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domingo, 15 de septiembre de 2013

¿Qué son los Valores? (I)





0. La valoración, eje de la Vida humana. 

No podemos ser humanos sin "valorar", sin dotar de valor al ser, toda la cultura es eso, un inmenso archivo de clasificaciones según el que toda realidad recibe su valoración; la misma significación lingüística es un modo más de valorar.

El valor económico y el sagrado inician la historia juntos: así sucedió con el "aceite". Acción de Maryland-Texas Oil  fechada en 1903.






 Desde Paul Lapie (1869-1927), se ha denominado "axiología" a la rama de la filosofía que estudia "los valores". (1) En griego el término "άξιος" significa  lo valioso, mientras que en latín "axis" significa "eje", pasando al castellano en la terminología anatómica como la segunda vértebra cervical, la que nos permite rotar el cuello, puesto que la primera ("Atlas") está fija a la bóveda craneana. Se ha dicho que el original indoeuropeo, la raíz "aks" (eje, astilla, ala) escondía la noción de "conducir"...La metáfora es muy fácil, no podríamos cambiar el foco de nuestra atención sin girar el cuello a derecha y a izquierda para comparar, para poder elegir, de entre los  infinitos seres, aquellos que realmente se nos presentan como valiosos. Y ese es el origen primitivo de toda valoración, la comparación entre lo que se nos ofrece a la vista y al intelecto.


El triunfo de la voluntad. Año de estreno: 1935. Dir. Leni Riefenstahl (1902-2003). (2)



No podemos tener una conducta realmente humana sin valorar, incluso, en la práctica, nuestra voluntad es siempre la consolidación de un código de valores, de ahí ese inicio del interés filosófico por los valores a finales del siglo XVIII y durante todo el XIX, esto es durante el triunfo -descubrimiento- de la filosofía voluntarista. Por supuesto el voluntarismo que, inicialmente, reivindicaba la libertad individual, en su desarrollo romántico y evolucionista -la Voluntad de la Especie, que es ciega y sin sentido- termina siendo utilizado por los partidos y regímenes nacionalistas en los que la voluntad es sólo la del "Pueblo" y esta, a su vez, se ve "interpretada" en el "decisionismo voluntarista" del "Duce" o "Führer.
El predominio del Valor Libertad ha supuesto en el siglo XX y XXI una carrera frenética por cambiar, descubrir y practicar caducas tablas de valores. Lo que siempre restaba tras la aventura era ese mismo fervor libertario, e incluso libertino, por destacar los "gustos" del individuo, sus valoraciones. Ese frenesí se observa en un rápido y tópico significar valoración con expresiones cambiantes, pero muy interiorizadas: en los Estados Unidos de América la expresión que más podemos oír cuando viajamos es "Do you like it?", y no sólo porque toda cultura necesita de aprobación a cargo de extraños o visitantes, sino que además es la cultura posmoderna americana la que más ha difundido la necesidad de valorarlo todo con celeridad y publicidad.

La moda es un producto que no es ajeno a este fenómeno universal de la valoración constante, y por eso la moda rápidamente se "pasa" y entra en los museos. Valorar como acto de epatar, llamar la atención, divertir y divertirse, valorar lo bello que pasa...


Una buena paradoja. Portada  de Fragile Tensión,  previa a la definitiva para  Tour Of Universe (2009)

Adorar, apreciar, gustar y valorar se han prolongado en un hijo muy legítimo que, emparantado con internet, es el de "seguir". Quizás con el regusto de la moda "fan", el seguidor es alguien que valora especialmente algo y que no puede limitarse a leerlo, verlo y oírlo. Necesita ser "seguidor" público, activo, etc. El verbo "valorar" es tan polisémico, por potente, que se usa constantemente para significar el acto de la "reflexión" ("nos gustaría que valorarais este tema") o simplemente el ejercicio de la "atención" ("poner en valor").
Se ha multiplicado la producción de calificativos o expresiones valorativas como "mogollón", "molar" (de "molón"), "es guay", "es muy fuerte", "mazo", mientras el verbo "valer" se ha colocado de muletilla ubícua: "¡vale!, ¿vale? y ¡vaaleee! Se revela con toda esta fenomenología, la fuerza de la libertad en lo cotidiano: opinar es ser libre y opinar es valorar, desde el amanecer hasta el primer sueño de la noche..."Me enrolla", "me priva", "me renta"...


Pero junto a la cultura del "gustar" instantáneo e inmediato, al lado del valorar la moda de "pasarela" con fecha de caducidad, en esta misma civilización encontramos la presencia más permanente y con más alto grado de aceptación en la historia del ser humano: la presencia de los Valores Superiores y Universales.

LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD...

Posiblemente...el icono más universal en la historia del ser humano.




I. Distinciones iniciales: ser y valer, bien y valor, valores y Valor.


Por mucho que la primera filosofía –la denominada “pre-socrática- y luego la fenomenología de Heidegger nos convencieran de que es mejor el “ser” que el no ser o la nada, tenemos que comenzar deslindando Ser y Valor: inicialmente “ser” no es ni siquiera “valer”, pero mucho menos Valor. De la misma manera, tampoco “Bien” es “Valor”.
Luego veremos que aquí vamos a tratar solo de cierto Valor y  no de cualquiera, porque el único que nos interesa es el  valor ético –racional- y universal. Vamos a tratar exclusivamente de los Valores Superiores, los mismos que constituyen el corazón de los Derechos Humanos y que  encontramos afirmados en los Preámbulos de las Constituciones democráticas.

1.a. Primera distinción. Ser, valer y Valores.

El ser, una vez que una vez que es “señoreado” o “dominado”(3), y es convertido por el ser humano en útil, por lo tanto  en instrumento o en símbolo, entonces y sólo entonces el ser adquiere,  por ese “valer”, un valor, o valores. 
Valores de utilidad –la madera de árbol para calentarse o construir armas, de donde proceden “los bastos” del juego de cartas-, de trueque  –la cabeza de ganado, la pecunia -  o de cambio – el cobre acuñado,  al que superan los “Oros” del juego-,  de sacralidad y seguridad –la copa, la capa, las provisiones, el silo, el arca y “el cofre del tesoro”- de identidad valentía  –los símbolos vegetales o animales, las letras míticas, las Espadas en las cartas-, de cotización –el oro- o, finalmente,  el valor que aquí nos interesa, el valor ético, el racional.
El As de Copas: de lo útil a lo sacro.


En las edades pre-históricas, algunos bienes especiales, retirados de la mera utilidad, comenzaban a exponer el Valor supremo para el grupo; pero en esos orígenes la razón no era el criterio para detectar el Valor sino, sencillamente, el asombro, la admiración o una asociación generalmente irracional. Un buen ejemplo de esa indistinción poco racional del Valor prehistórico es el símbolo de las Copas en el juego mencionado; ¿se trataba de la simple utilidad del vaso, era un símbolo sexual o un símbolo de la divina embriaguez del chamán “inspirado” mediante la bebida mágica? ¿Era la copa un signo más del  sangriento ritual en el que se ingería la sangre del animal o el enemigo “sacri-ficado”? 
La Iglesia Católica, para la que el Cáliz es tan importante, tendrá todo tipo de explicaciones y racionalizaciones sobre algo tan poco racional como esto: el vino se convierte –de “facto religioso”- en la sangre del hijo del Dios al que se ha sacrificado en la misma ceremonia de la misa…En ese mismo ritual, es posible proponer que la “Hostia” es  el Cuerpo de Cristo, exclusivamente por la anterior conversión del trigo “utilizado” en  “el Pan –símbolo- de Vida”. El trigo adquirió un “valer” – el valor de la utilidad- y, posteriormente, un Valor, el que tiene el “Cuerpo” que Conserva la Vida. Cómo la polaridad “Crudo/Cocido” –de la que habló Levi Strauss-, aquí tenemos otra polaridad muy “culinaria”: lo sólido y lo líquido, el cuerpo y la sangre. 
Algo profusamente estudiado vuelve a aparecer: en el proceso de utilización la eliminación, devoración o muerte del ser natural aparece constantemente, de manera que matar, despedazar o eliminar algo – utilizarlo hasta el límite- se revela como cumbre sagrada de lo social: el sacri-ficio. Es un síndrome psico-primitivo que retorna en el sangriento e impío ceremonial taurino “español”: sin matar –sacri-ficar- al toro la “Fiesta Nacional” pierde valor ante los ojos del más inconsciente de sus seguidores. En algunas psicosis el valor de la muerte violenta y el descuartizamiento, coincide con la valoración neolítica. Bataille hace ya tiempo estudió parte del proceso –y del síndrome psíquico- en su Teoría de la Religión.(4) 
De nuevo la Valentía como Valor: el valor de quitar la vida a un ser vivo, valor tan sacerdotal como guerrero. 




¿Valor natural de lo sagrado o producción de lo sagrado  con el ritual?


El sacrificador, al quitar la vida, convierte al vegetal -árbol-, animal o enemigo en cosa, en instrumento útil: sacrificar no tiene inicialmente el sentido tan distante de lo profano: al matar,el ser queda profanado, separado de la Madre Natura y ya es instrumentalizable. Esta conexión entre sacro y profano -con su punto de disolución de la oposicíón- relativiza mucho el sentido del término religioso y sacro: sacrificar es tanto hacer sagrado, como profanar y rebajar a la utilidad.(5)






















El corazón es, según Platón, el órgano del guerrero.












Si hacemos un esfuerzo podemos entender que, originariamente, el Valor por excelencia era el guerrero, la Valentía, valor que, sin duda, tiene más que ver con la Libertad que con ningún otro Valor Universal. Todavía en castellano utilizamos el término "valor" -del latín- para designar la cualidad de un carácter masculino por excelencia: la valentía, el arrojo, incluso la temeridad...Esa coloración positiva del Valor-Valentía se expresaba en el tópico de que "el malo" era el cobarde, el que atacaba a traición, por la espalda, con "malas artes", casi diríamos con "técnicas" y no "a pecho descubierto"...El Valor-Valentía era propio del "Héroe-Bueno". Sin embargo sabemos por la mitología indoeuropea estudiada por Dumezil, que en el complejo kit psicológico del carácter heroico se incluía no sólo la temeridad, sino también la locura destructora, esto es el exceso criminal. (6) Ese des-enmascaramiento del "Héroe-Valiente-Bueno" se trasluce en su paralelismo o conversión en "cara dura" y entonces se emplea la expresión "¡Hay que tener valor!" Era el principio-guerrero, al que pronto, desde el neolítico o antes, se opondría el principio-sacerdotal: el cáliz frente a la espada/basto ...Pronto hará su aparición el valor que todo lo puede porque todo lo compra: el Oro -el Papado se compraba y el Vaticano se defendía mediante mercenarios suizos...-.





El "valiente" años cincuenta: astronauta que se las ve con todo tipo de monstruos y máquinas mortales (Buylla&Bayo)





1.b. Segunda distinción: el "bien" y el Valor.

El ser al que añadimos un valer, un valor -con minúscula-, es el ser al que denominamos como “bien”.
Pero, en general, reservamos ese término, el de “bien”, a las cosas y objetos útiles. De ahí que deslindemos valores de mera utilidad y valores universales, superiores. Esa terminología – la del “ser-útil= bien”- que parte del ser dotado de utilidad, es la que se ha conservado durante milenios al hablar del “Bien” y el “Mal”. Ya no nos sirve; un “bien” –ser dotado de utilidad- puede ser empleado para el “mal”…Necesitamos todavía otra distinción.

1.c. Tercera distinción. Valor útil y Valor moral.

Hay clases de valores: útiles –la mayoría-, estéticos, vitales y, finalmente, los valores que están más allá de la mera utilidad o instrumentalidad, los valores que se refieren al Bien y al Mal y no simplemente a la eficacia, esto son los Valores Morales en sentido amplio. 
De entre los Morales – en sentido amplio, es decir los que atañen al ámbito del bien y del mal y no a la mera utilidad- tenemos que distinguir, con la misma clasificación de las normas de conducta, tres tipos de valores: 
RELIGIOSOS –los supuestamente “revelados” por la divinidad-.
MORALES –en sentido estricto, esto es los que proceden de la pura tradición y costumbre, sin alusión ninguna a la razón- y 
          ÉTICOS, los valores racionales, no sometidos ni al "milagro" ni a la costumbre o tradición.

Como veremos, algunos valores religiosos, así como algunos morales, son universales. Los valores éticos son, por definición, todos universales, porque no se delimitan por la revelación, la cultura o la adscripción a ningún grupo o confesión, sino que se refieren siempre a todos los hombres, sin exclusión, llegándose a ellos, además, por el uso de la razón y reflexión a lo largo del tiempo histórico; es verdad que no se trata de ninguna razón pura, sino histórica. 
El que un Valor Superior apareciese inicialmente como religioso o moral –tradicional- ya no es ningún objeto de extrañeza intelectual: el escritor religioso, el fundador social o el mismo grupo, aún de manera inconsciente, están intuyendo lo que luego podremos fundar en la razón: el Valor Ético Superior – racional-.



Masaccio, La expulsión del Paraíso. 1427.





El Valor Universal de la Libertad, por ejemplo, es primariamente entrevisto por la Valoración Religiosa como negativo en tanto que separación del Bien, Bien-Yaveh que representa el Valor Moral Patriarcal de la Seguridad. Al lado del Padre, Valor Moral en sentido estricto, está en el fresco el Guerrero y su símbolo de Valentía, la Espada, todavía reducida a útil del mercenario o esbirro. En este caso el Valor-Valentía -la espada- se encuentra también en el paradigma del Valor Moral-Tradicional: el guerrero asiste al Poder Tradicional, o más crudamente, el guerrero está del lado del Poderoso.
La Libertad es, por lo tanto, una Caída en el Valle de Lágrimas, de Oscuridad y de Muerte.





















II. Origen de los Valores Universales. A. Objetivismo y relativismo.

Ya está superada la oposición entre los que consideraban que los valores son objetivos y los que los disolvían como absolutamente relativos, esto es subjetivos o totalmente limitados al tiempo, la geografía, la economía, la clase social, etc. (7)
El valor no puede ser algo objetivo, una cualidad “en sí” que se encuentre innata o inscrita en el “objeto hombre”…A no ser que estemos hablando de la ciencia y teoría pura del derecho de Kelsen, en la cual sólo hablamos de normas positivas y, por lo tanto objetivas. (8) Ya sabemos hoy día que ni siquiera el color es algo que esté en la cosa, ni en la luz y, por el testimonio de la física contemporánea, nada es “por sí sólo” e invariable: la luz es onda, pero también es corpúsculo…El espectador es fundamental en la realidad y la existencia del espectáculo, de manera que, para que haya valor, se precisa al valorador, el hombre mismo, con sus emociones, sentimientos y motivaciones; es más, para que exista valor se precisa del actor y los espectadores, el individuo y su grupo social. (9) Como el “bien” y el “mal”, los valores, que son los que realmente fundamentan el bien y el mal, son ideas de relaciones humanas e históricas. Si no hubiera hombre –o bien otro sujeto consciente, por ejemplo extraterrestre- no habría valores. La idea objetivista de los valores es una adherencia de la concepción teocéntrica de la moral: Dios es eterno y sus tablas de valores también…(10) Los valores ya no pueden definirse –como lo pretendió Scheler y, detrás de aquel, nuestro Ortega y Gasset- como “objetos” o “correlaciones ideales”, junto a las “esencias”, las categorías puras y los “entes matemáticos”. (11)         
Es infantil afirmar que, en el Paleolítico o, más cerca, en el neolítico, el hombre poseía, sin descubrir aún y, por lo tanto, sin gozar de ellos,  todos nuestros valores universales: la igualdad, por ejemplo es imposible en un clan primitivo, grupo humano absolutamente jerarquizado por la edad, el sexo, la fuerza, el ingenio o, incluso, el número de individuos que compone una familia dentro del clan –el poder de selección natural de la fertilidad-. Otra cosa sería la solidaridad –“fraternité”- más presente pero, eso sí, limitada al grupo de los “hombres”, pues no se aplicaría jamás a los miembros de otras tribus, que no alcanzaban la categoría de hombres…Luego los valores son relativos, lo que no es lo mismo que defender el absoluto relativismo axiológico, como ahora comprobaremos.
Pero el hecho de que los valores no puedan ser considerados objetivos, no implica que sean sólo una apreciación subjetiva, individual, particular, que dependa de la mera opinión, gusto o deseo…Esa relativización absoluta del valor nos lleva al nihilismo de Gorgias tan “poéticamente” expresado por Ramón de Campoamor:
“Nada es verdad ni es mentira, todo es según  el color del cristal con que se mira”.(12)
Variedades del objetivismo y del relativismo son el "iusnaturalismo" y el "positivismo". El iusnaturalismo, generalmente de origen teocrático cree que los Valores y sus efectos los Derechos Humanos, son innatos a la especie humana, existen objetivamente en el sujeto Hombre, sea en su Alma, sea en su a-histórica inteligencia; por el contrario, los positivistas ponen en relación absoluta Valores y Normas: si no hay norma positiva que hable de la libertad del individuo, no habrá Valor Libertad alguno, de manera que el Valor depende absolutamente del sistema jurídico y este del tipo de régimen político.Es, de nuevo, una concepción a-histórica del ser humano. Este relativismo positivista lo abordaremos más adelante para ver como se manifiesta impotente en la definición, prioridades y jerarquía de los valores.


II.B. Origen psico-histórico de los Valores. 

La idea de que el valor existe a priori, se encuentra en los “objetos” –en este caso en el “objeto-sujeto humano”- es innato o existe como esencia en otro mundo –o bien Dios lo insufla en el hombre al nacer-, este variado espectro de “argumentaciones” objetivistas, a fuer de irracionales y poco aptas para la educación moral –por su escasa motivación para la investigación, el esfuerzo y la voluntad de cambiar-, no han hecho caminar ni crecer la teoría del valor en el terreno de la vida real y la ciencia. No olvidamos que este "apriorismo" tuvo su momento histórico, sin duda, pero hace ya muchos siglos.
Por el contrario, los valores universales son de factura histórica, pero hace tiempo que han escapado del relativismo absoluto: tienen ya una realidad –cultural, sí, pero realidad- incontrastable y ninguna sociedad del globo escapa a su presencia y a su presión, de tal manera que, hasta las monarquías y emiratos más arcaicos, se ven empujados a incluirlos, poco a poco, en sus documentos y sus sistemas de gobiernos, aunque luego no los apliquen…La misma globalización digital va imponiéndolos sin remisión. La historia los ha ido "decantando", pero una vez generados ya no tienen vuelta atrás: el ser de lo humano está ya construido y definido por los Valores Universales. Esto es, tienen ya una permanencia que escapa del puro relativismo.


Sello de la serie: "Men from the history of Berlin" 1957-06-22








La alemana Escuela Histórica del Derecho pone por primera vez la vista en el origen -cauce espacial- real de los valores. Es en la historia donde el hombre intuye la posibilidad de los Valores Universales; en Friedrich Karl Von Savigny es descubrimiento de esencias pertenecientes a la naturaleza del género humano pero, en el modo que formula ese "descubrimiento" podemos estar muy de acuerdo:
“el derecho romano es una construcción de las profundidades genéricas inconscientes.” (13) 









En efecto es la intuición, incluso la imaginación más inconsciente la que está apuntando, escribiendo en la casi penumbra histórica, a ciegas, pero con la ilusión de la libertad entrevista, soñada.

Es evidente que esa escuela está legitimando con su genealogía del derecho la tradición y la costumbre. Pero si mantenemos la generación histórica, colectiva e inconsciente, pero no para justificar la norma moral –basada en la costumbre-, sino para explicar la lenta decantación racional de los valores, nos sigue sirviendo el punto de vista de la Escuela Histórica alemana.
Tenemos que admitir que la visión más productiva –racionalmente-  del “ser” del valor, ha sido la subjetiva moderada, esto es la que defiende que no hay valor sin persona que fundamente en sus intereses o motivaciones el valor que luego se convertirá en universal. 

Alejo Meinong.


Alejo Meinong (1853-1920), en sus Investigaciones psicológico-éticas (1894), al reclamar para el origen del valor la existencia inicial de un “hecho psíquico”- todavía reducido al sentimiento de agrado o placer-, se convertirá en el pionero de la fundamentación psicológica de los valores. Como primer heredero de la fenomenología de Brentano, Meinong había afirmado que, si bien la vida emotiva concreta y real era la raíz de toda valoración, eso no era todo: incluía la “intencionalidad” de la conciencia, o “referencia al objeto”  esto es lo que permitía superar el absoluto subjetivismo al saltar la voluntad hasta el objeto señalado intencionalmente. Es todo un inicio de relación entre lo subjetivo y lo objetivo del valor. Es, realmente, el inicio de la superación de la antinomia objetivismo/relativismo. 












 La posición de Meinong provoca una polémica con su discípulo, Christian Von Ehrenfels (1859-1932), autor que ha pasado a la historia de la psicología como fundador de la psicología “Gestalt”. 
Ehrenfels, en su Teoría de los valores y ética (1893), encontró una buena pega a la teoría de Meinong que, además, nos afecta por lo que aporta a la concepción del valor como relación sintética de origen histórico y psicológico.

Christian Von Ehrenfels






Sólo produce placer o agrado -sólo produce "valor"- lo “existente”, acepta Ehrenfels, pero ese valor aún de bajo rango y demasiado anclado a la particular utilidad, incluye o cuenta con los Valores Superiores, aquellos “objetos” o fines –como la Justicia o la Libertad- que no existen o existen en muy pequeña extensión y grado…La respuesta de Alejo Meinong sigue interesándonos: hay un “valor actual” y un “valor potencial”, de manera que también los "objetos aún inexistentes" nos producen agrado -dicho de otra manera, general "valor"-. Meinong termina aportando su concepción genealógica de los valores a partir de una cierta “lucha de motivos”, combate con futuro histórico que, aún, sucede en la conciencia…Esta teoría de los objetos de Meinong tendría gran influencia en Husserl, Russel y Wittgenstein. (14)  Y he aquí la segunda raíz antropológica del Valor Universal, la psicológica. 




Pero será Ralph Barton Perry (1876-1957), discípulo de James en la universidad de Harvard, a partir de la publicación de su gran obra, General Theory of Value en 1926, el que se convertirá en la autoridad académica del subjetivismo en la moral en los inicios del siglo XX. Los valores se fundan en intereses “intensos”, “preferentes” y “amplios”. Es claro que, el primero obstáculo, es la definición de “interés”; ¿se trata de un concepto contaminado de la naciente teoría de la Economía Política inglesa? ¿Es “curiosidad”, “atracción”, “deseo, voluntad o propósito? El mismo Perry deja muy impreciso su concepto estrella: “Lo que es objeto de interés adquiere eo ipso valor. Un objeto, de cualquier clase que sea, adquiere valor cuando se le presta un interés, de cualquier clase que sea…” (General Theory..., Pág. 115.) Si bien es una teoría reductiva, sin embargo iniciaba el camino hacia un análisis concreto, humano y real del origen de las valoraciones morales.(15)  

Ralph Barton Perry






Esta teoría psicológica del interés en el nacimiento del valor, se ve coronada por la obra de Abraham Maslow (1908 – 1970) Teoría de la motivación humana, (16) en la que los conceptos de "hechos psíquicos" o "intereses", son definitivamente superados por el estudio de la motivación -que ya había sido apuntado en la "lucha de motivos de Meinong-. Por eso nosotros, cayendo en otro cierto reduccionismo, en este caso por razones pedagógicas –que no dogmáticas-, definimos –especialmente en segundo de la E.S.O.- el valor como la “motivación superior”, la menos adherida a intereses inconscientes, particulares o meramente útiles –emociones, sentimientos, etc.-.











Pirámide motivacional de Maslow. La motivación más elevada es el Valor Universal: la Libertad.




Es a partir de estos presupuestos motivacionales que la investigación reciente sitúa la definición de "valor", así es el caso del autor de mayor renombre y obra en el terreno de los valores, Shalom H. Schwartz según el que
"Los valores son metas transituacionales que expresan intereses relativos a un tipo motivacional -siendo estos tipos : hedonismo, logro, poder, autodirección, estimulación, universalismo, benevolencia, seguridad, conformidad, tradición, espiritualidad-." (17)


"Schwartz's Value Inventory". (18)


A finales de la década de los noventa el grupo de investigadores formado por D. Clifton, M. Csikszentmihalyi, Ed Diener, K. Hall Jamieson, R. Nozick, D. Robinson, M. Seligman, G. Vaillant y C. Peterson, proponen un cambio en la terminología e incluso en la orientación: en lugar de hablar de virtudes, intereses, valores o metas y tipos motivacionales, se define "fortalezas" como "objetivos" expresados en la conducta ( no sólo deseos o metas):
"las fortalezas son las manifestaciones psicológicas de la virtud, o los ingredientes (procesos o mecanismos) psicológicos que definen las virtudes" (19).

En 2006 Park y Peterson reducen a cuatro factores las fortalezas:
- Fortalezas de temperamento: Prudencia, Autorregulación, Integridad y
  Perseverancia.
- Fortalezas sociales: Amor, Vitalidad, Inteligencia Social, Perspectiva, Humor y
  Liderazgo.
- Fortalezas cognitivas: Deseo de aprender, Curiosidad, Creatividad,
  Apreciación de la belleza y Apertura a la experiencia.
- Fortalezas de empatía: Generosidad, Humildad, Valor y Ciudadanía. (20)



Árbol de las “fortalezas” según Peterson and Seligman 2004. Jaimeburque.com (21)


 Como se habrá observado en este recorrido -finalmente visual- por la psicologización de la realidad que denominamos Valor, se ha producido un cambio en el interés y en el terreno en el que se desarrollan las nuevas propuestas. El Valor, a causa de ese origen -en parte-psicológico ha dejado de ser cultivado por la filosofía y está casi en su integridad estudiado por psicólogos. Quizá por que se han dado de lado las hipótesis e intuiciones para dar entrada a la ciencia experimental de la conducta. Quizá por que es un tema muy necesario para la comprensión de las poblaciones, en su dimensión gubernativa y, especialmente, en la intervención educativa. Pero también tiene responsabilidad en este fenómeno -el olvido de los Valores Superiores y Universales- que prima los valores que rigen en la calidad de la vida individual, la clasificación triunfante, nueva clasificación que debemos a Milton Rokeach (1918-1988). En esta nueva visión, y como se observa en el cuadro siguiente, los Valores Superiores y Universales, que son sin duda alguna "Morales", han sido considerados meros "valores instrumentales", mientras que los "Valores Personales" pasan a ser denominados "Terminales", aquellas metas que sin duda alguna querríamos haber conseguido al final de nuestra vida. Naturalmente en esta nueva concepción los valores individuales priman sobre los del "Hombre" y los de la calidad de vida, la felicidad o la satisfacción personal quedan instaurados en lo alto de la pirámide del nuevo humanismo. Se trata de una visión del Valor no precisamente Libertaria, sino individualista. (22)



Tabla de valores según Milton Rockeach (1968)

Queda en entredicho, por ahora, la vía que consideramos más plenamente racional en el terreno de los Valores y que no es precisamente la individualista, sino la que procede del mismo origen de los Valores Superiores, la "política" -ampliamente entendido el concepto- que linda directamente con la filosófica. Es muy revelador que uno de los padres de la psicología actúal -aunque todavía con rivetes instintivistas-, William McDougall (1871-1938) - defensor del conductismo no behaviorista-, encontraba todavía las raíces comunes a la teoría de los Valores y el fundamento de la democracia. Todo lo que sea tratar los Valores Superiores en la esfera del placer y autorrealización individual, será sin duda alguna un abandono de la misma definición y configuración del ser humano como "animal valorador" o animal Libre, pasando así al nuevo hombre, el "hombre consumidor y administrado". (23) 





Notas:


(1) Lapie, Paul (1902). Logique de la volonté. Paris: F. Alcan. sería editado en español al año siguiente por Daniel Jorro, en su editorial de la calle de la Paz, en Madrid; posteriormente sería Eduard von Hartmann en sus Grundriss der Axiologie de1908, quien aceptaría el término confiriéndole mayor extensión. Hermann Haacke. Bad Sachsa Südharz. Verlagsbuchhandlung.
(2) Helene Bertha Amalie «Leni» Riefenstahl (Berlín, 22 de agosto de 1902 –  Baviera, 8 de septiembre de 2003), comenzó como bailarina y actriz, para finalmente consagrarse en el Tercer Reich como cineasta famosa, especialmente dedicada al régimen nazi. Premiada en el Festival de Venecia por su película "La luza azul" de 1932. A pesar del duro proceso de desnazificación y reconvertida como fotógrafa, tendrá una larga vida -101 años- repleta de éxitos. Página oficial: http://www.leni-riefenstahl.de/ Ver también http://labitacoradehobsbawm.blogspot.com.es/2010/05/el-triunfo-de-la-voluntad-riefenstahl.html
(3) El término “Señor”, que proviene de signeur o señoreador – “dominador”, de dominus, el dueño o amo de la casa, domus -, nos habla del de-signador, “el que nombra” o da nombre a las cosas;  señor es el que tiene el poder sobre el ser- la cosa o los otros- para in-dicarlo – re-clamarlo, hacerlo  suyo - y de-dicarlo – de “dico”, decir, clasificar -  a una función; en resumidas cuentas el que otorga o confiere utilidad, valer y valor a tales seres.
(4) Bataille, Georges. Théorie de la Religión. Gallimard, Paris. 1973. Traducción de Savater para Taurus, Madrid. 1981.II. 7. « Posición del mundo de las cosas y del cuerpo como cosa.” Pág.42. He tratado en otro lugar – “Necesidad de Dios”, sin publicar- este momento iniciático de la especie humana, tan relacionado con la caza y la comparación del humano con el útil, el ser que ya “ha escapado de la naturaleza” en cuanto se le ha “seccionado” o trabajado ritualmente. Esas ansias analíticas primitivas, reaparecen de vez en cuando en nuestra sociedad de consumo en las modas de los tatuajes y los piercings…Es evidente que se trata de mentes que necesitan “llenarse” o identificarse para sentirse con momentos arcaícos de la conciencia, en los que la indistinción de lo natural aparece como amenaza anuladora de la persona débil. En la infancia esa necesidad es vista como parte de una inocencia experimental o investigadora que se ejerce sobre muñecas, juguete o peluches: separar las extremidades, comprobar el contenido del osito, etc. Algunos criminales en serie “retornan” también a estos momentos arcaícos. Numerosos blogs se dedican a este “terreno”: http://culto-polybius.blogspot.com.es/2010/11/alguna-vez-has-querido-cortar-una-parte.html

“De ahí la importancia mágica no sólo de las partes del animal, sino también de esas partes del ser natural –tronco, rama, piedra tallada o cortada- o en el futuro de la técnica superior partes del  mismo humano-inventor-infractor, que son los útiles. El Ser-Yo-humano se compara con éxito –éxito de identificación- con el útil fabricado –la vasija de barro o el ídolo de madera- y se reconoce “a la baja”…” (“Necesidad de Dios”)

(5) Mircea Eliade en su obra fundamental Lo sacro y lo profano -Das Heilige und das Profane, en Rowohlts Deutsche Enzyklopädie, publicado en Rowohlt Taschenbuchverlag, Hamburgo, 1957) incluyó un subepígrafe denominado "La desacralización de la naturaleza". El epígrafe inicialmente aseguraba la separación entre sagrado y profano, como entre rituales sacralizadores y procesos de ilustración desacralizadores; pero en las últimas líneas, y tratando de los jardines sagrados chinos -propiedad de los letrados-, Eliade desliza, sin darse mucha cuenta, nuestra tesis: el proceso de manipulación/artificial de la naturaleza -lo sagrado inicialmente-, producía escenarios, ambientes o incluso objetos -jardincillos en recipientes- que eran plenamente sagrados. Así el jardín taoista es sagrado, pero depende de la desacralización del bosque sacro original mediante la conceptuación de sus elementos: montaña, lago, gruta y árbol, y su repetición como simulacro simbólico y sacro. Vid. III. "La sacralidad de la naturaleza y la religión cósmica". "Desacralización de la naturaleza", pág. 133. Ed. de Luis Gil para Guadarrama/Labor, Barcelona 1967. 
(6) Dumezil, Georges. El destino del guerrero. "Aspectos míticos de la función guerrera entre los indoeuropeos". (Heur et Malheur du guerrier, aspects de la fonction guerrière chez les Indo-Européens, PUF, 1969). Traducción de Gabriel Mancera para Siglo XXI Editores, México 1971. En el capítulo II. "Fatalidades" y epígrafe primero "Los tres pecados del guerrero", Dumezil nos recuerda que la audacia del guerrero, su independencia y libertad puede no tener freno, así en RigVeda VIII, 88, 5. se escribe:
"Por tus fuerzas, pasas los extremos del Cielo, Indra, el espacio terrestre no te retiene, te ha incrementado tu Svadha..." Pág.83.
En la misma Valentía del guerrero se incluye la Virilidad, pero esta puede también sobrepasar los límites sociales con el parricidio, la violación, etc. Así se recoge en el mito griego de Heracles recogido por Dumezil en el epígrafe V "Los tres pecados de Heracles". Pág.120.
(7) Sobre esta oposición se fundaba falazmente la validez de uno de los polos: o el valor era objetivo o era subjetivo. Pero este argumento se basaba en el sofisma de “falsa oposición”:
 “Si bien se oponen diametralmente, ambas coinciden en la falsa creencia de que el valor tiene que ser necesariamente subjetivo u objetivo. Al advertir las fallas de una tesis, se adhieren apresuradamente a la opuesta. El argumento de Russel en favor del subjetivismo radica en la falta de razones convincentes que prueben la tesis objetivista. Las consecuencias de orden moral y educativo de la posición subjetivista, a su vez, han servido para sostener artificialmente al objetivismo.” (Frondizi, Risieri. ¿Qué son los valores?, 1958. Fondo de Cultura Económica. México. Pág.190.)
(8)  Kelsen, Hans. Teoría pura del derecho -Reine Rechtslehre (1934)-, I.1. "¿Qué es una teoría pura del derecho?" Pág.18.
"Una ciencia del derecho o una ética científica sólo pueden tener por objeto el derecho positivo o una moral positiva."
Sin embargo, a pesar de ese objetivismo de la norma, esto es positivismo, Kelsen cae en la antigua visión "cualitativista" del valor cuando define la Justicia:
“La justicia es en primer lugar una cualidad posible, pero no necesaria, de un orden social que regula las relaciones mutuas entre los hombres.”  Pág. 35. What is Justice? University of California Press, Berkeley, California. 1971. Edición de Albert Calsamiglia para Ariel. Reedición de Plantea-Agostini, Barcelona 1993.
Es evidente, por lo tanto, que la tesis de que los valores son cualidades, tesis objetiva, permanece en el tiempo, pasando del iusnaturalismo en el que la cualidad sería del hombre en sí mismo, como criatura de Dios, al positivismo, en el que la cualidad es del "orden normativo" de una sociedad.
(9) Cuando el objetivismo comienza a tener problemas, esto es con el atisbo de la fenomenología en Descartes y, especialmente con la crítica empirista –básicamente Hume-, la filosofía comienza a poner sus ojos en los procesos psicológicos de base; para algunos, como sucede en Adam Smith, las emociones, los sentimientos, “las afecciones propias” pero en relación con la sociedad, es lo único que tenemos para construir la moral (vid. Theory of Moral Sentiments, de 1759, en la que la moral depende casi absolutamente de lo social, con la simpatía, el mérito y el demérito, la aprobación, etc. Smith queda atrapado en la relación social más corta y tomando exclusivamente el punto de vista del interés individual; se le escapa la vía histórica, por donde  los valores se irán constituyendo como universales. Vid. La edición de E. Nicol, en el Fondo de Cultura Económica, México 1941); para Kant, adalid de los que intentan frenar la inundación subjetivista o societarista, el interés, los sentimientos, en resumen las “inclinaciones” –esperanza y temor- son exclusivamente los “motores” (“Triebfeder”) pero,  aunque “sólo” motores ya se cuenta con ellos para poder despertar la ley objetiva que duerme en el alma humana (Crítica de la Razón Práctica, III. “De los motores de la razón pura práctica”. En la edición española de Miñana y García Morente -1913-, es muy interesante la nota sobre la traducción del citado término: ¿es “mobile” o “motor”? Ellos creen que la segunda implica más el original alemán: resorte, impulso…(Pág.107).
(10) El problema que nos propone –a la razón universal- esa concepción del Dios tomista, Uno, Personal, Omnipotente, Perfecto y Bueno, Infinito y Creador, es que, para un ser así, Absoluto, la moral, la relación Bien y Mal, no tiene sentido, puesto que lo puede todo…nada se le escapa y nada le daña, por lo que no tiene ni vicio ni virtud su conducta, en puridad un ser así no puede tener conducta…y no sólo porque no tendría motivación alguna –ganas de…dicho en castellano- para hacer nada, sino porque no estando condicionado ni por tiempo ni por espacio, “ya lo tendría hecho todo” desde toda la eternidad…La aparición del “Malo” en el mito del Génesis hebreo está atestiguando que no se trata de un Dios único y absoluto, sino más bien una cofradía de poderes –politeísmo- entre los que se entabla una constante lucha o proceso dinámico, en el que se incluye la creación del hombre. Por dar un dato concreto el Génesis hebreo no comienza con el término Yahveh Dios –Uno- sino con “Elohim” –“Ellos”-….De haber muchos dioses, estaríamos antes Seres Superiores –extraterrestres o no- que, por supuesto tendrán su deseo y su voluntad de poder dominadora y creadora, por lo que sí estarán insertos en el polar o dual ámbito moral del bien y del mal. Pero aquí no estamos para discutir sobre los dogmas –verdades que no se someten a la “legalidad” de la razón-.
(11) Ortega y Gasset, José. Obras Completas, Volumen VI. Pág. 333. Editorial Revista de Occidente, Madrid 1947.
“Lo irreal –un número, un triángulo, un concepto, un valor- son naturalezas transparentes. Las vemos de una vez en su integridad. Meditaciones sucesivas nos proporcionarán nociones más minuciosas de ellas, pero desde la primera visión nos entregaron entera su estructura (…) De aquí que la matemática sea una ciencia a priori de las verdades absolutas. Pues bien, la Estimativa o ciencia de los valores, será asimismo un sistema de valores evidentes o invariables, de tipo parejo a la matemática.”
(12) Campoamor, Ramón de (1817-1901). Doloras. Barcelona, Biblioteca Arte y Letras, 1910.  http://www.cervantesvirtual.com/obra/poesias-escogidas--2/
(13) Bloch, Ernst. (1885-1977) Derecho natural y dignidad humana (Naturrecht und menschliche würde. 1961 suhrkamp verlag. Frankfurt/main.) XIV. Pág. 89. Versión de F. González Vicen  para Aguilar. Madrid 1980.
(14) Alejo Meinong (1853-1920), Psychologisch-ethische Untersuchungen zur Werttheorie-(1894) , pág.25, y Christian Von Ehrenfels (1859-1932), Wettheorie und Ethik, publicado en 1893  en los Vierteliahrschrift für wissenschafliche Philosofphie, Leipzig, vol. 17. Cit. Frondizi. Pág. 52.op.cit. Una buena relación de textos sobre la influencia de Meinong en la página http://www.ontology.co/meinonga.htm
(15) Perry, Ralph Barton (1876-1957), General Theory of Value: "its meaning and basic principles construed in terms of interest". Longmans, Green and Company, 1926 - 702 páginas. Última reedición en Read Books, United Kingdom, 2007. (Vid. Frondizi, III.4. Pág. 62 y ss., de la obra citada).
(16) Maslow , A. H.  A Theory of Human Motivation (1943).  Psychological Review, 50, 370-396.
(17) Schwartz, S.H. (1992a, 9 de Marzo). "Packet for participation in cross-cultural research on values." Pág. 1 y 4. Journal of Personality and Social Psychology, 58, 878-891.Vid. tam.
- Schwartz, S. H. (1992b). "Universals in the content and structure of values: Theoretical advances and empirical test in 20 countries." En M. Zanna (Ed.), Advances in Experimental Social Psychology (vol. 25, pp. 1-65). New York: Academic Press.
- Schwartz, S.H. y Bilsky, W. (1987). "Toward a universal psychological structure of human values." Journal of Personality and Social Psychology, 53, 550-562.
- Schwartz, S.H. y Bilsky, W. (1990). "Toward a theory of the universal content and structure of values: Extensions and cross-cultural replications." Journal of Personality and Social Psychology, 58, 878-891.
Ver referencias y bibliografía extraída de Vera, J.J. & Martínez, M.C. Anales de Psicología: Monografía sobre la inmigración. 1994.10(1), 29-40. "Preferencias de valores en relación con los prejuicios hacia exogrupos" . Universidad de Murcia. Pp. 30 y ss.
-  Journal of Cross-Cultural Psychology: http://jcc.sagepub.com/content/42/5/759.refs
(18) "Schwartz's Value Inventory" http://changingminds.org/explanations/values/schwartz_inventory.htm
(19) Seligman, Martin & Peterson, Christopher. M.E.P. (Eds.) (2004). Character strengths and virtues: a 
handbook and classification (pp. 143-159). Washington, DC: American Psychological  Association and Oxford University Press.
- Peterson, C. y Seligman, M.E.P (2004). "Open Mindedness. Judgment, Critical Thinking." En C. Peterson y M.E.P. Seligman (Eds.). "Character strengths and virtues: a handbook and classification" (pp. 143-159). Washington, DC: American Psychological Association and Oxford University Press.
- Referencias y bibliografía de Giménez Hernández, Montserrat. "La medida de las fortalezas psicológicas en adolescentes: relación con clima familiar, psicopatología y bienestar psicológico. Tesis doctoral.  Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Psicología.  Madrid 2010.
(20) Park, N. y Peterson, C. (2006). "Moral competence and character strenghts among
adolescents: the development and validation of the Values in Action Inventory of
Strenghts for Youth." Journal of Adolescence, 29 , 891-909. Ref. y bib. de Giménez Hernández, cit. sup.
(21) Imagen del excelente blog de Jaime Burque. "FILMOTERAPIA. Cine, coaching y psicología." http://jaimeburque.com/blog/?p=3287&cpage=1#comment-74990
(22) Rokeach, M. (1918-1988). Beliefs, attitudes and values. San Francisco: Jossey-Bass. (1968).
(23) McDougal, William. “The Comparative Study of Law for Policy Purposes: Value Clarificación as an Instrument of Democratic World Order”. Yale. L.J. 915, 916 (1952) Cit. D´Entrevès, Natural law an introduction to legal philosphy (1951) Hutchinson & Co. London. III. “Una teoría de los derechos naturales” Pág. 75. Traducción de M. Hurtado Bautista. Aguilar. Madrid 1972. “Revisión…” Pág.233.












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