. Pág.75.
(143) Ibídem., IV. Pág.76.
(144) Villaseñor fue agregado comercial en Londres (1930), cónsul en de Nueva York (1935), funcionario y director del Banco Nacional de Crédito Agrícola (1926-1928/36-37), subsecretario/ Secretaría de Hacienda (1938-1940), delegado del Banco Interamericano de Desarrollo (1940),perteneció al patronato de la Casa de España -luego Colegio de México (1939-1960)- y, finalmente, director general del Banco de México (1940-1946).
(145) Carta de Villaseñor a Cosío. Cit. Krauze, IV. Pág.78.
(146) Hacía ya algún tiempo que Cosío envió a Espasa una lista con cincuenta títulos de economía. Datos extraídos de la entrevista que Krauze realizó a Cosío el año 1974.
(147)  El fideicomiso se le dará al Banco Nacional de Obras Públicas, fundado recientemente, en el 33. 
(148)  Krauze, Op.cit.sup. IV. Pág.83.
(149) Cosío Villegas, Daniel, Memorias, Ed. Joaquín Mortiz, México, 1976. Págs. 156-162. Cit. Krauze, op.cit.sup. IV. Pág.85.
(150) Krauze, Op.cit.sup. V. Pág.98.
(151) Cosío a Luis  Montes de Oca, 16 de octubre de 1936. Krauze, V. “Operación inteligencia”: `La casa de España.´ Pág. 99. Op.cit.sup.
(152) Carta de Cosío a Luis Montes de Oca, 26 de febrero de 1937. Cit. Krauze, op.cit.sup. V. Pág.101.
(153) Ibídem.  Páginas 100 y 101.
(154) Wenceslao Roces Suárez (1897-1992), jurista, filósofo, historiador, traductor. Marxista, a partir de la revolución asturiana del 34 se exiliaría a Rusia y ya no volvería a España hasta 1936. Subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, cargo desde el que buscaría el apoyo de Francia a la República durante la guerra, así como el traslado de las obras del Museo del Prado. No llegaría a México hasta 1940, pero se integraría como traductor en el Fondo de Cultura Económica de Cosío. Asociación Cultural Wenceslao Roces: http://www.wenceslaoroces.org/
(155) Pérez Peña, Fernando, Profesor Titular de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de Madrid, EXILIO Y DEPURACIÓN Facultad de Medicina de San Carlos. Capítulo VII. "Dermocosmos". 2000-2005. http://www.dermocosmos.com/espanol/libros/Exilio%20y%20depuracion%207.htm
(156) Foto del Archivo Histórico de El Colegio de México. Foto nº 2. http://www.colmex.mx/archivo-historico/index.php/tipo/141 Referencias del Archivo: Cien años de Daniel Cosío Villegas, Clío/ El Colegio Nacional, 1999; El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos. Homenaje a Daniel Cosio Villegas, México, 1971.
(157) Entrevista de Enrique Krauze a Cosío de marzo de 1971. Cit. Krauze, óp. cit. sup. V. Pág.102.
(158) Archivo Histórico de El Colegio de México. "Segunda oleada."     http://www.colmex.mx/archivo-historico/index.php/segunda
(159) María Zambrano publicaría en México dos de sus más conocidas obras: Pensamiento y poesía en la vida española y Filosofía y poesía (1939).  Abellán, José Luis, Historia del pensamiento  español.” Edad contemporánea. Siglo XX. Pág.623. Espasa Calpe. Madrid 1996.
(160)  Roura-Parella, Juan. Educación y ciencia. México, D.F. : La Casa de España en México, D.F., 1940. El pedagogo  y filósofo español, pensador de raigambre krausista, convertido al metodismo cuáquero, viajará a Pensilvania, terminando suus días en á en Middletown, Connecticut (E. U.), en 1983.
(161) Luis Recasens Siches aplicaría a la ciencia jurídica la razón vital orteguiana. Posteriormente, en la transición, Recasens Siches asistirá como colaborador en las clases de Derecho Natural y Derecho Político de  Joaquín Ruiz-Giménez –demócrata-cristiano- y Gregorio Peces Barba –Psoe-.
(161)  María Teresa Cortés Zavala. Lázaro Cárdenas y su proyección cultural en Michoacán. Cap. II. “La Universidad Michoacana” Pág.132. Ed. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. México 1995. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario